Tenis

A la vejez, Nº 1

A sus 29 años, Murray es el segundo tenista con más edad que logra convertirse en el mejor del mundo

El británico Andy Murray
El británico Andy Murray

A sus 29 años, Murray es el segundo tenista con más edad que logra convertirse en el mejor del mundo

Roma, Queen’s, Wimbledon, medalla de oro en los Juegos de Río, Pekín, Shanghái y Viena son los títulos que este año ha conseguido Murray, desde ayer el número uno del mundo. «Ha sido un largo camino», escribía su madre en Twitter, junto a una foto de ella y un adolescente Murray jugando al tenis.

Es el premio a la paciencia y al progreso de un tenista siempre a la sombra de Federer, de Nadal y sobre todo de Djokovic, al que por fin ha conseguido superar. «Indudablemente siento mucho respeto por lo que ha hecho. Todo lo que puedo decir es que merece estar en esa posición», decía ayer el serbio, tras 122 semanas como número uno. Murray logró asaltar la primera posición tras llegar la final del Masters 1.000 de París-Bercy sin jugar la «semis» contra Raonic. «En el partido contra Tsonga ya noté molestias. Y al levantarme de la cama ni siquiera podía, así que me han hecho pruebas y una resonancia magnética, y han descubierto que tengo un desgarro grande. No puedo competir», decía.

«Ha sido un poco rara la forma en la que ha sucedido», confesaba ayer el tenista británico. Tras 798 partidos disputado, tras casi 12 años como profesional, consigue la cima sin jugar. «Llegar al número 1 no es algo de un día, sino algo de 12 meses de torneos para llegar a esta condición», confesaba Murray, paciente como pocos para seguir avanzando. En verano, se juntó con Ivan Lendl, al que señalaba como una de las claves de sus progresos. Le ha enseñado a manejar la presión, a jugar sin pensar en lo que los demás piensan. Murray es el segundo jugador con más años en convertise en el mejor tenista del mundo. A sus 29 años, sólo John Newcombe, con 30 en 1974, cuando lo consiguió, le supera. «Nunca pensé en el número uno y nunca, nunca pense que fuese una cosa que fuera a suceder», reconocía ayer.

Durante 72 semanas consecutivas ha estado detrás de Djokovic. «He estado jugando mi mejor tenis estos meses», reconoce, pero hasta hace poco el serbio era un tenista por encima de todos los demás, imposible de superar. Nada es eterno, sin embargo. Murray tiene confianza, sabe lo que quiere y no duda. «Nole», en cambio, está en un momento de reflexión, de parar un poco: «Este tiempo me he exigido mucho. Ahora he puesto algunas cosas en perspectiva y me he planteado algunas preguntas sobre en qué dirección quiero ir. Estoy en el proceso en este momento, y me va a tomar un poco de tiempo redefinir todo. No soy el único jugador que pasa por el dolor. El dolor es parte del juego», explicaba ayer el ahora segundo mejor jugador del mundo.