Coronavirus

Mantener la distancia en los aeropuertos, imposible y peligroso frente al COVID-19

El sector advierte de que se formarían colas de cientos de metros que reducirían su capacidad operativa a un 40% como máximo. También asegura que provocarían aglomeraciones

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Varios pasajeros hacen cola en el aeropuerto de Casablanca (Marruecos) FOTO: Javier Otazu EFE

Si las autoridades obligan a mantener en los aeropuertos una distancia de seguridad de entre 1,5 y 2 metros entre un viajero y otro, como recomiendan las autoridades sanitarias, para retomar la actividad aérea, no habrá sitio en las terminales para albergar a los mimos pasajeros que viajaban antes del coronavirus. Así de crudo es el diagnóstico del sector. Según el Consejo Internacional de Aeropuertos (ACI, por sus siglas en inglés), de imponerse, la medida obligará a las terminales a limitar sus operaciones a entre un 20% y un 40% de su capacidad, dependiendo de su diseño, según advirtió ayer la organización.

Mayor riesgo

ACI Europa asegura que es consciente de que, como están haciendo los ciudadanos, los aeropuertos deben adaptarse y tomar las medidas necesarias para reducir al mínimo el riesgo de contagio en las terminales. Eso, añaden, “implica mirar la combinación de medidas más efectivas, que deben ser coherentes con los medios de transporte y las actividades turísticas”. Entre la batería de precauciones que enumera están algunas como el uso de mascarillas, el suministro de geles desinfectantes en las terminales, el aumento de los protocolos de limpieza, la mejora de los sistemas de ventilación, equipos de protección para el personal, nuevos procedimientos para las plantillas y la distancia física.

La separación es, claramente, la medida más desafiante para el sector, según el ACI. Y lo es porque, según advierte, una vez que el tráfico se empiece a recuperar, será muy complicada de aplicar. Si bien reconoce que es factible hacerlo con pocos vuelos y un volumen de pasajeros bajo, también avisa de que implicará que los aeropuertos estarán constreñidos a operar a entre el 20% y el 40% de su capacidad -dependiendo de su diseño- tan pronto como el tráfico aéreo se recupere. El motivo, según el ACI, es que la separación implicará la formación de colas de “cientos de metros” en cada proceso operativo de los aeropuertos, como el check-in, los controles de seguridad o el embarque. De hecho, desde su punto de vista, sería una medida contraproducente para la salud."Requeriría que los pasajeros llegaran antes al aeropuerto y estuvieran más tiempo allí. El resultado sería que las instalaciones estarían más saturadas de gente, lo que echaría por tierra el objetivo de la medida", advierte la organización. “Los aeropuertos necesitan que la distancia física se adapte a sus diseños y operaciones”, aseguró Olivier Jankovec, director general de ACI Europa.

Los aeropuertos europeos han visto derrumbarse su tráfico un 98,6% en abril por efecto del COVID-19 y se temen que si sus operaciones no despegan de forma inmediata, muchos no estén en disposición de seguir adelante. De hecho, según sus estimaciones, el 71% de las terminales pequeñas -con menos de un millón de pasajeros- están en pérdidas. Ante este panorama, el sector ha solicitado también ayudas, tal y como están recibiendo algunas aerolíneas. Los aeropuertos solicitan que los estados pueden compensarlos por haber mantenido su actividad durante la crisis del COVID-19 para permitir las operaciones aéreas esenciales. También quieren que se derogue temporalmente la prohibición de que los aeropuertos con más de 3 millones de pasajeros no puedan recibir ayudas públicas y apoyar a las aerolíneas para que puedan reabrir lo antes posible las rutas más importantes.