Viajes

Enseñanzas a sacar de la batalla por la permanencia de la OMT en España

El secretario general de la OMT, Zurab Pololikashvili (3i), saluda a la ministra de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto (2i), el pasado 24 de septiembre en Madrid
El secretario general de la OMT, Zurab Pololikashvili (3i), saluda a la ministra de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto (2i), el pasado 24 de septiembre en MadridÓscar Cañas Europa Press

Según la información difundida por el Gobierno español la sede de la Organización Mundial del Turismo (OMT) permanecerá en España, una vez que el Gobierno de Arabía Saudita ha renunciado a plantear su traslado a Riad.

La Razón fue el primer medio de comunicación en publicar la alerta del riesgo de que España perdiera la sede de la OMT. A partir de ahí, otros medios tanto de información general como especializados en turismo se hicieron eco y se fue generando una preocupación generalizada ante la posibilidad de que España perdiera la sede de la única agencia del sistema de las Naciones Unidas ubicada en nuestro país.

El riesgo era real, aunque alguna voz afirmó que tal riesgo no existía y que la alarma era injustificada, siendo más bien producto de un intento de desgastar políticamente al Gobierno. Al mismo tiempo se alababa al Gobierno por su enérgica reacción que ha impedido que la iniciativa saudí haya alcanzado el éxito.

Este argumento es sustancialmente contradictorio: si no existía un riesgo real, no tenía sentido que el Gobierno se hubiera opuesto, con éxito, al intento de un país con el que mantenemos antiguas y fructíferas relaciones económicas y que podían verse negativamente afectadas. Las informaciones publicadas afirman que el Presidente del Gobierno habló con el Príncipe heredero de Arabía Saudita y con el Secretario General de las Naciones Unidas, cuya intervención se presentó como decisiva. El Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación también se activó para asegurarse una minoría de bloqueo, ya que estatutariamente para un cambio de sede es preciso una mayoría de dos tercios de los miembros. También se desató el aparentemente insoluble nudo que impedía iniciar la conversión del Palacio de Congresos y Exposiciones de Madrid, situado en el Paseo de la Castellana, en la nueva sede de la OMT. Esta solución fue escenificada con la presencia del Ministro de Asuntos Exteriores, de la Ministra responsable de Turismo, del Alcalde de Madrid y del Secretario General de la OMT. ¿Qué sentido hubiera tenido este despliegue de actividad del Gobierno español, que afortunadamente ha sido efectivo, si el riesgo no hubiera sido real?

Por otro lado la reacción del sector turístico español, en la que tuvo un papel protagonista la Mesa del Turismo, nunca fue de confrontación con el Gobierno sino que las múltiples declaraciones y gestiones con el Presidente del Gobierno, la Ministra responsable de Turismo y el Ministro de Asuntos Exteriores fueron siempre de ofrecimiento de colaboración para resolver un asunto que se considero como de Estado, que afectaba directamente al turismo español pero que incidía también en la imagen y el prestigio de España .

Otro argumento que también se esgrimió es que tampoco se perdía gran cosa ya que la labor de la OMT no ha sido muy relevante, y que, además, España no ha sabido sacar partido de albergar su sede. Este argumento es doblemente injusto. En primer término, para cuantos se esforzaron en su día en obtener un éxito diplomático indudable para España y para el turismo español al conseguir que la OMT viniera a Madrid. En segundo lugar, refleja una minusvaloración de la labor que la OMT ha llevado a cabo, ignorando la limitación de medios presupuestarios y personales que ha padecido, y padece, desde sus orígenes, y que se extiende a otras agencias del sistema de las Naciones Unidas.

A pesar de estas limitaciones la labor de la OMT a lo largo de su historia ha sido relevante: ha establecido un sistema para medir el turismo mundial y seguir su evolución; ha creado un modelo de gestión de crisis turísticas y ha prestado asistencia a los países que han sufrido amenaza naturales o de origen humano que les ha permito superar sus efectos negativos; ha elaborado una teoría para la promoción y marketing turístico útil para los países menos desarrollados turísticamente; ha creado un Código Ético para hacer frente a los efectos indeseados del turismo; ha incorporado al turismo a la consecución del objetivos del Milenio aprobados por las Naciones Unidas, destacando al turismo como factor de desarrollo económico y social y de sostenibilidad medioambiental.

Es evidente que podría haber desarrollado con más eficacia su tarea y así se puede argüir que su papel no ha sido especialmente relevante al enfrentarse a la pandemia Covid-2 SR, pero cuando se enjuician las estadísticas del turismo mundial que elabora la OMT se ignora que se ajustan al rigor que impone el sistema de las Cuentas Nacionales, que es el aprobado por las Naciones Unidas y que es el seguido por el FMI y el Banco Mundial. Algunos países miembros no tienen plenamente implantada esta metodología pero eso no es culpa de la OMT, que tiene necesariamente que basarse en los datos proporcionados por sus miembros. Ahora se abre la oportunidad para que España sea más activa e impulse la labor de la OMT.

A su vez, se afirma que España no ha sabido obtener beneficios suficientes del hecho de albergar la sede de la Organización. Es posible que la réplica a este argumento parezca un tanto ingenua, pero lo que también demuestra es el juego limpio de España respecto a todos los países miembros.

En definitiva, el Gobierno español, después del desconocimiento pleno de la amenaza y del desconcierto inicial, ha sabido reaccionar con efectividad y el sector turístico español sin duda sabrá reconocer su labor. Ojala (permitan la libertad de utilizar una expresión de origen árabe) sirva para que los políticos y las Administraciones públicas reconozcan, de forma efectiva y con su traducción en medias de apoyo, la trascendencia política, económica y social del turismo y su contribución a la imagen país de España.