Tour de Francia

Purito Rodríguez: «Valverde o tiene a uno al lado o está muerto»

Dice Joaquim Rodríguez que el peor año de su carrera deportiva –tan larga ya, tan exitosa– fue cuando se casó, en el 2004. «¡Y eso que sólo tuve que organizar la boda!», exclama... «Todo el día con líos en la cabeza y sin dejar de pensar en las cosas que tenía que hacer». Era un jovencito de 25 años que no tenía ni idea de lo que iba a lograr en el decenio siguiente. Aún le quedan cosas por conseguir: un Giro, una Vuelta, una Lieja, un Mundial. Todo, en realidad. Este invierno, como número uno del mundo, se tatuó en el brazo una frase con un trébol: «Cerca la tua fortuna». Busca su propia fortuna Purito.

–¿Cómo empieza la temporada?

–Hemos hecho casi el mismo trabajo del año pasado, mucho fondo y puertos largos; sin ningún calentón. Casi todo han sido tiradas largas y muy tranquilas. En una semana que llevamos en Argentina hemos hecho tres días de siete horas, unos 180 kilómetros. Hemos venido a trabajar, que es lo que nos interesa.

–¿Qué queda por ganar?

–Una grande, está claro. El objetivo este año va a ser ganar el Giro o la Vuelta. He estado cerca, sobre todo en 2012; este año están saliendo bien las cosas, estamos trabajando bien y llevamos buena base. El calendario que tengo me gusta más que el del año pasado. El principio de temporada estará enfocada en la Lieja y en el Giro.

–¿Cuál es ese calendario?

–Empezamos aquí, en San Luis, luego Dubái, Omán y una concentración muy larga, de unos 33 días, en el Teide antes de la Volta. Luego otros veinte días arriba, hasta la Amstel, la Flecha y la Lieja. Sacrifico País Vasco y Tirreno. Después de la Lieja, a casa, a Andorra, a más de mil metros de altura para los días previos al Giro.

–¿Es el año de una grande?

–El momento viene. Quién me iba a decir que en 2012 iba a hacer la temporada que hice. Y este año pasado, que parecía que iba a ser más fácil, al final en ninguna de las dos grandes que he corrido he estado para ganar. Hice podio en el Tour; pero el mejor puesto que podría hacer hubiera sido segundo. Y en la Vuelta, igual, me la podía jugar al máximo con Alejandro –Valverde– para ser tercero, nada más.

–¿Merece una grande?

–Eso os lo tendré que preguntar yo a vosotros. Yo creo que sí. Después de estos últimos años, sobre todo. Antes, no, pero con todo lo que me ha pasado y estando tan cerca y el curro que me he pegado para conseguirlo pienso que sí, ya es hora.

–¿Y merece un Mundial?

–También.

–¿Sabe algo del circuito de Ponferrada?

–Me han dicho que no es duro. Son 19 vueltas y a mí lo que me motiva es que sea todo el día circuito; eso mata, hay que estar superconcentrado. Eso te rompe. Cambia mucho de tener los primeros 100 kilómetros fuera a empezar dando vueltas.

–Tiene 35 años, ¿cómo se siente mentalmente, saturado o cansado?

–Con esto disfruto... Los años de Katusha están siendo mi segunda juventud, me lo paso superbien. No sé cuántas veces habré mirado el calendario de la ilusión que tengo por empezar.

–¿Se marca un límite?

–Tengo firmado hasta 2015; pero no me retiraré, seguro. Imagino que haré otro contrato, o dos más. Me veo corriendo hasta los 38 años... Y si me dicen que con 41 gano la Vuelta como Horner, aguanto hasta entonces (ríe). No se puede decir. ¿Quién pone el límite aquí? Nadie. Estoy mejor que nunca, me lo paso bien y me divierto, ¿qué hago? ¿Dejarlo porque el calendario diga que tengo 37 años? A lo mejor en 2015 me va de pena, me estoy arrastrando todo el año y digo: «Aquí se cierra la barraca, señores». Mientras tenga un buen nivel y me lo pase bien, seguiré.

–¿Y con Alejandro Valverde, qué tal?

–Como siempre, de verdad. Hace más daño la gente de alrededor que lo que podamos decir nosotros. Estoy muy enfadado con él, está claro. Y él seguramente pensará que yo en el Mundial la cagué en otro aspecto. Pero todo lo que salga de ahí... Es una carrera y punto. Fue una estupidez, por su parte y por la mía. Perdimos un Mundial. Para mí, el fallo lo tuvo él. Y si le preguntas a él, te dirá que el fallo lo tuve yo. Cada uno tiene su punto de vista. Puedo entender lo que él diga, pero no lo comparto. A mí se me cayó el mundo y lo he dicho mil veces; si Alejandro hubiese salido a por Rui, hubiese ganado él. Si ese día me cogen ellos dos y gana Alejandro, me emociono un montón, aunque yo no suba al podio. Y si gano yo, no te digo...

–¿Y sigue creyendo su versión, lo de que no salió porque no tenía piernas?

–No. Creo que no tuvo cabeza; en ese momento no lo pensó. He corrido con Alejandro y sé cómo es él. Estoy seguro de que no lo hizo con maldad en ese momento; lo hizo porque toda la vida ha corrido así. Es un tío que o tiene a uno al lado o está muerto. Pero eso no quiere decir que se le defienda. Ha sido fallo tuyo y punto. No has salido y la hemos cagado por tu culpa, ya está. Que pueda decir otra cosa él, bueno, pero para mí fue culpa de él, y se lo he dicho a todos los que están en su entorno. Yo estaba superbien; si hubiese pensado un poquito más ese día, hubiera ganado seguro. Cuando me entra Rui, tal y como llegó, le pego el frenazo, se pone primero y se lo gano. Yo estaba muy bien, es de los días que más he disfrutado encima de la bicicleta. Me lo pasé...

–¿Se valora lo que ha hecho?

–En España estáis muy mal acostumbrados. Tenéis una suerte que ni os la creéis. Es como si aquí hay diez tías que están superbuenas. Si hubiese sólo una se iba a comer todos los tejos. Si hay diez pues a lo mejor no te comes un colín. Aquí pasa igual, ¿qué queréis más? Luis León, Contador, el «Bala» (Valverde), yo... Los extranjeros nos lo dicen, que no nos hacen ni caso. Pero yo ya lo tengo asimilado.