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Argentina convive desde hoy con cinco tipos de dólar

El dólar ahorro tendrá un sobrecoste del 20% sobre el oficial. El Gobierno descubre hoy sus cartas para salvar al peso

Vista de una casa de cambio de divisas el pasado viernes.
Vista de una casa de cambio de divisas el pasado viernes.

El Gobierno ha dado marcha atrás y ha anunciado que, por el momento, se seguirá gravando un 35% en la adquisición de divisas con fines turísticos o en las compras en el exterior con tarjeta de crédito y no se rebajará al 20% como se dijo el viernes.

Pasa hasta con la temperatura. Los argentinos se fijan primero en la «térmica», una medición paralela que les indica cuál es la sensación real de calor debido a la humedad, y que difiere en varios grados del termómetro. Lo mismo ocurre con los índices de inflación, la pobreza o el valor del dólar oficial, que hace tiempo pasaron a tener indicadores alternativos más fiables.

Después del «quilombo» que se originó el pasado viernes cuando el gobierno anunció que flexibilizaba el cepo al dólar, ahora una nueva cotización se añade al ya de por sí complicado mercado cambiario argentino. Al dólar oficial, el dólar libre, el dólar tarjeta y el «contado con liqui», se sumará a partir de hoy el dólar ahorro, una cotización equivalente al dólar oficial más el 20% del impuesto.

Éste es el recargo que el gobierno nacional cobrará a quienes compren dólares para ahorrar. Si, por ejemplo, se toma la cotización de la moneda norteamericana del pasado viernes en el mercado oficial, el dólar ahorro hoy costaría 9,60 unidades, ya que el dólar oficial cerró a un cambio de 8 pesos.

Las variedades

El «dólar tarjeta» equivale a la cotización del dólar oficial más el 35% que se paga como anticipo de ganancias. Se utiliza como referencia para saber cuánto se pagará en las operaciones con tarjetas de crédito y débito, así como la compra de pasajes aéreos y las operaciones en webs del exterior. El viernes cerró a 10,83 pesos.

Por su parte el «contado con liqui» o bolsa es una operación financiera legal que suele ser realizada por grandes inversores a través de agencias de la Bolsa de Comercio. Consiste en la compra de acciones y bonos argentinos en la plaza local para su inmediata venta en Wall Street, donde se cobra en dólares que son depositados en cuentas en el exterior. En muchos casos, esos mismos dólares se traen al país, se venden en el mercado paralelo y se utilizan para volver a comenzar la operación. El viernes cotizó a 10,89 pesos.

Pero la cotización más conocida por todos en estos días es la del dólar libre: el valor por el que se compra y se vende la moneda norteamericana en el mercado paralelo. La semana pasada, después de que se conociese la flexibilización del cepo, cerró a la baja, a 11,70 pesos, muy por debajo de las 13 unidades que llegó a tocar en la semana. También conocido como «dólar blue» se vende en las demonizadas «cuevas» o «arbolitos», que según su magnitud pueden ser clandestinas o tener una pantalla de cara a la galería.

Cómo operan

LA RAZÓN ha estado visitando una de las mayores, que se encuentra en pleno centro porteño. Si uno acude a la sala de entrada no percibirá nada raro. Parece, aparentemente, una casa de cambio normal. Para acceder al interior debes de hablar con la secretaria y dar un nombre de enlace al que sólo se accede a través de un conocido.

Una vez introducido un código de seguridad la señorita te guía por el laberinto de pasillos. En las primeras salas, todas vigiladas por cámaras y aisladas unas de otras, se sientan varios policías de la federal contratados como guardas. A los costados, gente contando montañas de pesos en diferentes despachos. En una de las áreas –la más bizarra– sólo hay gente de nacionalidad china y coreana. Llega uno a otra sala de espera donde aguardan policías vestidos de civil que de vez en cuando se levantan para escoltar mochilas cargadas de dinero que, seguramente, serán trasladadas a alguna dirección. Cuando te llaman, acudes a una ventanilla donde en realidad puedes operar como si se tratase de un banco cualquiera.

Este tipo de dólar «trucho» supone el principal dolor de cabeza para la Administración Kirchner, ya que repercute en la devaluación del peso.

De viaje en Cuba

A toda esta incertidumbre hay que sumar la sorpresiva marcha atrás del Gobierno. Ayer el ministro de economía Axel Kicillof, anticipaba que seguirá vigente el recargo de 35% que se cobra a los gastos con tarjeta de crédito para los que viajan al extranjero y también para compras en el exterior. El viernes había anunciado que el impuesto bajaría a un 20%.

Y mientras en medio de este caos, ¿dónde se encuentra la presidenta Cristina Fernández de Kirchner? Almorzando en la Habana con Fidel Castro, el que al parecer es su nuevo gurú económico. Toda una lección de pragmatismo.