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España remonta a Eslovaquia una eliminatoria increíble con Carla Suárez y Sara Sorribes

La canaria y la castellonense se llevan el punto definitivo en el dobles al derrotar a Kuzmova y Mihalikova por 4-6, 6-2 y 10-7 en una jornada que se fue a las siete horas y media

Carla Suárez golpea una derecha en el partido de dobles que ganó junto con Sara Sorribes a las eslovacas Kuzmova y Mihalikova
Carla Suárez golpea una derecha en el partido de dobles que ganó junto con Sara Sorribes a las eslovacas Kuzmova y Mihalikova FOTO: MARTIN DIVISEK EFE

Una jornada durísima la que vivió España en su estreno en la Copa Billie Jean King, la antigua Copa Federación. En total, contando los parones entre los tres partidos, casi siete horas y media de competición, desde las 17:00 hasta casi las 00:30 para decidir que el equipo que dirige Anabel Medina se llevaba el punto y mantiene sus opciones de estar en semifinales, que se jugará el miércoles contra Estados Unidos. Carla Suárez y Sara Sorribes vencieron en el dobles a Kuzmova y Mihalikova (4-6, 6-2 y 10-7) y la canaria, por fin, pudo levantar los brazos y mirar al cielo y abrazar a su compañera de verdad. Una mezcla entre alegría y alivio, porque el sufrimiento había sido extremo.

Fue una jornada de remontadas y remontadas, algunas de ellas consumadas y otras que se quedaron a mitad de camino. En España faltaban sus dos mejores jugadoras, las que tienen mejor ránking, Garbiñe Muguruza y Paula Badosa, lo que hubiera convertido a la selección en favorita, pero ambas están clasificadas para las WTA Finals y el calendario no permite disputar ambos torneos: uno, este en Praga, acaba el domingo y el otro es el miércoles en Guadalajara, México. Una locura. Anabel Medina decidió que el primer punto lo jugara Carla Suárez contra Kuzmova, que se convirtió en un tormento, en la mejor arma de Eslovaquia, con su potente saque y sus poderosos golpes. Empezó como un tiro con cuatro juegos seguidos, pero Carla poco a poco fue haciendo partido y contrarrestando los tiros de su rival. Estuvo un poco irregular, pero plantó batalla, aunque acabó cediendo por 6-2, 3-6 y 6-3 en casi dos horas.

Le tocaba a Sara Sorribes mantener las opciones de España. La valenciana está en su gran año. Ha ganado su primer torneo (Abierto de Zapopan) y ha tenido victorias como la de que logró en los Juegos de Tokio ante la número uno del mundo, la australiana Barty. Es una verdadera roca, una tenista capacitada para pelear por todo en la pista, para pasar mil bolas si hace falta para ganar un punto. Pronto se vio de qué iba a ir el encuentro contra Schmiedlova. Un desgaste físico constante. Comenzaron copiándose: si una lograba un break, la otra lo igualaba, si una ganaba su saque, la otra hacía lo mismo. Sorribes terminó desequilibrando la balanza por desesperación. Defendió pelotas increíbles desde dos metros por detrás de la línea: una, dos, tres... Para que al final su oponente la tirara fuera. El choque se convirtió en un duelo psicológico en el tercer set, en saber quién aguantaría el ritmo, y lo hizo la española: 6-3, 3-6 y 6-2.

Pese a que Sara había estado casi tres horas en pista y aunque Carla había perdido su partido, Anabel Medina no dudó: esa era su pareja para el dobles. La experiencia de una y la gran forma de otra ante Kuzmova y Mihalikova, que terminó siendo el punto más débil de Eslovaquia, porque la primera siguió con sus restos estratosféricos. España se desesperó en un primer set en el que veía cómo dejaba escapar las oportunidades. Este encuentro se juega con punto de oro en la ventaja, y todas las veces que llegaban hasta ahí Suárez y Sorribes era para perderlo. Las eslovacas fueron las primeras en hacer un break, la respuesta de España fue otro, pero el tercero seguido, decidido en un punto de oro, cómo no, fue definitivo. Sólo tenía que ajustarse un poco el dúo español, porque las sensaciones no eran malas. Sara Sorribes, algo más tímida, espabiló y por momentos aguantó en la red con la volea intercambios increíbles. Una vez hasta se llevó un pelotazo en el cuerpo. Fue ya en el súper tie break, la forma en la que se decide en dobles si hay tercer set: un desempate al que llegue a diez puntos. En ese momento tan delicado fue cuando el dúo elegido por Medina actuó de forma más armoniosa, las dos a una: bien el saque, fenomenal Carla desde el fondo en los duros intercambios, más contundente Sara en la red... Así tomaron una ventaja de 9-3 que parecía definitiva. Pero Mihalikova espabiló en ese momento. Amagaron con la proeza, punto a punto, pero al final una buena derecha de Carla Suárez no encontró respuesta y llegó el momento de celebrarlo. Primero con Sorribes y después con Anabel Medina, que las esperó con los brazos abiertos.