Veto al partido de Miami

La FIFA se pronunció ayer y aseguró que el Girona-Barça del 26 de enero en Estados Unidos no puede celebrarse allí. Javier Tebas espera la negativa oficial de Luis Rubiales para acudir a los tribunales.

Javier Tebas no está dispuesto a dar su brazo a torcer y espera el «no» definitivo de la Federación de Rubiales para acudir a la Justicia

La FIFA se pronunció ayer y aseguró que el Girona-Barça del 26 de enero en Estados Unidos no puede celebrarse allí. Javier Tebas espera la negativa oficial de Luis Rubiales para acudir a los tribunales.

Javier Tebas cada día le cierran una puerta para que el Girona-Barcelona de Miami (26 de enero) no se dispute en tierras norteamericanas. Ayer, fue la FIFA, que preside Gianni Infantino, en su reunión en Ruanda, la que vetó el derbi catalán. «Escuchada la opinión del Comité de Grupos de Interés, el Consejo lo debatió y enfatizó el principio deportivo de que los partidos oficiales de liga deben jugarse dentro del territorio respectivo de la federación. El Consejo es muy claro en esto», afirmó el máximo mandatario del fútbol mundial.

Sin embargo, LaLiga, el organismo que dirige Javier Tebas, impulsor del partido y máximo valedor de que se juegue en Miami, tras firmar un contrato con la multinacional Relevent que busca impulsar el desarrollo del fútbol en Estados Unidos y Canadá, se mantiene en sus trece y espera acontecimientos.

El próximo paso a dar en este conflicto es el pronunciamiento definitivo de la Federación Española, que dirige Luis Rubiales, enemigo declarado de Tebas. El pasado 21 de septiembre, desde Las Rozas, se envió una carta a LaLiga en donde se explicaba que ha detallado a la FIFA que desautoriza la celebración de un partido de nuestra competición fuera de España.

Y una vez que se tenga la última respuesta, el definitivo «no» por parte de los organismos futbolísticos, la intención de LaLiga es acudir a los tribunales de justicia en busca de una sentencia favorable. Uno de los argumentos esgrimidos por la LaLiga fue que la final de la Supercopa se disputó en Tánger. La parte contraria (Federación y FIFA) dicen que no es comparable porque era una final y no una competición en la que están involucrados más equipos. Teoría a la que se apunta el Real Madrid, único club que, de forma oficial, se ha negado con argumentos parecidos a que el Girona-Barça se dispute en Miami. Los dos clubes implicados están a favor de jugar fuera de Cataluña –ya nadie entra a valorar la posibilidad de que el choque se convierte en un apoyo al procés– y eso también lo pone Tebas en su balanza para que haya autorización. Todavía queda, según LaLiga mucho partido en los despachos y en los tribunales, aunque la FIFA fuera ayer contundente. Sus Estatutos contemplan que ésta pueda «tomar la decisión final sobre la autorización» del partido, que estaría catalogado dentro de los «internacionales de segundo nivel» dentro del Reglamento de Partidos Internacionales.

La AFE, el sindicato mayoritario de futbolistas, lleva desde agosto asegurando que no se va a jugar en Miami. Y hace unos días, su presidente, David Aganzo, insistió en que «lo hemos dicho 200 millones de veces». La respuesta desafiante de Tebas, al que no le arredran los problemas, fue tajante. «Me apuesto diez mil dólares a que el partido se juega en Estados Unidos». Tebas contaba con la negativa de la FIFA –Infantino se reunió en La Moncloa con Pedro Sánchez y Luis Rubiales–, pero espera el «no» federativo oficial para emprender la última batalla, la judicial. Y todo por un partido.