Stéphane Peterhansel: «Nunca sería de la jet set, no es para mí»

A Stéphane Peterhansel (Vesoul, Francia, 1965) no le llaman «Monsieur Dakar» por casualidad. Nadie ha dominado como él en el rally más duro del mundo y, cómo no, parte como favorito para la edición 2014, que arranca el día 5 de enero en Rosario (Argentina).

–¿Le gusta que le llamen «Monsieur Dakar»?

-No sé quién empezó a llamarme así, pero me gusta, es bonito, al fin y al cabo es un halago. No tengo problemas con el apodo.

–¿Qué siente al escucharlo?

–Alegría. En la historia del Dakar soy el piloto más exitoso y la sensación es buena. A veces, cuando miro los datos de mi carrera, digo: «¡Guau! ¿Cómo es posible que lleve once victorias?». Cuando gané mi primer Dakar pensé que hacerlo sólo otra vez más sería muy complicado; ahora al ver mis once victorias no me puedo creer que lo haya conseguido.

–¿Qué significa el Dakar para usted?

–Es una parte muy importante de mi vida, en la que me he dejado muchas energías. Al principio era un sueño sólo poder correrlo, porque es algo muy duro, pero con el tiempo se ha convertido en mi carrera favorita.

–¿Cuál es el secreto para que los participantes vuelvan una y otra vez y no se cansen?

–Vuelvo porque nunca es igual. Se suelen cambiar los países por los que pasas –como Perú en 2013– y es imposible conocer todo el recorrido, lo que te permite descubrir nuevos paisajes, lugares, culturas... Y no me canso porque me gusta la velocidad, la adrenalina que provoca. Es una cuestión de espíritu.

–¿Se vive en una incertidumbre permanente?

–Sí, nunca sabes qué puede pasar, cada día es diferente. No conoces las condiciones que te vas a encontrar, los posibles rivales que pueden aparecer. Y al ser una competición de motor, la mecánica puede darte un disgusto. Es un reto tan complicado como interesante.

–¿Hay menos aventura que en África?

–Estoy muy feliz de haber podido hacer 20 veces el Dakar allí. Aquello era una auténtica aventura, especialmente en las tres o cuatro ediciones que fuimos sin GPS. Pero también tengo que decir que estoy disfrutando en Suramérica. Los trazados son buenos y tenemos mucho más cerca a los aficionados en unos países en los que existe verdadera pasión por los deportes de motor. Además, pasamos muy cerca de la cordillera de Los Andes, que es una experiencia maravillosa.

–Su mejor y peor recuerdo son...

–Elegir el mejor es muy sencillo: mi primer triunfo en motos; y el peor, un año después (1992) cuando uno de mis mejores amigos (Gilles Lalay) falleció en un accidente justo unos metros delante de mí.

–¿Y la parte más dura del día a día está dentro o fuera de la carrera?

–Las condiciones han cambiado ahora en Suramérica, allí es más confortable que en África. Para mí la única parte dura es tener que levantarme muy temprano cada mañana, así que no es ningún drama, es fácil. En África no podías ducharte todos los días, pero cuando haces lo que te gusta no hay problemas.

–¿Cuando uno gana tanto, cómo vive la derrota?

–Acepto muy bien las derrotas, los errores y los problemas mecánicos. El enfado me dura sólo dos o tres horas y después de dos o tres días ya estoy pensando en las vacaciones o en nuevos retos. Nunca estoy frustrado varios meses. Sé que he ganado mucho, pero es fácil para mí aceptar la derrota.

–¿Nota que los rivales le tratan diferente por ser quien es?

–Seguro. Todos quieren ganarme y están pendientes de lo que hago para copiarlo. No siempre, pero muchas veces si Stéphane toma el camino equivocado, todos los demás también se pierden por seguirme. No tengo problemas, lo llevo bien.

–¿Qué hace Peterhansel el resto del año?

–Me gusta practicar todo tipo de deporte, más allá de que sea mi trabajo, especialmente actividades al aire libre. Bicicleta de montaña, esquí, escalada, los paseos por la montaña son una excusa para conocer lugares y países diferentes. Este año, después del Dakar iré a Kenia para una carrera de bicicleta de montaña. Me gusta la vida tranquila y alejada de los medios. Nunca sería de la jet set. Eso no es para mí.

–¿Cómo es Carlos Sainz en la arena del desierto?

-Antes de que viniese al Dakar no lo conocía bien, pero aquí he comprobado que es un gran piloto, muy técnico y rápido, aunque su mejor virtud es que es un luchador. Da todo lo que tiene cada día, con una motivación inacabable. Y esto es algo importantísimo en este tipo de competiciones.