La BBC oculta los nombres

La cadena británica no revela quiénes son los tenistas implicados en amaños porque no tiene acceso a sus cuentas bancarias y acusa de forma velada a las autoridades del tenis de no ir hasta el final de la investigación.

En Melbourne eran las siete de la mañana cuando BBC Radio 4 comenzaba ayer por la noche en Londres su programa. La diferencia horaria no importaba. Todo aquel implicado en el Abierto de Australia escuchaba atento. Tras la sintonía, la voz del conductor, Simon Cox, presentaba el espacio. El título ya lo decía todo: «Tenis: ¿set, juego y apaño?». La expectación era máxima. Coincidiendo con el arranque del primer «Grand Slam» de la temporada, la cadena pública ya había revelado el día anterior que, durante la última década, 16 jugadores que figuraban entre los 50 mejores del mundo fueron marcados por la llamada Unidad de Integridad del Tenis (TIU, por sus siglas en inglés) bajo la sospecha de que entregaban partidos a cambio de dinero.

Todo el mundo estaba a la espera de saber quiénes eran los protagonistas de la noticia que ha puesto en jaque la honorabilidad del tenis. Pero, finalmente, la BBC –que llevó a cabo la investigación junto con el portal Buzzfeed News– decidió no dar nombres.

Sin acceso a sus registros telefónicos, datos bancarios u ordenadores, se tomó la decisión de que no se podía probar que, supuestamente, se habían dejado comprar por mafias de distintas partes del mundo. Eso sí, durante el programa se recalcó que la TIU sí conocía sus identidades y tenía el «poder para exigir todo tipo de evidencias». Muchos de esos jugadores han estado bajo el radar de las autoridades del tenis por su participación en partidos sospechosos desde 2003. A buen entendedor, pocas palabras bastan.

Durante los cuarenta minutos que duró el espacio, que estaba grabado y editado, el presentador entrevista a Benn Gunn, ex jefe de policía responsable de una importante revisión de las apuestas en el tenis que posteriormente llevó a la creación de la TIU. «Hay un interés por mantener las cosas en secreto», recalcó. «Si van en serio para hacer frente a esto, se necesita una unidad verdaderamente independiente», matizó.

Por su parte, Mark Phillips, otro de los participantes en la importante investigación de 2007, aseguró a la BBC cómo hallaron una actividad reiterada de apuestas sospechosas en torno a un grupo concreto de raquetas. «Había un grupo central de unos diez jugadores que pensamos que eran los perpetradores más constantes», explicó. El experto denuncia cómo las evidencias eran «fuertes». «Parecía haber una muy buena oportunidad para arrancar el problema de raíz y contar con un disuasivo de peso que permitiera arrancar todas las manzanas podridas», afirmó. Sin embargo, al mostrárselas a la TIU, el organismo tomó la decisión de que «no eran concluyentes».

El programa también entrevistó a Daniel Koellerer, quien en 2011 fue suspendido de por vida del tenis acusado de amañar sus partidos. Pese a que sigue declarándose inocente, aseguró que este tema «está muy extendido» en el circuito. «Me ofrecieron dinero en China, París y Moscú. Y claro que te sientes tentado. Te ofrecen una gran transferencia a tu cuenta por no hacer nada. Y es muy fácil hacerlo porque nadie de las 10.000 personas que te está viendo se enteraría. Juegas los dos primeros sets y te vas. Pero, por supuesto, dije que no», matizó. «En dos ocasiones me llamaron por teléfono y en otra se acercó una persona para hablar conmigo en persona», explicó. El ex jugador asegura que sabe de casos que «cien por cien están implicados», pero nadie se atreve a descubrir.

Por otra parte, un entrenador español que habló desde el anonimato con voz distorsionada afirmó que sabía que a algunos de sus jugadores se les habían acercado para hacerles propuestas. «Les amenazan. Les dicen que conocen a sus familias y que les puede pasar algo», narró.

La Asociación Europea de Seguridad Deportiva, que hace seguimiento a las apuestas para los principales corredores de apuestas, envió alertas a la unidad de integridad sobre más de 50 juegos sospechosos en 2015. Esta organización declaró que el tenis atrae más actividad de apuestas sospechosas que otros deportes. Pero Nigel Willerton, director de TIU, señaló que, aunque acoge el apoyo de la industria de apuestas, «no es tarea de estas empresas hacer juicios sobre actividades corruptas». «La información creíble que recibimos es analizada e investigada por experimentados ex investigadores policiales», añadió.

La investigación, sin embargo, lo pone en duda, ya que ocho de los jugadores repetidamente señalados durante la última década están en el Abierto de Australia.