«Pacto entre caballeros»

Joseph Blatter, en un momento de su intervención ayer en una televisión suiza
Joseph Blatter, en un momento de su intervención ayer en una televisión suiza

Joseph Blatter explica así el pago de dos millones de euros que la FIFA hizo a Platini.

«Era un contrato que yo tenía con Platini, un acuerdo de caballeros, y eso fue lo que pasó». Así explica Joseph Blatter el pago de dos millones de euros de la FIFA a Platini. Sin papeles, sin contratos, la fuerza de la palabra era suficiente para que el órgano que rige el fútbol mundial abonara ese dinero al enemigo del presidente. Se trataba, en el fondo, de una cuestión de honor para Blatter.

El suizo, inhabilitado por la Comisión de Ética de la FIFA, «confesó» ayer a su manera en la radio suiza RROTV. Blatter reconoce que para él fue «un shock» ser sancionado por el organismo que preside y asegura que no entiende por qué no puede entrar en su despacho. Asegura también que se está tomando estos tres meses de castigo como un periodo de reposo y que está aprovechando para «reflexionar».

Los dos millones de euros que la FIFA abonó en 2011 por «trabajos» que Platini hizo para la Federación Mundial entre 1999 y 2002 pueden suponer el final de las posibilidades del francés de ser presidente de la Federación mundial. La Federación inglesa [FA] anunció ayer que le retira el apoyo para las elecciones que se celebrarán el próximo 26 de febrero.

«La FA desea mucho éxito al señor Platini en su defensa de estas acusaciones y para limpiar su nombre, e informa de que no tiene intención de tomar acciones que perjudiquen este proceso», dice en un comunicado. «Sin embargo, durante la reunión del jueves [del Comité Ejecutivo de la UEFA], conoció nuevas informaciones por parte de los abogados de Platini. Después de conocer esa información, el comité de la FA ha decidido retirar el apoyo a la candidatura del señor Platini hasta que termine el proceso legal y quede clara su posición», concluye el comunicado.

La exposición de los representantes legales de Platini fue admitida por Gianni Infantino, secretario general de la UEFA, ante los medios tras la reunión, pero aseguró que se trataba de información confidencial. La Federación inglesa no ha querido romper esa confidencialidad. No anuncia a quién apoyará ahora para que sea el máximo dirigente del fútbol mundial.