Los alimentos, por las nubes

Para que una agricultura sea sostenible, el primer elemento a tener en cuenta es el económico

Precio del menú del día en un restaurante de Toledo
Precio del menú del día en un restaurante de Toledo FOTO: Ismael Herrero EFE

No es la primera vez que lo escribo y me temo que tampoco será la última: la subida del precio de los alimentos más importantes continuará y no hay que esperar bajadas significativas a corto plazo, por lo menos en España. A principios del otoño del año pasado me hizo la primera advertencia un importante empresario de la distribución de España: «La inflación (que entonces comenzaba) ha venido para quedarse y tenemos que acostumbrarnos a convivir con ella».

En ese momento no había llegado la invasión de Ucrania por parte de Rusia, fenómeno que disparó el precio de los productos energéticos (que usamos todos) y de los principales alimentos (que también consumimos todos). Y a partir de ahí se fueron a las nubes. Los de la energía han bajado el último mes, pero los alimentos siguen en niveles muy elevados, tal y como demuestran los datos del IPC que aparecieron el martes. La guerra en Ucrania no es el único motivo de que la cesta de la compra esté muy cara, pero si figura entre los más importantes.

Hay otros, como la sequía, que ha mermado las cosechas tanto en España como fuera de ella. Y luego está la nueva Política Agraria Común (PAC) que ha diseñado la UE y que no incentiva la producción precisamente. Si la invasión de Ucrania por parte de Rusia ha hecho que saltase por los aires el proceso de transición energética que había diseñado la Comisión Europea, reduciendo el consumo de energías fósiles que se sustituían por otras más verdes, no ha sucedido lo mismo con el paso de la PAC hacía una más verde, que ha seguido adelante en sus líneas generales. Nos encontramos ante una nueva Política Agraria Común, que entrará en vigor, en teoría el 1 de enero de 2023, en la que el factor productivo ha pasado a un segundo plano, mientras que lo que denominan desde Bruselas el elemento «sostenible» ocupa el primer puesto de los objetivos. Pero los de la Comisión Europea entienden por sostenible lo verde, las prácticas más respetuosas con el medio ambiente y las medidas para luchar contra el cambio climático. Pero, para que una agricultura sea sostenible, el primer elemento a tener en cuenta es el económico. Como el campo no sea sostenible económicamente, no habrá agricultura ni ganadería.