Atlético de Madrid

...Y volver a empezar

El Atlético era superior a todos los rivales, pero también ha conseguido superar sus limitaciones para ganar la Liga Europa. Ahora, trata de coger impulso para seguir ganando

Simeone, después del partido, en el césped del estadio de Lyon / Reuters
Simeone, después del partido, en el césped del estadio de Lyon / Reuters

El Atlético era superior a todos los rivales, pero también ha conseguido superar sus limitaciones para ganar la Liga Europa. Ahora, trata de coger impulso para seguir ganando.

La felicidad nunca es completa. Ni siquiera después de haber ganado un título, una sensación desconocida para el Atlético en los últimos cuatro años. En Europa o en el continente. «Cuando uno termina ganando te da un poco de tristeza porque es muy difícil llegar a este nivel y en el momento en que lo lograste, mañana hay que empezar otra vez. Hay que volver a llevar a este grupo de futbolistas a ese estado. Me agarra un poco de amargura», confesaba el Cholo en la conferencia de prensa posterior a la final contra el Marsella. Todo era perfecto. El Marsella había dominado los primeros minutos, pero se apagó con el primer gol de Griezmann. Marcó dos el francés. Otro, Gabi, el capitán, la representación del espíritu del Cholo en el campo. Y Fernando Torres, por fin, había conseguido el título que siempre había soñado con su equipo de toda la vida.

Pero nada es suficiente para Simeone, que siempre quiere más. Ni siquiera se olvida de la Liga. Queda un partido, intrascendente para todos, menos para Simeone. Para los demás se trata sólo de despedir a Fernando Torres como se merece el domingo contra el Eibar, el equipo al que marcó su gol número 100 con la camiseta rojiblanca. Para el Cholo es una cuestión personal quedar segundo en la Liga, aunque tenga los mismos derechos que el tercero para jugar la Champions. Pero por detrás quedaría el Real Madrid, algo nada intrascendente para Simeone, empeñado en «molestar» a los rivales más poderosos. «Todavía la temporada no ha terminado. Necesitamos un punto para confirmar esta segunda posición que para nosotros es importante para seguir creciendo y molestando», decía el miércoles después del partido. Y añadía una explicación de su intensa filosofía de vida: «Es más que la Liga Europa, es dale, dale que algo cae y dale, dale de verdad porque cae. La realidad es que volvimos a ganar».

Lo hizo el Atlético en una competición en la que era muy superior al resto de sus rivales. El rojiblanco es un equipo acostumbrado a las frases motivacionales, a sentir que «si eres del Atleti, todo te cuesta el doble». Durante mucho tiempo, Simeone ha contribuido a minusvalorar la grandeza de su equipo con sus declaraciones, lamentando no poder competir con el presupuesto de sus máximos rivales. Pero no hay espacio para ese discurso después de ganar la Liga Europa. Tampoco antes.

El Atlético, por presupuesto y por plantilla, es un equipo de semifinales de Liga de Campeones, muy lejos de cualquiera de los enemigos que se ha cruzado Liga Europa. Por eso dijo Gabi que este torneo era «una mierda» cuando el equipo descendió desde la Champions. «Aquel era un momento difícil por lo que significa la Liga de Campeones. Las palabras fueron desacertadas y por supuesto que esta competición como lo habéis visto nos la hemos tomado de la mejor manera», reconocía el capitán tras el triunfo. Más que una ilusión, ganarla era una obligación. Y una obligación que anima al equipo a seguir obligándose a ganar.

Para llegar ahí, el Atlético ha tenido que vencer otras limitaciones. Su cabeza también estaba preparada para las semifinales de Champions y no para luchar contra el Copenhague en los dieciseisavos de final de la segunda competición continental. «Esta temporada nos reinventamos y en el partido del Arsenal este equipo demostró hombría y comenzó a ganar esta Copa», asumía Simeone. Y lo hizo superando la ausencia de futbolistas, trabajando con pocos jugadores, muchas veces los justos para completar la convocatoria y, a veces, ni eso. «Nos lo merecemos, tras un año muy duro», decía Lucas en la noche del miércoles.

Ahora, el Atlético afronta una certeza y muchas dudas. La certeza es la marcha de Fernando Torres. Se va parte del escudo, pero se va feliz. «Siento una felicidad difícil de explicar. Después de mucho tiempo, tener la oportunidad de volver a este equipo campeón hace realidad un sueño que tenía desde pequeño y supone un orgullo por pertenecer a este grupo que ha cambiado la historia del Atlético», aseguraba el «Niño» tras ganar. Las dudas son el futuro de Griezmann y cómo se le sustituye si se va. Pero esas decisiones llegarán más adelante.

El Atlético, de momento, disfruta de su éxito y Simeone, de haber igualado a Luis Aragonés como el entrenador rojiblanco con más títulos en la historia. «El Atlético de Madrid para mí es un lugar importante en mi vida, no ya en lo deportivo sino en lo humano. Cuando me tocó jugar vivimos años importantes. Volví en un momento importante como persona y me dio tranquilidad y equilibrio. Cuando me fui era porque no le estaba haciendo bien al equipo: era un chico grande que no participaba y me fui a Racing para volver. Empecé en Racing como entrenador, pero siempre pensando en el Atlético de Madrid. Encontré la posibilidad, la buscamos, la quisimos y tuvimos suerte. Somos un cuerpo técnico que hemos tenido la suerte de encontrar primero hombres y después deportistas. Estos chicos nos siguen. No es sólo la Liga Europa, es la complicidad, ser un equipo competitivo, volver a ganar», insiste el técnico rojiblanco.

La segunda competición europea como lanzamiento hacia metas superiores, como ya sucedió tras su primer año en el banquillo atlético. «Esto no es un título, es muchísimo más, el comienzo de algo mas grande», afirma Fernando Torres.

Es volver a empezar. El Atlético coge impulso para seguir ganando.