El turismo habla de «ruina» y teme un efecto imitación del veto inglés

Gran parte del sector da por perdido el verano y los empresarios lamentan la improvisación de la medida y el desprestigio del destino

Con nocturnidad y alevosía, la flema británica se ha convertido en la puntilla que deja tocada y hundida a la industria turística española en plena temporada alta. La inesperada decisión tomada por Reino Unido de imponer una cuarentena a los viajeros procedentes de España pone contra las cuerdas al sector, ya que le hará perder la friolera de 5.000 millones de euros, que es lo que se dejaron los turistas británicos en nuestro país entre finales de julio y agosto del año pasado.

La primera consecuencia de esta durísima decisión no se ha hecho esperar, ya que, desde ayer, el turoperador británico TUI, el que mayor número de turistas procedentes de Reino Unido trae a nuestro país, confirmó la cancelación de todos sus vuelos a España y la suspensión de todos sus paquetes turísticos, a excepción de Baleares. Pero lo que más preocupa al sector es la improvisación. «Lo imprevisto de la decisión resulta inadmisible y nos deja muy desprotegidos como destino. No se puede tolerar, bajo ningún concepto, este tipo de improvisaciones porque es un hachazo económico de graves consecuencias para el tejido empresarial que ya contaba con la llegada de esos viajeros», aseguró a LA RAZÓN Martí Sarrate, presidente de la Asociación Corporativa de Agencias de Viajes Especializadas.

Reino Unido es el primer mercado emisor de turistas en nuestro país, con más de 18 millones de visitantes cada año. De ellos, al menos cuatro millones eligen nuestras costas durante los meses de julio y agosto, lo que arroja un desembolso económico de al menos 12.500 millones de euros, «unas cifras que este año suenan a ciencia ficción porque el efecto indirecto de esta decisión es que se puede dar por perdida la temporada turística con el mercado inglés», aseguró Javier Morillas, catedrático de Economía Aplicada de la Universidad CEU San Pablo de Madrid, quien hizo hincapié en que «ha habido una muy mala gestión por parte del Gobierno, ya que se podría haber salvado Baleares y Canarias si desde un primer momento se hubiera apostado por la diferenciación del producto y por potenciar a los archipiélagos como destinos seguros, pero ahora es tarde y el tiempo corre en nuestra contra».

Mala política de comunicación

En este sentido, fuentes del sector lamentan que «la política de comunicación de nuestro Gobierno está siendo contraproducente, ya que en España hay rebrotes, pero no más que en otras partes del mundo, y sin embargo la sobreinformación y la constante exposición están generando un pánico y un alarmismo muy arriesgados que provocan que se extienda por Europa la idea de que viajar a nuestro país resulta peligroso».

La cuarentena inglesa se suma a otras recomendaciones procedentes de Europa que alarman al sector. «Se trata de una pésima noticia porque tiene dos vertientes. Por un lado, el mercado británico por sí solo supone el 25% del turismo emisor para España, lo que tendrá repercusiones directas en destinos muy dependientes de ellos, ya que imponer una medida así es prácticamente igual que decretar el cierre de fronteras. Pero además nos preocupa mucho el ejemplo que puede suponer para otros países europeos, como Noruega, Bélgica o Austria, además de Francia, que ya han mostrado el rechazo a que sus ciudadanos viajen a nuestro país y eso significa que la reputación del destino España está hoy en día por el suelo», aseguró a este periódico Carlos Garrido, presidente de la Confederación Española de Agencias de Viajes, CEAV.

Benidorm y la Costa del Sol, en vilo

El sector coincide en calificar la situación de dramática. «Ahora que ya veíamos la tendencia ascendente de reservas, se han vuelto a imponer las cancelaciones. Por cada nueva reserva que se produce estos días, se cancelan tres de las que ya estaban hechas. Así no salen las cuentas», lamentó Juan Molas, presidente de la Mesa del Turismo. En concreto, son las Islas Baleares y Canarias, seguidas de Benidorm y de la Costa del Sol, los destinos más golpeados por la cuarentena impuesta.

A la espera de que las negociaciones diplomáticas con Reino Unido permitan crear corredores turísticos Covid-free entre Inglaterra y los archipiélagos españoles, los destinos peninsulares son los que peor suerte corren en este nuevo escenario. El presidente de la Asociación Hotelera de Benidorm y de la Costa Blanca, Toni Mayor, se confesó ayer derrotado por esta noticia que supone «un mazazo». No es de extrañar, pues para Benidorm el mercado británico supone el 40% de su cuota de mercado. «Hay hoteles que tenían programada su apertura en los próximos días, porque teníamos buenas sensaciones para las próximas semanas, con reservas procedentes de Reino Unido que se iban animando y, aunque estaban lejos de las que serían deseables en esta época del año, esperábamos que se fueran normalizando», reconoció.

Y algo similar ocurre en la Costa del Sol, de ahí que el presidente de la Diputación de Málaga, Francisco Salado, lamentara que esto signifique volver a la casilla de salida, calificando de «injusticia tremenda que todos paguen la pésima gestión sanitaria y de prevención de la pandemia de un gobierno autonómico independentista que no ha hecho sus deberes y cuya mala imagen está repercutiendo en todo el destino España».

Ante este desolador horizonte, desde la Mesa del Turismo exigen «que se organice una mesa de trabajo público-privada en la que se decidan las partidas dedicadas a esta industria procedentes de Europa, porque se trata de un sector clave para la estabilidad social y económica del país. Si no se toman medidas urgentes se pondrán en peligro miles de puestos de trabajo y miles de empresas que difícilmente podrán salir de este hoyo. Estamos en el peor escenario que podríamos imaginar», advirtió Molas.