La obra pública se desploma un 80% en la última década

La licitación de proyectos ha pasado de 40.354 millones en 2007 a cerca de 9.000 el pasado año. En términos de PIB ha caído del 2,7%. de 1995 hasta el 0,8% de 2016.

La licitación de proyectos ha pasado de 40.354 millones en 2007 a cerca de 9.000 el pasado año. En términos de PIB ha caído del 2,7%

de 1995 hasta el 0,8% de 2016.

España cuenta con un ramillete de las mejores constructoras del mundo –ACS, Ferrovial, Acciona, FCC, OHL y Sacyr– pero, paradojas de la vida, la construcción de infraestructuras está en caída libre. Las estrecheces económicas por las que ha atravesado el país en los últimos años, y de las que el déficit sigue siendo una de sus más nítidas secuelas, han llevado a los gobiernos tanto del Partido Socialista como del PP a recortar año tras año de forma drástica la inversión en obra civil para reconducir las cuentas públicas. Si en 2007 la licitación de nuevos proyectos por parte de todas las administraciones alcanzó los 40.354 millones de euros, en 2016 apenas si alcanzará los 9.000 millones si en diciembre se mantiene el ritmo licitador de los meses anteriores, según los datos de la patronal del sector constructor, Seopan.

Todas las administraciones

El Ministerio de Fomento, principal impulsor de obra civil, ha pasado de promover proyectos por valor de 12.122 millones de euros en 2007 a licitar obras por sólo 2.525 millones. En parecidos números se han movido las comunidades autónomas. De licitar obras valoradas en 13.128 millones de euros hace una década han pasado a sólo 2.398 millones. Los ayuntamientos han pasado de los 10.943 millones a los 2.977 millones de euros. Este desplome del 80% ha dejado la inversión en infraestructuras en términos de PIB en alrededor del 0,8%, cuando desde el año 1995 hasta la crisis estuvo entre el 2,7% y el 2,8%, aproximadamente.

A las políticas de recorte del gasto en obra pública que han seguido los gobiernos en los últimos años para reconducir el déficit se han sumado otros factores que han acentuado el desplome de la obra civil. El más notable ha sido la caída en picado de la licitación de obras del AVE. Mientras que en 2007 alcanzó los 3.699 millones de euros y en 2009 los 5.253 millones, hasta noviembre del pasado ejercicio apenas si sumó 236 millones. Adif ha recortado drásticamente la inversión porque la red de alta velocidad proyectada está a punto de ser completada. Además, la parálisis política vivida durante gran parte del año pasado por la falta de Gobierno también ha paralizado las licitaciones de algunos tramos que restan por finalizar. Algo parecido ha sucedido, aunque en menor medida, con AENA. Concluidas las grandes obras como la construcción de la T-4 del aeropuerto de Barajas, en los últimos años, el gestor ha dedicado un volumen de recursos más limitado y más centrado en las tareas de conservación de la red.

El mantenimiento del resto de infraestructuras es, sin embargo, uno de los aspectos que más se está resistiendo por la falta de inversión. «Aunque ha ganado algo de peso en los últimos años, se siguen haciendo sólo los trabajos que son más urgentes», aseguran fuentes del sector, que insisten en que, a la larga, es más costoso reconstruir una infraestructura que mantenerla. En el sector calculan que cada euro que se invierte en conservación supone al final un ahorro de cinco euros a los diez años, que sería lo que costaría reparar deficiencias graves en una infraestructura descuidada.

El mayor déficit de conservación lo acumulan las carreteras, con 6.670 millones, según los cálculos de la Asociación Española de Carreteras (AEC). En términos globales, la falta de recursos para conservación ha provocado que este año, por primera vez en la historia, el «stock» de infraestructuras públicas ya construidas vaya a perder valor. Un 1,25%, unos 10.000 millones, según los cálculos de las patronales de la construcción y fabricantes de materiales de construcción.

El negocio está fuera

Ante la falta de trabajo en España, las compañías siguieron profundizando el año pasado en su estrategia de internacionalización. A mediados de ejercicio, el peso de su negocio exterior batió un nuevo récord, al alcanzar el 73,5% del total de su cartera. La más dependiente del exterior es ACS, cuyas ventas fuera alcanzan ya el 83% del total, seguida de OHL, con un 80,5%. La que menos, FCC, logró el 48,8% de sus ventas.

El sector tiene bastante asumido que buscar trabajo fuera va a seguir siendo su tabla de salvación, pues no prevén grandes cambios para este año. «El problema es que el Gobierno necesita equilibrar el Presupuesto y la sensibilidad no está del lado de las infraestructuras sino del gasto social. La prioridad parece que seguirá siendo el gasto social», insisten las fuentes consultadas, que apuestan porque los presupuestos para obra civil se mantendrán en niveles similares a los de este año. Y eso, según el sector, que restan infraestructuras que construir. «Se ha mejorado mucho en carreteras y ferrocarriles, pero hay grandes olvidados como la sanidad, los servicios sociales o el turismo que necesitan más inversiones», remachan.