La «guerra» del taxi por un trabajo de 50.000 euros

Los autónomos del taxi, el 96%, tienen sueldos de «ministro». Los de VTC no van a la zaga

Las empresas del taxi y de VTC denuncian que la mayoritaria cotización como autónomos y la falta de control permite a la mayoría de conductores esquivar impuestos y cobrar en «B» al no emitir facturas
Las empresas del taxi y de VTC denuncian que la mayoritaria cotización como autónomos y la falta de control permite a la mayoría de conductores esquivar impuestos y cobrar en «B» al no emitir facturas

Los autónomos del taxi, el 96%, tienen sueldos de «ministro». Los de VTC no van a la zaga.

La guerra entre el sector del taxi y los VTC que ha colapsado las principales calles de ciudades como Madrid, Barcelona y Valencia no ha hecho nada más que comenzar. Quedan todavía por entregar cerca de 9.000 licencias de vehículos de transporte con conductor (VTC), solicitadas entre 2009 y 2015, autorizadas ahora por la Justicia. A día de hoy, hay 9.366 licencias VTC funcionando en España, según Fomento, pero la proporción de un Uber o Cabify por cada 30 taxis va a ser aún más difícil de cumplir.

Cuando lleguen estas licencias se duplicará el número de VTC, llegando hasta los 18.000. Sin embargo, la ratio 1/30 no fue calculada como un límite en el que el sector deje de ser rentable. Se trata de una cantidad fijada simplemente para detener la proliferación de licencias VTC, por lo que la inminente hornada de nuevas licencias «no va a ser la ruina del taxi», según afirma un empresario del sector que acumula cientos de licencias, tanto de taxi como de VTC.

Las reclamaciones del sector del taxi se fundan en una «ficticia pérdida patrimonial». «El año pasado, la facturación subió un 3% y este año llevamos un 5%», explica a LA RAZÓN. Si a esta cifra se le suma la revalorización del 8% del precio de las licencias de taxi –de 120.000 euros en 2017, a unos 135.000 euros este año–, lo que propone el sector a la Administración sería «mentira».

Frente a esta media de 135.000 euros por licencia de taxi –se llegaron a pagar 200.000 euros– para obtener una de VTC es necesario desembolsar unos 65.000 euros en Madrid o Barcelona. Los taxis que gestiona este empresario recaudan de media 50.000 euros anuales, descontando los gastos aparejados. Esta cantidad tributaría al 37% por el régimen general, pero el 96% de los taxistas son autónomos.

«Blanqueo de capitales»

La situación fiscal del trabajador por cuenta propia facilita, según denuncia este empresario, «el blanqueo de capitales» ya que al tributar por módulos permite «ingresar hasta 150.000 euros en el banco y sólo declarar 11.000». «Si tienes un hermano taxista y cobras en “negro”, sin ningún problema puedes darle el dinero para ingresarlo. Luego te hace una transferencia y el dinero está blanqueado», afirma.

De esos 11.000 euros que declara de media un taxista por la tributación por módulos, tendría que pagar el 19% de IRPF. Sin embargo, por la amortización anual del valor de una licencia –unos 135.000 euros de media–, el autónomo puede alegar pérdidas que, sumadas a la deducción del IVA por el gasto de mantenimiento del vehículo y el combustible, hacen que sólo tenga que pagar unos 900 euros de impuestos. Según estas cuentas, un taxista que cotice como autónomo ingresa 49.100 euros anuales de media. Más de 4.000 euros mensuales en doce pagas. Por su parte, según ha podido comprobar este diario, un conductor de Uber o Cabify con licencia propia y cotización como autónomo –el 60% de los VTC son autónomos– ingresa «limpios» unos 39.000 euros anuales, unos 3.250 euros mensuales en doce pagas. Una diferencia de 10.000 euros al año, 840 euros cada mes. Cada nueva licencia VTC complica que se disparen aún más estos márgenes de beneficio.

Pero el negocio no funciona para todos igual. Los empresarios del sector denuncian que, por contra, un taxi gestionado por una empresa, que sí tributa por IRPF, obtiene una rentabilidad anual estimada de 9.800 euros, unos 7.700 euros al año en el caso de una licencia VTC. En otras palabras: los autónomos del taxi y los de Uber y Cabify ingresan más de 40.000 euros por su régimen de tributación.

«Tengo que abonar por mi trabajador el 36% de lo que le pague por la Seguridad Social», afirma este empresario, quien explica que si paga 1.600 euros a un conductor, tiene que abonar 600 de Seguridad Social, «mientras que el taxi paga 320 euros, porque la mayor parte del negocio se cobra en efectivo sin factura».

La misma situación no sería posible para un autónomo del sector de los VTC porque, al estar vinculado a plataformas como Uber y Cabify, se conoce toda la facturación de la licencia. Lo que reclaman los empresarios del sector es un «taxímetro enganchado con la Agencia Tributaria en el que quede registrada toda la facturación», como ya se hace en algunos países europeos como Suecia, Alemania o Noruega. «Es un problema estructural. Se engaña en el número de conductores, en la facturación y, finalmente, en los impuestos que se pagan», sentencia el empresario de taxi y VTC.