El corte del gasto aumenta la tensión entre el Gobierno y la oposición en Portugal

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El recorte del gasto público que recoge el proyecto de Presupuestos para 2014 elaborado por el Gobierno portugués fue duramente contestado por la oposición, que advirtió del riesgo de que estas medidas "empobrezcan"todavía más al país.

Durante el debate sobre los Presupuestos celebrado hoy en el Parlamento luso, que culminará mañana con la votación en primera instancia del documento, las profundas divergencias entre la mayoría conservadora en la Cámara y las fuerzas de izquierda volvieron a ponerse de manifiesto.

El Ejecutivo liderado por el primer ministro Pedro Passos Coelho defendió a ultranza que el texto permitirá a Portugal culminar con éxito el programa de ajustes acordado con la UE y el Fondo Monetario Internacional (FMI) a cambio del rescate financiero, y que está previsto termine en junio de 2014.

"Este Presupuesto será la llave con la que cerraremos la puerta a esta fase de dependencia extrema y de limitación a nuestra autonomía y será también la llave con la que abriremos el período pos-troika", señaló Passos Coelho.

El jefe del Gobierno luso subrayó que el proyecto, aunque incluye sacrificios, fue redactado en base a "criterios de equidad y justicia"y exige un esfuerzo "a todos los sectores sociales, pero sobre todo a los más favorecidos".

El primer ministro portugués recordó, asimismo, que los datos del segundo trimestre del año y las estimaciones sobre el tercer trimestre de 2013 reflejan una "inversión"del ciclo económico que podrá observarse ya en 2014, para cuando se calcula un crecimiento del 0,8 %.

También reiteró su voluntad de rebajar los impuestos en cuanto sea posible, una vez esté garantizada la sostenibilidad de las cuentas públicas.

Opinión radicalmente contraria expresó el líder de la oposición, el socialista António José Seguro, quien consideró la propuesta de Presupuestos como "un nuevo plan de recortes dirigido a empobrecer el país".

Seguro lamentó la ausencia en estos Presupuestos de una estrategia encaminada a mejorar la competitividad y censuró las consecuencias sociales de la batería de ajustes aplicados durante los últimos tres años, coincidiendo con la petición de rescate de Portugal y con la llegada al poder de los conservadores.

"La troika se irá, pero los problemas se quedan aquí", alertó el secretario general de los socialistas, cuyo partido se ha ido distanciando de las medidas de austeridad pactadas con la UE y el FMI pese a que fue uno de los firmantes del acuerdo alcanzado en 2011.

El proyecto presupuestario, que previsiblemente pasará mañana su primera votación en el Parlamento, presenta un severo corte del gasto público, sobre todo en salarios y pensiones de los trabajadores públicos, además de mantener sin cambios la elevada presión fiscal.

Con estas medidas el Gobierno espera ahorrar 3.900 millones de euros en 2014, necesarios para rebajar el déficit público hasta niveles equivalentes al 4 % del PIB, una meta exigida por los organismos internacionales tras denegar la posibilidad de suavizar nuevamente esta cifra.