Calma tensa entre los clientes de BPA en el segundo día de «corralito»

Clientes de Banca Privada d'Andorra (BPA) hacen cola para retirar dinero de sus cuentas
Clientes de Banca Privada d'Andorra (BPA) hacen cola para retirar dinero de sus cuentas

Los clientes de la Banca Privada de Andorra (BPA) continúan por segundo día en la incertidumbre, en medio de una calma tensa ante la restricción impuesta por el Instituto Nacional de Finanzas de Andorra (INAF), el controlador financiero del Principado, de limitar las extracciones de dinero a 2.500 euros por semana y cuenta.

Las oficinas de Banca Privada de Andorra han abierto esta mañana con nuevas colas de clientes, que esperaban a las puertas pendientes de la situación y a la búsqueda de respuestas sobre qué pasará con el dinero que depositaron en la entidad.

Los clientes se han acercado a las oficinas de BPA tanto para pedir información a sus gestores como para retirar la máxima cuantía permitida a día de hoy, ante el temor de que durante las próximas semanas se establezcan nuevas limitaciones.

Es el caso de Jaume R., que temeroso por sus ahorros, llamó ayer a la sucursal general de Escaldes-Engordany para informarse de la situación.

"Me han dicho que puedo retirar dinero del cajero hasta 300 euros por día, pero he venido a la entidad a sacar los 2.500 que nos dejan por semana, porque no sabemos qué pasará; yo tengo todo mi dinero aquí y soy un trabajador normal, que gano mi sueldo. Tenemos que confiar en que saldrá todo bien", ha relatado a Efe con evidente preocupación.

En el cajero de las oficinas centrales también se ha registrado hoy una intensa actividad. Una clienta, que ha preferido no revelar su identidad, ha probado sin suerte retirar efectivo.

"He intentado sacar 300 euros y no me deja. En la pantalla pone que está bloqueada la cuenta y tampoco he podido pagar con la tarjeta estos días. Ayer fuimos al pediatra de la niña y no pudimos pagar"", narraba mostrando el comprobante del cajero.

Esta ciudadana, nacida en Santo Domingo y residente en Encamp desde hace 8 años, una de las siete parroquias (municipios) en que se divide Andorra, ha explicado que ha tenido que pedir prestado dinero a la familia para poder realizar pagos durante estos días.

Otro joven, sin embargo, sí ha podido retirar efectivo desde el mismo cajero. "Lo he hecho a débito y no a crédito porque es la única forma de hacerlo", ha detallado.

"Es un dolor de cabeza. Hemos estado muy nerviosos porque nadie nos dice nada; tenemos el dinero de mi marido y el mío en BPA y no sabemos qué pasará", exponía Antonia, otra clienta, al salir de la entidad y mirando con cierto asombro el revuelo de cámaras y medios de comunicación agolpados frente a la sede central del banco.

La incertidumbre y las dudas también se respiran en los comercios. Algunos establecimientos han optado por no operar con BPA y no aceptar tarjetas de clientes de esta entidad.

Es el caso de una farmacia situada en la Avinguda Meritxell de Andorra la Vella, en pleno centro comercial, que desde el sábado ya no opera con la entidad intervenida.

Una de las dependientas mostraba a los clientes la nota, adherida a la caja, en la que sus jefes ordenan que no se acepten las tarjetas de BPA. "Les pedimos que paguen en efectivo y la mayoría de clientes lo entienden", comenta la empleada.

Otros establecimientos, aunque sí cobran a crédito a los usuarios del banco intervenido, prefieren no funcionar con BPA y pasar el pago a través de cualquiera de las otras cuatro entidades del país: MoraBanc, Banc Sabadell d'Andorra, Crèdit Andorrà y Andbank.

En la calle, el tema del día vuelve a ser el escándalo bancario, que preocupa a los andorranos también temor a que la imagen internacional de Andorra quede dañada y por lo que los medios extranjeros difunden sobre el país pirenaico.

Albert Prat, residente en Andorra la Vella, lamenta la situación creada: "ayer me llamaron mis tíos desde Barcelona porque habían oído lo del 'corralito'; por suerte yo no tengo el dinero en BPA", asegura.

"Se están diciendo muchas barbaridades sobre Andorra y tampoco es justo, porque no somos un país de estafadores", concluye el residente andorrano.