Baloncesto

Real Madrid y Unicaja perdieron con todos

El rebote es como el hermano pequeño de la anotación, la estadística que se mira en segundo lugar y, aunque no se desprecia, no se le da la misma importancia. En partidos como el de ayer la tuvo. Desde el rebote se puede explicar el descalabro del Madrid ante el Panathinaikos, que remontó 16 puntos (del 40-56 en el minuto 21 al 82-80 final) en la segunda parte. Cuando el Madrid ganaba, el marcador decía que había cerrado su zona, que dominaba 8-20 en las capturas. Cuando acabó el encuentro, los rebotes quedaron en 30-34 para el Madrid, una diferencia mínima, y 11 de los 30 del Panathinaikos fueron ofensivos, segundas opciones de anotar después de fallar. Por ahí empezó a disminuir la diferencia.

Tenía el Real Madrid a su disposición a todos los jugadores que no están lesionados, los internacionales que han jugado con su club y no con su selección dentro del absurdo de la guerra FIBA-Euroliga, pero ninguno pudo salvar al conjunto de Laso de su caída. Lo intentó Felipe Reyes (ya retirado de la Selección) y también Doncic (no fue con Eslovenia, lo mismo que Thompkins, y así con media plantilla), protagonista en las últimas acciones, en los balones calientes. El fenómeno balcánico anotó el triple sobre una pierna que ponía el 77-77 y después uno de los tiros libres que devolvía la ventaja al Madrid (77-78) cuando apenas faltaba un minuto para el final. Por contra, perdió un balón que supuso la transición que originó el triple de Pappas que puso el 80-78 para los griegos. El balón volvió a manos de Doncic, que empató el encuentro desde la línea de tiros libres, respondido por Gist con otras dos canastas de uno. El Madrid perdía 82-80, pero quedaba una posesión y un triple le daba la victoria. Lo tuvo Thompkins, relativamente cómodo, pero falló.

El problema no vino en esas acciones finales. Vino mucho antes, aunque en esta Euroliga se están viendo remontadas como la de ayer. Únicamente anotó 26 puntos entre el tercer y el último cuarto, cuando sólo en el segundo ya había llegado a esa cifra y en el primero incluso la superó (28). Al apagón en el rebote se unió el acierto del exmadridista Rivers tras un comienzo errático y que Gist tomó el relevó de Felipe como dominador de la zona.

El golpe para el baloncesto español fue doble. Si al Madrid no le sirvió que sus internacionales se quedaran, tampoco le valió al Unicaja, que fue derrotado por el CSKA gracias a 21 puntos de Sergio Rodríguez, uno de los que hubiera sido fijo de Scariolo.