España cierra 2012 con el tercer mejor dato turístico de la historia

Roza la cifra de 58 millones de visitantes, un millón más que en 2011

El turismo español recupera el esplendor de su época dorada. El año 2012 se cerró con la llegada de 57,9 millones de turistas internacionales, un tres por ciento más que en 2011, según las previsiones del cierre del año adelantadas ayer por el ministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria.

El balance de 2012 supone el tercer mejor dato de la historia, superado por 2007, cuando se alcanzó la cifra récord de los 59,2 millones de turistas, y 2006, con 58,5. «Estamos en condiciones de afirmar que hemos tenido un buen año, no sólo por la llegada de más viajeros, sino porque han gastado más y se ha logrado el superávit en la balanza de pagos turísticos», afirmó Soria. En concreto, el gasto total estimado de los viajeros alcanzó los 55.777 millones de euros, lo que significa un 5,9 por ciento más que en el ejercicio anterior, mientras que el gasto medio diario de cada turista aumentó un 6,8 por ciento, «algo que resulta aún más positivo por la repercusión global que tiene en la economía nacional y en el empleo», puntualizó Soria. De hecho, aunque el número medio de afiliados a la Seguridad Social en el sector turístico disminuyó un 0,6 por ciento, el descenso es muy moderado respecto a la economía nacional, donde cayó un 3,3 por ciento.

El «sol y playa» se mantiene como el estandarte imbatible del sector. Sin embargo, el ministro destacó el crecimiento de los destinos urbanos y de interior. Es el caso de Cataluña, adonde llegó un 9,8 por ciento más de viajeros; Castilla-La Mancha, con un incremento del 17,2 por ciento, o Navarra, con un 13 por ciento más. «La diversificación de la oferta nos hace más fuertes y gracias a ello España ha sido capaz de fidelizar a los turistas que nos escogieron desviados por la denominada «Primavera Árabe», aseguró Soria.

El optimismo se mantiene de cara a 2013, ya que se espera que el turismo se mantenga como el motor de la economía, gracias a un aumento en la llegada de viajeros, del gasto y de las pernoctaciones hoteleras. Sin embargo, «será necesaria la racionalización de las oficinas de turismo de España en el exterior para elevar su localización en los mercados con mayor potencial, como el chino o el ruso», adelantó el ministro.