Los hoteleros, dispuestos a pagar los test a los turistas extranjeros para evitar cuarentenas

El turismo español perderá más de 8.500 millones por culpa del veto inglés, según estima Exceltur

Cuarentena para españoles que vuelen a Reino Unido
Dos pasajeras con maletas en la terminal T1 del Aeropuerto de Madrid-Barajas Adolfo Suárez, en Madrid, volaban hoy rumbo a LondresÓscar Cañas Europa Press

Los peores augurios se han confirmado. La temporada turística internacional en nuestro país no ha durado, ni siquiera, 25 días desde que el pasado 1 de julio se abrieran las fronteras. Ahora, en pleno verano, las nuevas reservas se han cambiado por sucesivas cancelaciones y los números no cuadran. Las primeras cuentas elaboradas por el sector resultan alarmantes: España perderá más de 8.700 millones de euros entre agosto y septiembre, según estima el lobby turístico Exceltur, como consecuencia de la cuarentena impuesta por Reino Unido, sumada a la que ya impuso la semana pasada Noruega y a la recomendación de Francia y de otros países europeos como Holanda o Bélgica, de no visitar nuestro país durante estos meses.

Pero lo más preocupante para los empresarios del sector es, sin duda, la mala imagen que se está exportando del destino España y las consecuencias a medio y largo plazo que eso puede acarrear. Desde la Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos, su presidente, Jorge Marichal, ha calificado de “decepcionante” la decisión de Reino Unido: “Debemos exigir responsabilidades a medidas imprudentes que pueden ocasionar graves perjuicios al turismo y, especialmente, a los hoteleros, que están cumpliendo con los protocolos más exigentes de toda Europa”, asegura Marichal, quien reconoce que “los hoteleros españoles están dispuestos a asumir el coste de los test en destino para evitar cuarentenas de este tipo y ofrecer la mayor seguridad a los clientes”.

Las consecuencias económicas del veto británico pueden resultar dramáticas, principalmente para cuatro puntos estratégicos de nuestro país: Islas Baleares, Canarias, Benidorm y Costa del Sol. Son precisamente estos destinos los que resultan más dependientes del mercado británico, por lo que la decisión inglesa les deja contra las cuerdas. Y no es para menos, pues con las cifras de 2019 en la mano se observa que en los meses de agosto y septiembre, los ingresos procedentes de los viajeros británicos en nuestro país sumaron 4.572 millones de euros; de los franceses, 2.300 millones; de holandeses, 935 millones; de belgas, 612 millones, y de noruegos, 283 millones. “Esto es lo que está en juego”, asegura José Luis Zoreda, vicepresidente ejecutivo de Exceltur, para quien la noticia resulta simplemente “devastadora, no puede ser más dramática”.

Duro golpe a Benidorm y a la Costa del Sol

A la espera de que, tal y como ha anunciado la ministra de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto, el Gobierno español consiga negociar con Reino Unido la creación de corredores turísticos con las Islas Baleares y con Canarias, Benidorm y la Costa del Sol han levantado la voz para reclamar una solución también para sus destinos, profundamente dependientes del viajero inglés.

En declaraciones a Canal Sur Radio, Juan Marín, vicepresidente de la Junta de Andalucía y consejero de Turismo andaluz, ha asegurado esta mañana que sería “un trato discriminatorio” para Andalucía, y especialmente para la Costa del Sol, que el Gobierno español no pida que se exima a la esta comunidad de la cuarentena obligatoria impuesta en el Reino Unido desde ayer domingo.

Y de igual modo, el varapalo resulta demoledor para la Costa Blanca y especialmente para la ciudad de Benidorm, ya que el turismo británico supone el 40 por ciento del total del mercado turístico de la ciudad, con un gran nivel de fidelización de sus visitantes. El presidente de la Asociación Hotelera de Benidorm y de la Costa Blanca, Toni Mayor, se confesó ayer derrotado por esta noticia que supone «un mazazo». «Hay hoteles que tenían programada su apertura en los próximos días, porque teníamos buenas sensaciones para las próximas semanas, con reservas procedentes de Reino Unido que se iban animando y, aunque estaban lejos de las que serían deseables en esta época del año, esperábamos que se fueran normalizando», reconoció.