Un «niño» y dos objetivos

José Luis Garci dejó hace años algunas sentencias desde su pasión rojiblanca. «El fútbol es una metáfora de la vida y el Atlético es como Bogart, la épica del fracaso, puro cine negro». Eran tiempos difíciles para el club de los amores del laureado director cinematográfico, que el Cholo ha sabido invertir devolviéndole competitividad y títulos. También advirtió, antes de la polémica venta de Torres al Liverpool, que «el Atlético debería edificar su futuro en torno a ‘‘El Niño’’». Han pasado siete años y mi amigo Garci al fin podrá exclamar «Volver a empezar»...

Nexo de unión

El guión del regreso de Torres se escribe desde el Calderón con dos objetivos: el sentimental y el futbolístico. Vayamos con el primero. Corren tiempos complicados, si no en lo deportivo, dirigido el equipo con mano firme y segura por Simeone, sí en las consecuencias de los sucesos que se saldaron con sangre en el río, un muerto y varios detenidos en la batalla entre ultras del Atlético y del Dépor. Y la grada se ha dividido entre el fondo y el resto del estadio. «El Niño» puede servir como nexo de unión.

Volver a empezar

En lo futbolístico, Simeone confía en recuperar la mejor versión de un delantero rápido, con potencia, desmarque y gol, ideal para el contragolpe con Griezmann. Torres es un héroe del Atlético y también de la Selección, aunque convengamos que venido a menos en los últimos tiempos. Mourinho no le quería ya en el Chelsea e Inzaghi tampoco en el Milan y eso facilita el regreso de «El Niño» al Calderón, a su hábitat natural. Torres es sangre rojiblanca y aquí puede (y debe) también «Volver a empezar».