Nadal: de abrumar a Goffin, al primer susto y a la clasificación para octavos de Roland Garros

Nadal, antes de efectuar un saque ante Goffin
Nadal, antes de efectuar un saque ante Goffin

La palabra «intimidar» la escribió con la raqueta Rafa Nadal en la tercera ronda de Roland Garros. Su forma de salir al encuentro ante Goffin (6-1, 6-3, 4-6 y 6-3) no pudo ser más imponente, aunque el partido daría varias vueltas. Pero el comienzo del español fue como un tiro, sin piedad, agresivo, profundo. Un torbellino que arrasó durante cinco juegos al belga (5-0) que, directamente, no sabía qué hacer. Mostró su lado más salvaje Rafa en ese arranque. Y el de un tenista sin fisuras: su derecha se movió al ritmo de todo el torneo, profunda y dañina, más todavía en una jornada en la que el calor apretó y la pista se secó y estaba rápida. Su bola era como el diablo de Tasmania, inquieta, y Goffin no aguantaba los intercambios y a la más mínima, ya estaba corriendo de un lado para otro, dominado.

Aguantó el chaparrón el belga, que todavía duró un rato más, y pudo incluso dar el primer susto al principal favorito a volver a ganar en París. Quien pensara que era fácil ya sabe que la realidad es que sólo parece fácil por el dominio de Nadal. El golpe de derecha de Goffin también se activó y empezó a hacer daño, junto con las continuas dejadas para cortar el ritmo. Nadal, poco a poco, empezó a quedarse un poco más corto en sus golpes y por el pequeño resquicio que hubo se asomó su rival: con 4-4 en el tercer parcial llegaron las opciones de break. Se la jugó en la primera, y la mandó fuera; pero jugó muy bien la segunda y consiguió ganar el parcial al español confirmándolo al siguiente servicio.

No muchos pueden presumir de haber logrado eso. Goffin ya sí. Había partido. Pero Rafa tiene más experiencia que nadie en la pista Philippe Chatrier. Sabe manejar esas situaciones y es complicado ver que se venga definitivamente abajo. Continuó en la batalla, con los dos tenistas a buen nivel. El duelo se resolvió con un break a mitad del set. Hubo un buen puñado de buenos puntos y Nadal pudo resoplar bajo el sofocante sol. Tampoco está mal pasar un rato malo, sobre todo si se consigue sobrevivir a él.