Raúl Entrerríos: «Un equipo se tiene que liderar en conjunto»

España-Croacia en las semifinales del Europeo. Su capitán es un hombre tranquilo, pero... «¡Claro que me altero!, sino, no podría hacer deporte», dice

El partidillo de futbito no falta tras los entrenamientos de la Selección de balonmano. «Son partidos de mucha polémica –bromea a medias– pero ahora la gente empieza a estar tocada y hay que ir con cuidado», dice Raúl Entrerríos (Gijón, 12/02/81), capitán de los Hispanos. Se refiere a que el Europeo empieza a pesar, aunque con gusto porque España está en semifinales, donde hoy se las verá con la dura Croacia.

Otra vez en la lucha por las medallas. ¿Qué le dice eso?

Es un orgullo para el grupo, llevamos muchos años entrando en semifinales y no es nada sencillo. Hay que darle valor; habla muy bien del trabajo que venimos haciendo desde hace tiempo.

¿Preocupan los atascos que están sufriendo en ataque?

Es un problema de siempre. Está claro que no somos un equipo muy potente físicamente, que dispongamos de un gran lanzamiento exterior, lo que nos obliga a buscar otras soluciones: ser más móviles, encontrar a nuestros pivotes... La fluidez es lo que nos hace ganar partidos y lo que hace que todo el mundo participe, y cuando no la logramos pasamos dificultades. Hacemos un balonmano adaptado a nuestras características y no es fácil porque las defensas son duras. Tenemos un juego veloz, de defensa y contraataque. Nuestra filosofía se puede ver en las categorías inferiores.

Eso es ir a contracorriente...

Creo que el balonmano ha evolucionado hacia un deporte físico, atlético, en el que destacan muchos jugadores que físicamente son unas bestias, y hay que adaptarse. Si quieres competir, tienes que estar fuerte y trabajar en ese aspecto porque si no, no llegas muy lejos. Dentro de las posibilidades que tenemos, nosotros vamos con fuerza y empuje, y todos juntos, intentando solventar los problemas individuales con ayudas y de forma colectiva.

¿De quién aprendió ese espíritu solidario?

Desde pequeño siempre he visto el balonmano desde el punto de vista colectivo. Los valores que me han transmitido son esos: luchar con el compañero, apoyarse y saber que es un deporte de todos los que estamos en la pista, no de uno solo. En mi familia hemos tenido una educación así, por eso para mí es fácil encajar individualmente en un deporte colectivo.

¿Ser un líder va con su personalidad tranquila?

Siempre he pensado que un equipo se tiene que liderar en conjunto, y es lo que hacemos. Cada uno sabe su trabajo. Yo, como central, traslado a la pista lo que manda el entrenador.

Vamos, que le satisfacen tanto los pases como los goles...

Creo que es mi trabajo. Los centrales tenemos que ser ofensivos y peligrosos, pero nuestra labor es hacer funcionar al equipo, surtir a los compañeros que tienen mayor capacidad de lanzamiento o intentar abrir espacios.

¿Se enfada alguna vez?

Claro que me altero, si no, no podría hacer deporte. Soy una persona muy ordenada y me gusta que juguemos con orden y que todo el mundo sepa lo que tiene que hacer. Si no, me enfado, pero soy lo suficientemente tranquilo para mantener la calma.

¿Qué preocupa de Croacia?

Todo. Con ellos siempre es como una final. Exigen muchísimo. Juegan colectivamente y su defensa es dura y difícil de atacar porque crea pocos espacios. La aprovechan para hacer contras porque tienen unos extremos rapidísimos. Tenemos que sacrificarnos enormemente en el balance defensivo para evitar goles fáciles, y hacerles trabajar en su ataque posicional. Hay que valorar cada posesión al máximo.

¿Alivia que ya no esté Francia?

Nunca sabes. A lo mejor si hubiera estado y llegamos a la final ya tendríamos los Juegos garantizados. No hay que pensar en eso.