Impuestazo y derroche

(I-D) La vicepresidenta primera del Gobierno, Carmen Calvo; el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez; y la vicesecretaria General del PSOE, Adriana Lastra, a su llegada a una sesión plenaria en la que el Gobierno solicita al Congreso la prórroga del estado de alarma debido a la crisis sanitaria del Covid-19, en Madrid, (España), a 29 de octubre de 2020. Su propuesta incluye la comparecencia del presidente cada dos meses, aunque sin votación, y hasta el 9 de marzo, cuando el Consejo Interritorial de Salud –compuesto por el Ejecutivo y los gobiernos de las comunidades autónomas– decidirá su prolongación hasta el 9 de mayo. 29 OCTUBRE 2020;SALVADOR ILLA;CONGRESO DE LOS DIPUTADOS;SESION PLENARIA;CONGRESO;COVID19 EUROPA PRESS/R.Rubio.POOL 29/10/2020EUROPA PRESS/R.Rubio.POOL Europa Press

El social-podemismo se ha instalado ya en aquello que mejor se le da y de lo que más sabe: subir impuestos, disparar la deuda, extremar el gasto, repartir subvenciones y hundir la economía con más paro y más trabas para las empresas. El «sablazo fiscal» que se anunciaba ha llegado en forma de ofensiva contra los ricos y las grandes corporaciones, que en realidad no sirve más que para maquillar el «impuestazo» de verdad, que pagaremos todos por la vía de los carburantes, los plásticos, la energía y bebidas como la fanta y la coca-cola. El derroche de gastos del Gobierno lo soportará la clase media, por mucho que Iglesias airee que su objetivo son los ricos.

¿Es malo gastar en época de pandemia? No, pero sí lo es gastar por gastar en cosas peregrinas, campañas para desterrar el color rosa de la ropa de las niñas, la NASA catalana, subsidios que compran voluntades, pesebres para chiringuitos. O subir el sueldo a los funcionarios y al Gobierno en una coyuntura en la que todo el mundo se lo baja. Si hay que endeudarse y gastar más tiene que ser para ayudar a las empresas, que son las que generan empleo. O sea, bajar los impuestos, como está haciendo toda Europa, a autónomos y pymes. Reducir el IBI estratosférico que enriquece a los ayuntamientos y cierra miles de negocios.

Este Gobierno ya se ha instalado en lo que mejor sabe, que es gastar. Con el apoyo de los separatas de ERC y los bildutarras. Con la sonrisa cómplice de señora Arrimadas, tan aficionada a Sánchez que ya ha pasado a formar parte de aquello que Rivera denominaba «los miembros de la banda».