Más presión

China intensifica la guerra de los chips al restringir las exportaciones de ciertos metales

Pekín restringe las exportaciones de dos materiales básicos para la fabricación de estos componentes

La falta de neón y paladio compromete la fabricación de chips
La falta de neón y paladio compromete la fabricación de chipsdreamstime

Las nuevas restricciones de Pekín a la exportación de dos metales clave para la fabricación de chips y el creciente riesgo de que el país imponga restricciones similares al suministro de tierras raras han reavivado los esfuerzos mundiales por reducir los riesgos y la dependencia de la segunda economía mundial. Por ello, diversas compañías internacionales se han apresurado a evaluar el impacto en las cadenas de suministro y el aumento de precios tras las limitaciones anunciadas por China, contramedidas consideradas como represalia a los esfuerzos estadounidenses y sus aliados, Japón y los Países Bajos, por reducir las capacidades chinas en materia de semiconductores e inteligencia artificial (IA).

El Ministerio de Comercio chino anunció que, a partir del 1 de agosto, controlaría las exportaciones de ocho derivados del galio y seis del germanio para proteger la seguridad nacional y los intereses del país, una decisión que según los analistas refleja una serie de represalias en respuesta a los crecientes esfuerzos de Washington por frenar los avances tecnológicos de Pekín. Como parte de las nuevas restricciones, los exportadores de los dos metales tienen que solicitar licencias en las que se detalle el comprador y la aplicación o uso de los metales.

Pugna mundial

La decisión forma parte de la creciente pugna mundial por la supremacía tecnológica. En las últimas décadas, China se ha establecido como el principal productor de muchas materias primas críticas en la minería mundial, con el 90% de la capacidad mundial de producción de tierras raras. Además, sigue siendo la principal fuente mundial de ambos metales, con cerca del 94% del suministro de galio en bruto y el 83% de la producción de germanio.

Los dos metales plateados se emplean en la fabricación de chips, así como en equipos de comunicaciones y defensa. Por su parte, el galio se utiliza en la producción de semiconductores compuestos, que alimentan desde teléfonos móviles, redes 5G y paneles solares hasta equipos militares. El uso del germanio incluye fibra y óptica infrarroja, gafas de visión nocturna, plásticos PET y exploración espacial.

La extracción de estos minerales no constituye una industria masiva como la de otros esenciales para la economía mundial, como el litio. De hecho, se trata de minerales raros que se comercializan en cantidades muy reducidas. Sin embargo, son esenciales para la industria de los semiconductores y, sin ellos, ésta podría paralizarse en cuestión de meses, lo que afectaría drásticamente a la coyuntura mundial.

Aunque el Ministerio de Exteriores chino negó que los controles de metales tuvieran como objetivo un país concreto, las restricciones se producen en medio de una batalla mundial cada vez más intensa por controlar tecnologías clave utilizadas para fabricar equipos como semiconductores y paneles solares.

Además, el Ministerio de Comercio chino ha asegurado que su país informó con antelación a EE UU y Europa sobre los controles a la exportación previstos a través de «canales de diálogo sobre el control de las exportaciones». «Esta medida tendrá un impacto limitado en el suministro mundial, dado su alcance», señalaron en una nota los analistas de Eurasia Group Anna Ashton, Xiaomeng Lu y Scott Young.

Advertencia

«Se trata de un golpe de efecto destinado a recordar a países como EE UU, Japón y los Países Bajos que los chinos cuentan con alternativas de represalia y disuadirles así de imponer más restricciones al acceso de China a chips y herramientas de alta tecnología», añadieron, señalando la ausencia de prohibiciones absolutas para países o usuarios finales concretos. «Gracias a la minería china y a las subvenciones estatales, China ha podido exportar minerales procesados a un coste que los operadores de otros lugares no pueden igualar, perpetuando el dominio del mercado del país para muchas materias primas críticas», afirmaron los analistas de Eurasia Group. «Sin embargo, los intentos en el pasado de aprovechar ese dominio, restringiendo las exportaciones, han reducido la disponibilidad mundial y elevado los precios globales. A su vez, el aumento de estos precios ha estimulado la competencia extranjera, al hacer que las empresas sean más competitivas en costes».

Respuesta a China

El Gobierno estadounidense ha estado dirigiendo un esfuerzo para diversificar el suministro mundial de chips y reducir la influencia de China en la industria. Este esfuerzo incluye dos acciones clave: la primera es la diversificación de las capacidades de producción de chips, especialmente de los avanzados. La mayoría se concentran en Corea del Sur y Taiwán, ambos geográficamente próximos a China. A fin de evitar que Pekin pueda suprimir o incluso hacerse con la producción de chips en estos países por medios militares, la Administración Biden ha aprobado una ley que prevé subvenciones de 50.000 millones de dólares para el establecimiento de fábricas de chips avanzados en territorio estadounidense, una medida que ha tenido éxito con importantes inversiones de Intel y la taiwanesa TSMC. Además, ha instado a los principales países fabricantes de chips y a sus aliados, como Holanda y Japón, a que introduzcan sus propias limitaciones a las exportaciones.

Los Países Bajos reaccionaron con una serie de controles que limitarán la venta al extranjero de equipos semiconductores de gama alta. La medida de La Haya, que entrará en vigor el 1 de septiembre, obligará a decenas de empresas holandesas a solicitar una licencia de exportación para suministrar al extranjero determinadas tecnologías avanzadas de fabricación de semiconductores.

Además, otros Estados están tratando de asegurar sus propias cadenas de suministro y reforzar sus industrias nacionales de chips. Por ejemplo, un fondo respaldado por el Gobierno japonés ha propuesto la adquisición del gigante de materiales semiconductores JSR por 903.900 millones de yenes (6.300 millones de dólares).

La UE, por su parte, importa de China el 27% de su galio y el 17% de su germanio, según un informe de la Comisión Europea de 2020. Según las previsiones, la demanda de galio de la UE se multiplicará por 17 de aquí a 2050.