130.000 millones huyen de los depósitos por su nula rentabilidad

Desde que los tipos están al 0%, los hogares han traspasado sus ahorros a cuentas corrientes.

La política de tipos bajos de Mario Draghi ha restado atractivo a los depósitos bancarios a plazo

Desde que los tipos están al 0%, los hogares han traspasado sus ahorros a cuentas corrientes.

La política de tipos bajos seguida por el Banco Central Europeo (también por otros bancos centrales de las grandes economías) ha permitido la recuperación de la actividad de los países de la eurozona, la bancaria (hundida a raíz de la crisis) y la crediticia, especialmente la de las empresas y las grandes corporaciones. Para los particulares, hay una doble lectura. Para aquellos que estaban endeudados o han podido endeudarse en los últimos cincos años, la reducción del precio del dinero hasta el 0% de Draghi ha sido como un mesías. Para los que tenían ahorros en depósitos bancarios, su bestia negra. Y es que desde marzo de 2016, cuando Draghi decidió «regalar» el dinero, los españoles han sacado de los bancos 130.638 millones de euros que tenían en depósitos bancarios. ¿Donde están? En su mayor parte, en cuentas corrientes, disponibles para gastar cuando los ciudadanos consideren oportuno.

En marzo de 2016, los hogares españoles tenían en depósitos a plazo un total de 311.625 millones de euros. El dato venía ya cayendo desde que en 2013, alcanzara su máximo reciente en 424.269 millones de euros. La caída desde marzo de 2016 es del 41,9%; desde el récord, del 57,34%. A finales del pasado mes de abril, los hogares guardaban en las entidades financieras un total de 180.987 millones. De esta cifra, 160.718 millones estaban en depósitos a un plazo de hasta dos años y 20.269 millones de euros, a más de dos años. Junto con los hogares, las sociedades no financieras mantenían 33.199 millones.

Nula rentabilidad

¿Cuál ha sido la razón de este brusco descenso? La ausencia de rentabilidad, por el descenso continuado del precio del dinero por parte del BCE. En enero de 2009, apenas tres meses después de la quiebra de Lehman Brothers, el BCE, entonces gobernado por Jean-Claude Trichet, bajó al 2% los tipos de interés. En julio de 2012, se redujo al 0,75%. Y así, hasta el actual 0%, que se mantendrá, al menos, hasta el verano de 2019, tal y como anunció Mario Draghi en Riga.

En paralelo con esta política acomodaticia del BCE, los bancos han ido reduciendo el precio de los tipos de su activos (el dinero que prestan a ciudadanos y empresas) y el de sus activos (el dinero que hogares y sociedades depositan en las entidades financieras). Así, se ha pasado de retribuir los depósitos a plazo al 0,61% en marzo de 2012, a pagar exclusivamente el 0,16%. Es decir, el banco paga 16 euros de interés brutos por cada 10.000 euros depositados a plazo.

Estas rentabilidades se refieren a los saldos vivos, es decir, el dinero total que los bancos tienen confiado de los ciudadanos en estos momentos. Si alguien realiza una operación nueva (la mayoría de las entidades han dejado de promocionar estos productos en los últimos meses) la rentabilidad que se ofrece es del 0,07%: 7 euros por cada 10.000 euros . Si el plazo es superior a dos años, la rentabilidad «sube» a 11 euros.

Por esta razón y también porque la bolsa española no ha pasado por sus mejores momentos (salvo contadas excepciones), los hogares han decidido «liberar» sus ahorros y tenerlos en cuentas corrientes, listo para el consumo. A cierre del mes de abril, últimos datos recogidos por el Banco de España, el montante de las cuentas a la vista (su denominación en la jerga bancaria) ascendía a 591.709 millones de euros, su máximo histórico. Son 145.237 millones de euros más que en marzo de 2016. La novedad es que su crecimiento se ha frenado.