El comité de Iberia avisa de una Navidad «negra» en El Prat

Convoca paros entre el 21 y el 24 para recuperar las 7.000 horas de descanso que debe la empresa.

Convoca paros entre el 21 y el 24 para recuperar las 7.000 horas de descanso que debe la empresa.

El comité de empresa de Iberia Barcelona ha convocado paros parciales del 21 al 24 de diciembre en el aeropuerto de El Prat-Barcelona, en plenas vacaciones de Navidad, para denunciar la sobrecarga de trabajo que asegura que sufre la plantilla y los incumplimientos de acuerdos por parte de la dirección. El sindicato UGT, mayoritario en el comité, aseguró en un comunicado que la huelga es necesaria «ante la falta de diálogo» entre la dirección de la empresa y los empleados. En concreto, los representantes de los trabajadores de Iberia Barcelona reclaman un plan industrial para el aeropuerto de El Prat que contemple nuevas contrataciones ante la falta de personal. El sindicato asegura que la empresa debe más de 7.000 horas de descanso a la plantilla, que no pueden disfrutar por la falta de personal.

La plantilla de Iberia en Barcelona está integrada por algo más de 2.000 trabajadores directos que se encargan del proceso de handling (servicio de asistencia en tierra) y mantenimiento aeronáutico de la compañía. El comité de empresa asegura que su voluntad es «agotar todas las vías posibles de diálogo y negociación con la empresa, antes de llegar a los paros».

Según UGT, la huelga «no es el objetivo, sino el último recurso de que disponen para ser escuchados por la dirección de Iberia en Madrid y alcanzar acuerdos que permitan un plan industrial serio con una contratación justa». Los paros convocados serán de cuatro horas en diferentes franjas horarias durante los cuatro días de huelga, que comprenden unas de las jornadas más complicadas en el aeropuerto de El Prat por la acumulación de pasajeros.

La historia se repite

No es la primera vez que el aeropuerto de El Prat se ve obligado a enfrentar una situación similar en lo que va de año. Hace tan sólo unos meses, en pleno periódo vacacional, los empleados de seguridad de la empresa Eulen convocaron unas jornadas de paro parcial en el mes de agosto. Al igual que los empleados de Iberia, la plantilla de Eulen exigía un aumento del personal que contribuyese a disminuir la carga laborar y que permitiese a los trabajadores descansar, además de un aumento salarial, entre otras exigencias. Como resultado, el aeropuerto de Barcelona protagonizó unas intensas jornadas veraniegas formadas por largas colas de espera, retrasos y pasajeros irritados.

Finalmente, el Gobierno se vió obligado a nombrar a Marcos Peña como árbitro del conflicto, quien optó por emitir un laudo de obligado cumplimiento que se saldó con un aumento salarial de 200 euros mensuales.