El Banco de España recomienda retrasar la edad de jubilación para salvar las pensiones

Unespa e Inverco piden mejorar la fiscalidad de los planes de pensiones y que se apruebe un “modelo fiable” para el sistema de pensiones


"Baby boomers" descartan seguir en activo, pese a prever pensión insuficiente
Pensionistas y jubilados pasean en un parque en Bilbao. Ocho de cada diez españoles de la generación del "baby boom" (nacidos entre 1957-1977) prevén jubilarse completamente a la edad legal de jubilación y descartan mantenerse en activo, ni siquiera parcialmente, a pesar de que uno de cada dos duda de que su pensión será suficiente para vivirLuis TejidoEFE

“¿Tiene sentido trabajar más tiempo cuando estamos viviendo algo más? Posiblemente sí”. Así de claro y contundente se mostró el director general de Economía y Estadística del Banco de España, Óscar Arce, en la V Jornada sobre Planes de Pensiones en España organizada por el periódico Cinco Días e Ibercaja. “Ya sé que esto puede resultar doloroso, pero tenemos un sistema de pensiones que fue diseñado cuando la esperanza media tras la jubilación era de una década, ahora es de dos y va a ir aumentando”. El 50% de los españoles que nazcan a partir de ahora tendrán una esperanza de vida media de 105 años, con un aumento de dos meses y medio por cada año, cifras que pueden hacer insostenible el sistema de pensiones público tal y como está actualmente diseñado. Ante este reto, Arce entiende que el alargamiento de la edad de jubilación debe ir en consonancia con la mayor esperanza de vida, como se ha hecho ya en otros países de nuestro entorno, y que en España está pendiente desde hace varias legislaturas, vacío decisorio que se ha acentuado con la interinidad de los últimos gobiernos. “Se puede debatir sobre los gastos que debe o no asumir la Seguridad Social, pero está claro que las pensiones contributivas suponen la mayor parte del gasto, con lo que habrá que dar mayores recursos al sistema y cerrar la brecha entre ingresos y gastos si queremos que el sistema perviva”.

Es en este punto donde el representante del Banco de España centra los dos problemas principales de las pensiones contributivas: que el gasto es mayor que los ingresos y el aumento de la longevidad de los que perciben estas prestaciones. “A esto habría que añadir una más: que los nuevos pensionistas tienen unas retribuciones cada vez más elevadas, que se han ganado con justicia con su trabajo, claro está, pero que verá agravada la subsistencia del sistema con la llegada de la generación 'baby boomer' si no se plantean reformas que permitan la subsistencia del sistema”. El Banco de España “no tiene nada que decir” sobre las preferencias sociales en torno al sistema de pensiones, “porque ese es un tema político”, pero una vez que se fije el modelo hay que disponer los mecanismos automáticos que lo financien de forma duradera y configurar un sistema más “transparente y más previsible”. Para Arce, los españoles tienen que ponerse de acuerdo “en el grado de generosidad del sistema público de pensiones” y, a partir de ahí, “estudiar cómo financiar ese modelo de manera duradera, pero hay que hacerlo ya”. Una vez que se defina el grado de generosidad habrá que establecer los recursos que permitan cerrar la brecha entre ingresos y gastos, que ahora se sitúa en el 1,5 % el PIB, aunque en este asunto el acuerdo entre generaciones y entre opciones políticas es, cuando menos, “difícil”. También hizo referencia a la posibilidad de convertir las viviendas en propiedad en un activo que aporte liquidez para la jubilación.

Mejor fiscalidad a los planes

En este sentido, la presidenta de la Asociación Empresarial del Seguro, Unespa, Pilar González de Frutos, recalcó la importancia de complementar el sistema público de pensiones de renta vitalicia con un modelo “pseudoobligatorio de previsión complementario”, acompañado de un “tratamiento fiscal diferenciado”. Entiende que para garantizar la pervivencia del sistema público y complementar las pensiones es “imprescindible” el esfuerzo de todos los participantes, es decir, los empresarios, los trabajadores y el Estado. “Es necesario encontrar fórmulas más resistentes a las tensiones demográficas”. La subdirectora general de organización, estudios y previsión social complementaria del Ministerio de Economía y Empresa, María Francisca Gómez Jover, compartió esta afirmación y defendió que “la potenciación de planes complementarios no va en detrimento del sistema público”. Más crítico se mostró Ángel Martínez-Aldama, presidente de Inverco, la patronal de las Instituciones de Inversión Colectiva y Fondos de Pensiones, que defendió que “no han fracasado los planes de pensiones, sino las reformas del sistema”. Además, reclamó un “mejor tratamiento fiscal" a los planes de pensiones, que son un “salario en diferido que debe mejorarse”. Martínez-Aldama insistió en que el Gobierno debe asegurar el sistema con tres palancas: un modelo fiable, una fiscalidad atractiva y una educación financiera de la sociedad. Su recomendación inmediata es que “mejore el conocimiento financiero para que aumente la tolerancia a la volatilidad, se fomenten las aportaciones periódicas a planes complementarios desde una edad temprana y que se reinvierta anualmente el ahorro fiscal a través del IRPF para lograr una mayor sostenibilidad del sistema de pensiones”.