Oposición frontal

Las bodegas de la Ribera del Duero se levantan en armas contra las granjas de porcino

La proliferación de estas explotaciones amenaza la calidad de sus vinos por las filtraciones de residuos, según advierten. El sectro agroganadero asegura que todo el sistema de purines es hermético y está muy controlado

Imagen de archivo de lechones
Imagen de archivo de lechoneslarazonGENERALITAT

La proliferación de granjas porcinas en la zona de la Denominación de Origen Ribera del Duero, especialmente en las provincias de Burgos y Soria, ha abierto el debate sobre la idoneidad de estas explotaciones en un entorno vitivinícola de calidad y las consecuencias para estos cultivos. Algunos representantes del sector elaborador han dado la voz de alarma ante esta situación, incidiendo en el negativo impacto que tendría en las viñas la filtración de los residuos de estas cabañas ganaderas. “No trae nada bueno. Las captaciones de agua se contaminan, la capa freática. Cambia todo el ecosistema”, ha lamentado en declaraciones a Efe Jorge Monzón, responsable de la bodega Dominio del Águila, en La Aguilera, pedanía de Aranda de Duero (Burgos), donde está proyectada una granja de casi 2.000 cabezas.

Se temen los efectos sobre un sector en auge que poco a poco se va convirtiendo en un motor económico de la zona, el enoturismo, que antes de la pandemia ya atraía a casi 400.000 visitantes a la Ribera del Duero y que, a escala nacional, generaba un volumen de negocio de más de 85 millones. “En la Ribera vendemos viñedo, paisaje, ambiente... vendemos todo. La gente cuando viene a disfrutar no quiere volverse a casa oliendo a purines”, ha recalcado Monzón.

La situación ha llevado a constituir una plataforma en la que ya se ha integrado media docena de bodegas ribereñas y se han mostrado interesados en ella, además de otras elaboradoras, numerosos viticultores y ayuntamientos de la zona. Durante las últimas semanas, sobre todo en verano, se han dado algunos pasos para intentar frenar la presencia de estas explotaciones en la comarca, un empeño en el que se han encontrado con la poca disposición de las administraciones en facilitar información. “Hay un oscurantismo con esto tremendo. Llevamos pidiendo una licencia al Ayuntamiento de Aranda de Duero desde marzo y nada. Hemos puesto un contencioso en el Juzgado pero claro, la justicia va al ritmo al que va”, ha indicado Ángel Arroyo, de Bodegas Ferratus, quien actúa como portavoz de la plataforma. Arroyo ha denunciado la permisividad que se encuentran los promotores de estas explotaciones ganaderas para implantarse en Castilla y León, comunidad que asegura tiene una de las normativas más laxas del país.

Denominación de origen

Entre otros aspectos, ha censurado que se pida permiso para una granja de menos de 2.000 cabezas -es normal encontrarse con solicitudes para 1.999 ejemplares- lo que requiere menos autorizaciones, y posteriormente tramitar la ampliación. “Trucos habrá miles dentro de la legalidad, que irán bordeándola. Todo funciona para llevar carne a China. En España no se puede consumir esa cantidad”, ha advertido.

Desde el colectivo se ha incidido que en ningún caso se posicionan en contra de la cabaña porcina, sino ante un concepto de ganadería intensiva y los problemas que conlleva, y no solo en cuanto a contaminación de agua. Desde la plataforma echan en falta mayor respaldo por parte del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Ribera del Duero. Desde este órgano gestor, sin embargo, se ha reconocido a Efe que apoyan a sus viticultores y bodegueros aunque han explicado que están aún estudiando la situación para intentar no provocar escándalos y dar pasos en firme para defender a su sector. “Tratamos de llevarlo por el camino que debe llevar una institución como la nuestra. Estamos intentando saber cómo funciona todo, que nos enseñen, nos informen, nos digan qué normas tienen. Es una situación muy compleja que hay que tratar con mucho tacto”, ha manifestado Enrique Pascual, presidente de la DO Ribera del Duero.

El porcino se defiende

En el lado contrario de la balanza se encuentran los productores de porcino, que no entienden que haya un posicionamiento contrario a la llegada de este tipo de negocios al medio rural. Desde la Asociación Nacional de Productores de Ganado Porcino (Anprogapor), su director, Miguel Ángel Higuera, ha insistido en que el vitivinícola y el porcino son sectores complementarios que pueden coexistir. “Somos actividades complementarias, paralelas y que cabemos en lo que se busca, que es el progreso conjunto del medio y la economía rural”, ha subrayado Higuera.

El director de Anprogapor ha insistido en que, en contra de lo que se argumenta, en España la cabaña porcina es una de las más reguladas y restrictivas del mundo para causar el menor impacto posible en el entorno. Además de limitar el número de cabezas por explotación, hasta 3.500 madres y 7.200 si son de cebo, están estrictamente controladas las normas de construcción, para garantizar que tanto la nave como la balsa de purines y los sistemas de conducción de los mismos son totalmente herméticos. “En los últimos años se ha evolucionado para mimetizarnos con el ambiente y ser una herramienta más de desarrollo y de progreso en el medio rural”, ha declarado.

También está muy codificado el tratamiento de los residuos y su utilización como fertilizante orgánico, hasta el punto que si generas más de los necesarios para la superficie en que vas a aplicarlos, pueden limitar la producción de la granja. “Obviamente, el sector procino genera un fertilizante orgánico. En el nuevo contexto europeo lo que se van a reducir son los fertilizantes químicos, que son los que se están utilizando, y la única opción es el abono orgánico procedente de animales”, ha señalado.

Por último, ha recordado la importancia del sector en la economía del país. En concreto, ha resaltado que dentro de los sectores agroganaderos, el porcino es el segundo más importante, solo por detrás de frutas y hortalizas, siendo, con diferencia, el primero ganadero. La facturación de la cabaña porcina en la actualidad ronda los 9.000 millones de euros, “casi el 1% del PIB” y si se suma a la industria de elaboración y transformación, se supera el 2% del PIB. “Son cifras que sitúan al sector porcino por encima de la automoción en España”, ha subrayado.