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Vuelve Carolina Marín: “Tiene una capacidad de sacrificio muy por encima de la media”

La onubense regresa en el Europeo de Madrid. Su fisio, Carlos de Santos, explica cómo se ha recuperado de su segunda rotura de cruzado con un menisco suturado, ácido hialurónico...

Carolina Marín durante la rueda de prensa ofrecida en el Polideportivo Gallur de Madrid, sede de los Campeonatos de Europa de Bádminton
Carolina Marín durante la rueda de prensa ofrecida en el Polideportivo Gallur de Madrid, sede de los Campeonatos de Europa de BádmintonJuan Carlos HidalgoAgencia EFE

Carolina Marín, una persona fuera de lo normal. «Tiene una capacidad de sacrificio muy por encima de la media, es lo que más me llamó la atención de ella cuando la vi entrenar», dice Carlos de Santos, su fisioterapeuta de confianza. «Que caiga exhausta en una pista y que le diga Fernando [su entrenador], por ejemplo: “Venga, que no hemos acabado”; y se levante como si nada porque sabe que hay que seguir», añade.

Esa cualidad es una de las razones que explican los éxitos de la onubense en una pista de bádminton, sus tres oros Mundiales, el olímpico... Y también le permite volver después de los golpes que muchas veces sufren los deportistas. En su caso, en 2019 se lesionó de gravedad la rodilla derecha, rotura del ligamento cruzado anterior, y se recuperó en tiempo récord y al segundo torneo después de regresar volvió a ganar a las mejores. Pero cuando divisaba el gran objetivo, los Juegos de Tokio, llegó otro palo: en junio de 2021 cedió el cruzado de la otra rodilla, la izquierda, y lo hizo acompañado de la rotura de los dos meniscos. Han pasado once meses, y ya está aquí otra vez después de una recuperación diferente a la anterior. «Caí muy hondo, porque verme tan bien y tan preparada a dos meses de los Juegos... Me vi de caerme tan abajo a de repente pensar: ‘’Llevas dos años superando obstáculos, este es uno más, quizá Tokio no era para mí'’. De una forma me calmaba así, y me motivaba para levantarme de la cama y tener esas ganas y esa fuerza de ponerme a hacer la rehabilitación», reflexiona Carolina en un acto del Banco Santander, del que es embajadora, a 24 horas e volver a competir en el Europeo que se celebra en Madrid, en casa, en el polideportivo Gallur, donde ya ve cómo hay mucho público, muchos niños viendo sus entrenamientos, esperando a su debut el martes 26 de abril ante la checa Katerina Tomalova (19:40).

El proceso esta vez ha sido más largo y cuidadoso. «El menisco interno se lo cosieron y al final no puedes empezar como te gustaría, tienes que estar tres semanas sin que apoye y hasta los tres meses no puedes pasar de los 90 grados de flexión de rodilla porque corres peligro con ese menisco que han cosido. El menisco externo se lo han resecado, lo que a veces tiene la complicación de que puede salir un quiste parameniscal, que nos retrasó, tampoco mucho, porque paramos un poquito para que el médico que le operó, el doctor Leyes, le infiltrara ácido hialurónico...», desgrana Carlos de Santos. «Y dolía, se me ha hinchado, no descansaba bien... Pero encontraba fuerzas de donde no había para seguir. Soy muy cabezona y no conseguí lo que quería en Tokio, pues quiero conseguirlo en París», afirma Marín. «Después de eso ha ido bastante bien», admite De Santos. Incluso tenían que parar los pies a Carolina. «Al principio sobre todo. Ella iba muy bien, y decía: “Creo que puedo entrenar esto”. Y no, los tiempos biológicos son los que son, luego ya podremos correr en otras cosas, pero los tiempos biológicos hay que respetarlos porque si ese menisco cosido se hubiera descosido hay que quitarlo y eso es un problema más gordo», explica el fisio.

El momento de volver ha llegado. «Si no sintiera confianza en la rodilla no competiría», reconoce Marín, que asegura que ahora es una jugadora más completa. «He tenido once meses para entrenar cosas nuevas. Nuestra temporada es casi de no parar, pero con las lesiones he tenido tiempo para mejorar esos detalles. Mi juego se ha ampliado, tengo más variedad, me siento más confiada que antes en algunos puntos de la pista», reconoce. «Con ella se trabaja muy bien. Tiene muy claro lo que quiere, cómo lo quiere, yo ya me he acostumbrado, llevo desde 2018 con ella y ya sé qué días tiene malos o buenos, cuándo puedes bromear, que es casi siempre... Ella confía en mí, en su equipo, y si le pides que haga algo, ella lo va a hacer cien por cien», desvela su fisioterapeuta. Es un trabajo en conjunto: Fernando Rivas, su entrenador desde niña, la persona que mejor la conoce; Guille, su preparador físico, que mide hasta dónde puede llegar en la preparación; la psicóloga María Martínez; las manos de Carlos de Santos... Lo único que temen es que note cierta ansiedad. Eso se pasaría rápido, porque preparada está. «En los entrenamientos hacemos cosas más duras que lo que se va a encontrar en los partidos y la rodilla aguanta», cuenta Rivas.