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China crece al ritmo más lento en tres décadas

La economía del gigante asiático creció un 6,6% en 2018

  • Un hombre entra en un establecimiento financiero en Nanjing (China)
    Un hombre entra en un establecimiento financiero en Nanjing (China) /

    Reuters

Hong Kong.

Tiempo de lectura 2 min.

21 de enero de 2019. 18:01h

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Victoria Pascual.  Hong Kong. 21/1/2019

La segunda economía del planeta se resiente. Pekín ha anunciado que el Producto Interior Bruto (PIB) de China creció en 2018 a un ritmo del 6,6%, una cifra que, pese a estar por encima de las expectativas del gobierno del 6,5% anual, pone de manifiesto el enfriamiento de la segunda economía del planeta. El peor dato de crecimiento de los últimos 28 años llega en medio de las negociaciones para frenar una guerra comercial entre Estados Unidos y China y con una demanda interna más débil, uno de los principales pilares del necesario giro de la economía china.

El director de la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE), Ning Jizhe, ha revelado que la disminución de 0,2 puntos porcentuales con respecto a 2017 era algo "esperado" debido al "complejo entorno doméstico e internacional". Ning ha insistido en la estabilidad de la economía china, a la que ha contribuido el avance del consumo, que pasó del 58,8% en 2017 al 76,2 en 2018. Sin embargo, ese empujón interno no impidió que en el último trimestre del año la expansión fuera del 6,4%, una cifra que no se había registrado desde que en 2009 tuviera lugar la crisis financiera mundial.

Sus palabras, más allá de calmar a los analistas, elevaron la preocupación ante los posibles riesgos en la economía mundial causados por la desaceleración de una economía que en la última década ha generado un tercio del crecimiento global. A estos temores se suma la contienda comercial abierta con Washington, con quien Pekín se reunirá la próxima semana para tratar de lograr un acuerdo que frene la imposición mutua de aranceles a sus productos.

No obstante, los mismos expertos apuntan que este frenazo también se debe a diversos factores internos que el país arrastra desde tiempo atrás. Entre ellos, la caída de la confianza de los consumidores chinos, que ahora se muestran cautelosos a la hora de comprar un coche o un móvil de Apple, o la apuesta del Partido Comunista chino por las ineficientes empresas estatales frente a la iniciativa privada generadora de empleo.

Con el fin de evitar que la segunda economía del planeta se hunda, las autoridades del gigante asiático tienen preparadas una serie de medidas que les ayuden a reactivarla. Hasta que se conozcan los nuevos datos y las expectativas de crecimiento en marzo, China podría poner de su parte con recortes de impuestos y deducciones fiscales, reduciendo el coeficiente de caja requerido a los bancos, rebajando los tipos de interés de referencia o aumentando el gasto público.

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