Motociclismo

Viñales vuelve a la victoria en Assen y Márquez refuerza su liderato en el Mundial

Maverick Vinales celebra su triunfo en Assen
Maverick Vinales celebra su triunfo en Assen

Una victoria, en la penúltima carrera, consiguió Viñales el año pasado y este curso ha tenido que esperar hasta la octava fecha para levantar los brazos. En el curso de su estreno con Yamaha se impuso en tres de los cinco primeros grandes premios y parecía que iba a comerse el mundo. Desde aquel Le Mans de 2017 han pasado 39 carreras y sólo en dos ha podido disfrutar. Un saldo ínfimo que le estaba consumiendo por dentro y del que se liberó ayer en Assen con el único alimento que de verdad nutre a Maverick: la victoria.

El catalán se llama así porque a sus padres les gustaba mucho la película Top Gun y un parche con ese sobrenombre lleva en la parte trasera de su mono. Es de las pocas cosas que no ha querido cambiar el de Roses, que en la parte final de 2018 cambió el dorsal 25 por el 12, fichó a Julito Simón como coach personal e hizo varias modificaciones en su equipo de mecánicos. Quería resetear, poner un punto y aparte y empezar a salir del laberinto en el que se había metido junto a Valentino y Yamaha. Por eso en La Catedral lloró dentro del casco, se sintió aliviado y pensó que el próximo año puede luchar por el campeonato y ser el piloto que lidere el futuro próximo de la marca de los diapasones.

Ahora que Quartararo saca la cabeza en un equipo satélite, Viñales ha respondido rompiendo una sequía intolerable para un equipo como el suyo. Rossi lleva dos cursos completos sin ganar y en Assen se fue al suelo muy pronto llevándose por delante a Nakagami. Cosas que antes no le pasaban al italiano y que le acercan a la retirada. «Yamaha tiene que conseguir darme algo que me funcione también a mí», reclamaba ayer después de ver a su compañero de box en lo más alto del podio. Assen es un circuito favorable a la Yamaha, así que para Mack era una especie de ahora o nunca. «Lo necesitaba para mi cabeza. Creo que he cambiado yo más que la moto. Mi manera de pensar. Ahora me siento más motivado y confiado», reconocía después de entrar primero en meta.

El mejor ritmo era el suyo así que sólo debía no equivocarse. Le ocurrió un par de veces y Márquez lo aprovechó para pasarlo, pero Marc no estaba ayer para pelearle el triunfo.Por fin hubo duelo directo entre los dos españoles, algo que se esperaba hace tiempo y que no se había podido dar porque jamás se encontraban en pista. Cuando uno volaba el otro sufría y viceversa... no había manera. En Holanda sí hubo mano a mano durante unas vueltas y fue bonito y vibrante. Lástima para el espectáculo que Maverick esté absolutamente descartado para lucha por el Mundial. Algo que agradece Marc y que le permitió no arriesgar un segundo puesto que le sabía a victoria.

Viñales ganaba y de otra manera, Márquez también, ya que sus dos perseguidores en la clasificación: Dovizioso y Petrucci, entraron por detrás. El «93» ya tiene 44 puntos de ventaja respecto a Dovi justo antes de llegar al intermedio de la temporada. Son casi dos carreras de ventaja y la sensación de que el de Ducati no está para grandes remontadas. A vigente campeón le molesta que se diga que ya está todo sentenciado, y lo cierto es que no hay nada definitivo, pero sí que es verdad que sólo un desastre podría apartarle de una nueva corona. Tendrá que certificar su título en los próximos meses y en el invierno prepararse para detener a los jóvenes que vienen por detrás.

Quartararo se conformó ayer con liderar durante unas vueltas y sentirse el hombre más feliz del mundo. Sus antebrazos se le cargan después de la operación de síndrome compartimental y acabó algo tocado. Rins se cayó pronto y confirmó que necesita mejorar en cuanto a la solidez. Los dos, junto a Viñales, parecen la nueva ola de rivales de Márquez, intocable a día de hoy.