Opinión

La Comisión Europea se pone de perfil

Bruselas reconoce que las medidas que ofrece podrían ser contrarias a la regulación de la UE y generar un caos jurídico

Miguel Espín

Todo vale. La Comisión Europea ha abierto las puertas a que los estados hagan lo que consideren oportuno en relación a la subida de precios de la electricidad provocada por el incremento en los precios del gas natural. Desde el más feroz intervencionismo y siempre la más temida inseguridad jurídica. Para mayor abundamiento reconoce la posibilidad de que se recurran ante los tribunales las mismas medidas que propone. Un menú a la carta.

El menú, propiamente dicho, presenta una amplia variedad de opciones, no se compromete a nada y es solo un compendio de alternativas. Se ponen de perfil. Dada la amplitud de preferencias, el propio texto recoge como uno de los principales inconvenientes que pueden transmitir incertidumbre regulatoria en el Continente, lo que podría provocar una huida de los incentivos para las inversiones privadas en las plantas de generación renovables.

Un catálogo de medidas sugeridas por los estados miembros, «stakeholders» y académicos, con la finalidad de suavizar la presión de precios que sufren los consumidores, tanto hogares como empresas en plena crisis energética por la guerra de Ucrania. Entre las propuestas, que ahora deberán valorar los Veintisiete, se encuentra poner un precio de referencia en el mercado mayorista de la electricidad, establecer topes al precio de la luz, crear «agregadores» (proveedores que negocian precios ventajosos de forma conjunta en nombre de otros) o establecer precios fijos para las compañías generadoras de electricidad, según un borrador de la Comunicación de la Comisión Europa. Vale todo.

De hecho, la Comisión Europea se vuelve demasiado cautelosa en su documento al mencionar incluso que estas posibles medidas, de salir, podrían ser impugnadas en los tribunales, ya que podrían ser contrarias al marco actual de la Unión Europea. Los expertos aseguran que, con este texto, la Comisión Europea se ha puesto de perfil y advierten que algunas de las propuestas son distorsionadoras del mercado interior y de la competencia, en caso de no ser adoptadas a nivel comunitario de forma conjunta.

Fuentes jurídicas consideran que el hecho de que aparezca en la comunicación un listado de medidas, sin prioridades y sin optar por proponer al Consejo Europeo alguna en particular, crea inseguridad jurídica en relación con todas las fuentes de producción no emisoras, en particular las renovables.

Este posible riesgo, puede ahuyentar las inversiones en renovables, en un momento tan necesario como el actual, en el que los estados miembros tienen que trabajar por conseguir su autonomía energética y avanzar en esta transición energética.

Cabe recordar que nos encontramos en una crisis de combustibles fósiles, en el que el gas es el que está penalizando el resto de fuentes de energía. Por ello, los expertos apuntan a que la Comisión deje claro que estas medidas no pueden afectar a la señal de precios de CO2 ni obligar a los generadores a producir sin un rendimiento justo, de otro modo las inversiones en renovables huirán de la UE. Lo que faltaba.