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De Guindos intervino Bankia por las advertencias del FMI

El ahora vicepresidente del Banco Central Europeo explica que «en 2012 nadie se creía las cuentas de los bancos españoles porque no reflejaban la realidad».

«Yo no doy opiniones, doy datos», declaró ayer como testigo Luis de Guindos en el juicio por la salida a bolsa de Bankia
«Yo no doy opiniones, doy datos», declaró ayer como testigo Luis de Guindos en el juicio por la salida a bolsa de Bankia

El ahora vicepresidente del Banco Central Europeo explica que «en 2012 nadie se creía las cuentas de los bancos españoles porque no reflejaban la realidad».

Luis de Guindos, exministro de Economía en los Gobiernos de Mariano Rajoy y ahora vicepresidente del Banco Central Europeo, declaró ayer como testigo en el juicio por la salida a Bolsa de Bankia que se celebra en la Audiencia Nacional en San Fernando de Henares (Madrid). De Guindos, por videoconferencia, desde la sede en Fráncfort del Banco Central Europeo, la institución que preside Mario Draghi, afirmó que intervino Bankia «ante los avisos del Banco de España y del Fondo Monetario Internacional (FMI), porque había mucha alarma». Añadió que, en el momento que se produjo la intervención de Bankia, la situación era «crítica» y que «nadie se creía las cifras de la banca española». El ex ministro desgranó cómo los diferentes organismos internacionales reclamaron un ajuste de la valoraciones de los activos de los bancos españoles para ajustarlos a las estimaciones independientes y terminar con las dudas que existían sobre la solvencia del sistema financiero español, que «lastraba» a toda la economía y corría el riesgo de contagiar a otros países. «España –según el ex ministro– estaba al borde del abismo».

El día anterior el exgobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, cargó también en la Audiencia Nacional contra De Guindos por el rescate de Bankia con un «se hizo mal» y tras afirmar que no le gustó cómo se abordó la crisis de la entidad que presidía Rodrigo Rato. Apenas veinticuatro horas más tarde, De Guindos devolvió el golpe y responsabilizó de manera indirecta al Banco de España del fiasco de Bankia: «Además de supervisor es la autoridad contable ante la que todos los bancos llevan su planes y es quien debe valorarlos». Las relaciones entre De Guindos y Fernández Ordóñez, cuando uno era ministro y el otro gobernador, eran pésimas. Nunca lo ocultaron y tampoco nunca han perdido la oportunidad de tirarse los trastos con acusaciones cruzadas. De Guindos accedió al ministerio a finales de 2011. Para entonces, el gobernador llevaba más de cinco años en su puesto y había permitido –fomentado, según algunos– la creación, por fusión de antiguas cajas, y la salida a bolsa de Bankia, que colapsó en la primavera de 2012.

España, un riesgo mundial

El vicepresidente del BCE explicó cómo se reunió con la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, en dos ocasiones, la última en la asamblea de primavera del organismo internacional. «Recuerdo –declaró De Guindos– reuniones privadas en las que se definió que el principal riesgo de la economía mundial era la situación de la economía española, del sistema bancario español, la posibilidad del contagio al Tesoro y de un rescate completo». El FMI envió a España una misión para analizar específicamente el sector financiero y, aunque no es el procedimiento más habitual –«no era normal»–, Luis de Guindos se entrevistó con la jefe de esa delegación, con la que hablaron de la complicada situación del sector y más específicamente de Bankia, «una entidad grande, sistémica, con una exposición enorme al sector inmobiliario, muy por encima de la media, que podía contaminar a todo el sector». En ese momento, según De Guindos, el principal objetivo del Gobierno era evitar el colapso del sistema financiero y, en definitiva, de la economía española.

De Guindos negó que pidiera la dimisión de Rato en una reunión con los presidentes de los principales bancos. Sí admitió que, el 8 de mayo, le dijo que dimitiera cuando el presidente de Bankia le propuso esperar a la junta general para entonces proponer como consejero delegado a José Ignacio Goirigolzarri.