Grecia paga al FMI y sortea la quiebra una semana más

Entrega 459 millones en su primer desembolso de abril.

Grecia logra salvar el primer escollo de abril al efectuar el pago de 459 millones de euros al Fondo Monetario Internacional (FMI). Sin embargo, la odisea financiera de Atenas se alargará hasta finales de mes, cuando los acreedores den su veredicto sobre la lista de reformas helena, cuya aceptación servirá para desbloquear parte de los 7.200 millones de euros del rescate que Grecia necesita para evitar la quiebra.

«Sí, tengo mi dinero», bromeó la directora del FMI, Christine Lagarde, durante su intervención ayer en un foro económico al ser cuestionada sobre si Atenas había cumplido el plazo de reembolso. Menos relajado está el ambiente en Bruselas, donde los equipos técnicos trabajan «las 24 horas del día» junto al Gobierno heleno para cerrar el listado de reformas, según informó el portavoz de la Comisión Europea (CE).

«Existe una mejora en la cooperación técnica, pero un mínimo progreso en el contenido de las medidas», apuntó una fuente de la Comisión. Según la prensa local, las posiciones de ambas partes difieren aún en varios asuntos, las pensiones, la legislación laboral y los gastos del Estado, aunque Grecia habría recortado en 1.000 millones de euros su propuesta inicial de gasto.

El Gobierno griego trabaja a destajo con los equipos técnicos también en Atenas para alcanzar un acuerdo en el próximo Eurogrupo que se celebrará el 24 de abril en Riga (Letonia). No obstante, tal y como indicó el ministro de Finanzas heleno,Yanis Varufakis, esta semana debe sellarse una conclusión positiva antes de esa fecha. Así lo corroboró ayer el portavoz de la CE al afirmar que «todo lo que venga antes del día 24 sería altamente bienvenido».

En concreto, Atenas dispone de seis días para presentar la lista de reformas definitiva. Ése es el ultimátum que, según informó el diario Kathimerini, los socios dieron ayer a Grecia en el Grupo de Trabajo que reunió a los «número dos» de los ministerios de Finanzas de la zona euro, si bien tal exigencia fue desmentida más tarde por fuentes de la Comisión. Sea como fuere, a Grecia le queda poco margen. Por un lado, este fin de semana se celebra la Pascua ortodoxa y, por el otro, del 17 al 19 de abril tendrá lugar una reunión del FMI que congregará a los representantes de las instituciones en Washington.

Sobre el desenlace de esas negociaciones, el primer ministro griego, Alexis Tsipras, se mostró optimista ayer en Moscú al asegurar que Grecia quiere «cerrar un acuerdo con la Unión Europea que sea beneficioso para Europa y para nosotros», además de reiterar su objetivo de «permanecer en la eurozona».

El tiempo apremia para Atenas, que, según medios locales, ayer planteó ante los socios la opción de desbloquear tramos de las ayudas del rescate por cada medida consensuada, mientras se siguen discutiendo los puntos más espinosos. El Gobierno heleno necesita con urgencia recibir dinero para hacer frente a los pagos hasta final de mes y sortear la bancarrota. El 15 de abril el Estado tendrá que abonar 500 millones de euros en salarios y pensiones, del total de los 2.500 millones de euros mensuales en gastos domésticos. Ese mismo día el país subastará Letras del Tesoro a tres meses por valor de 1.000 millones de euros.

La agonía persistirá en mayo, cuando deberá hacer frente al pago de otro tramo de 746 millones de euros y sustituir emisiones de Letras del Tesoro a tres y seis meses por valor de 1.400 millones de euros en cada subasta. En junio deberá realizar nuevas devoluciones al Fondo en cuatro plazos que ascienden a 1.531 millones y en julio otros 448 millones.

Los problemas de liquidez del país heleno se agudizan a cada pago. El Banco Central Europeo (BCE) incrementó ayer en 1.200 millones de euros el límite de la línea de liquidez de emergencia (ELA, por sus siglas en inglés), según indicó a Reuters una fuente del sector bancario. De este modo, el límite del programa de liquidez de emergencia para los bancos griegos asciende a los 73.200 millones de euros. El ELA sigue siendo la única vía de liquidez para los bancos griegos, una alternativa con mayor coste ordinario y cuyo tope ya fue ampliado hasta tres veces en marzo. El calendario se ha convertido en una prueba de obstáculos para medir la resistencia de Grecia ante los acreedores.