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Toni Bou explica cómo se ganan 26 mundiales... y de forma consecutiva

El campeón mundial visita la redacción de La Razón para charlar sobre sus últimos éxitos

El campeón mundial visita la redacción de La Razón para charlar sobre sus últimos éxitos

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Toni Bou (Piera, Barcelona, 32 años) visita la redacción de LA RAZÓN después de haber conquistado su vigesimosexto título de campeón del mundo de trial. Sí, son 26, trece años seguidos sin conocer la derrota, pero no se cansa de ganar. El piloto se interesa por lo que sucede en el Tour, que está en la tele. La bicicleta forma parte de la preparación de la temporada. Ahora se irá unos días de vacaciones, pero no tardará en estar dando gas de nuevo, buscando el próximo Mundial.

Luis Aragonés dijo una vez que lo que quería era ganar, ganar, ganar y volver a ganar... Nadie mejor que usted ha cumplido eso.

La idea es esa, intentar ganar todo lo que se pueda, y estamos logrando mucho más de lo que había soñado. Son unos números muy, muy buenos, y este año con muy buenas sensaciones.

El año pasado fue difícil por las lesiones, ¿cuál ha sido la dificultad esta temporada?

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Este año ha sido mucho mejor. Correr con una lesión, aunque te deje competir, es difícil, nunca estás cómodo, nunca tienes buenas sensaciones. Pero por esa lesión creo que este año he mejorado, he cambiado mi pilotaje, mi madurez encima de la moto, he cometido menos errores, he sido más regular y veo que los números han sido muy buenos.

¿Pero se puede mejorar después de tantas victorias?

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Un deportistas siempre puede mejorar; además, el trial es un deporte muy exigente técnicamente y físicamente, siempre puedes ser un poco mejor. También mejorar la moto es tecnológicamente complicado, estamos en un nivel muy alto, pero siempre es posible ir adelante y es lo que hacemos: empujar cada día para ser mejores.

¿Qué diferencias hay entre el Toni Bou que ganó el primer Mundial y el que ha ganado el último?

Soy diferente, han pasado trece años, para empezar, mucho tiempo, y muchas lesiones por el medio. Soy mucho más diésel, mis reacciones son diferentes ahora, y creo que soy un piloto que ha madurado muchísimo más, que comete menos errores en las carreras, que se fija más en las cosas, más perfeccionista.

¿Recuerda todos los títulos? Porque son muchos...

Son muchos, pero un Mundial siempre te deja una marca, siempre hay un trabajo duro detrás, aunque el primer Mundial es un momento irrepetible, es único.

¿Lo reconocen por la calle?

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Poco a poco la gente te va conociendo más. Tengo la suerte de estar en el mejor equipo, en el Repsol Honda; ellos empujan para que me conozca más la gente, me han dado siempre el máximo, y yo he ganado títulos. Somos un binomio bueno. Me siento conocido, sé que practico un deporte minoritario, que poco a poco, con tantos títulos, se me ha ido conociendo un poco más y eso me enorgullece.

Siempre habla de mantener la pasión, ¿cómo se mantiene después de tantos años?

La pasión se mantiene porque es como una enfermedad, una obsesión. Es lo que me hace mantener las ganas de ganar títulos, la garra: eso no se puede trabajar, es mi carácter y sale solo.

¿Ha pensado en el día que pierda?

Pasa por la cabeza. Como dije antes, he ganado más de lo que podía imaginar, pero hay que vivir el momento. La derrota llegará, es ley de vida, y en el momento que lo haga tengo que seguir con mi rutina, disfrutar e intentar volver a ganarlo. Creo que es algo que puede ser bonito: cuando se pierde un título, luchar por volver a ganarlo, y seguro que cuando pase lo vamos a intentar.

¿Como es el empezar de cero cuando acaba una temporada?

Es muy complicado. Es el momento más difícil de la temporada ya que cuando consigues éxitos, y por partida doble, cuando empieza la temporada siguiente estás obligado a repetirlo. Todo lo que no sea ganar es un fracaso, entonces es un momento difícil, pero siempre encontramos la motivación en los entrenos y en las ganas de mejorar, para intentar llegar a esa primera carrera con la obsesión de vencer.

¿Siente presión o ya no por la experiencia?

La verdad es que es diferentes. Sí hay presión, pero creo que he aprendido a controlarla, a no tener miedo a perder. La manera de quedarte más tranquilo en una competición es dar el máximo y quedarte con que lo has dado todo, se gane o se pierda, y ésa es la condición que me pongo a mí mismo.

¿Cómo le ven los rivales?

Los rivales están en una situación complicada, seguro, porque son trece años, es mucho tiempo, creo que para ellos puede ser una frustración, pero también una motivación, porque si me ganan tendrá una buena recompensa.

¿Cuál es el mejor consejo que le han dado?

El mejor consejo que se puede dar es disfrutar de cada momento. Estamos aquí, hay que vivirlo todo a tope, eso es parte de mi carácter y es lo que mi familia me ha inculcado. Y que tengo que divertirme y pasármelo bien.