La prima de riesgo baja a la mitad en un año

El Gobierno logra situarla 322 puntos por debajo del récord histórico de 638 que marcó el 24 de julio de 2012

Los veranos casi nunca suelen ser tranquilos en los mercados. La caída del número de transacciones diarias eleva la volatilidad de los valores en Bolsa y de los bonos en los mercados de deuda. Los inversores tienen menos información en sus manos y se agarran al más leve rumor para justificar una decisión de compra o de venta.

El primer mes del presente verano está transcurriendo con una relativa calma, enturbiada por los problemas políticos de Portugal y los ya tradicionales de nuevos ajustes en Grecia para poder continuar recibiendo las ayudas del segundo rescate. España ha comenzado el verano de 2013 con la prima de riesgo en 317 puntos básicos, nivel en el permenece mediado el mes de julio. Nada que ver con lo sucedido hace un año. En el solsticio de verano de 2012 la situación era bien distinta. Tanto que la prima de riesgo estaba en 507,62 puntos básicos y el bono a diez años, en el 6,623%. No fue una subida inmediata.

Obedeció a un proceso de dudas sobre la solvencia de la banca española, coincidiendo con la publicación del informe del Fondo Monetario Internacional (FMI) sobre el sector financiero. Sólo en el mes de marzo, el diferencial del bono español a diez años y el alemán llega a oscilar en 65 puntos básicos.

De nada había servido a los mercados el primer «decreto Guindos» que aumentaba las provisiones de los bancos con el objetivo de sanearlo de su elevada exposición al sector inmobiliario. No todos los bancos y cajas de ahorros estaban en la misma situación, pero el mercado no diferenciaba solventes de insolventes, buenos de malos. Todo lo que fuera asociado al gentilicio español estaba bajo sospecha. El ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos, recuerda el mes de abril de 2012 como uno de los dos peores momentos por los que ha atravesado España. Se temió lo peor ante la indiferencia del mercado a cuantas medidas se adoptaban a favor de la transparencia bancaria.

El 70% del sistema financiero español era capaz de hacer frente a cualquier escenario adverso que se dibujara en el horizonte. El peso negativo del otro 30%, representado por las cajas de ahorros y algún banco de menor calado, arruinaba cualquier posibilidad de convencer a los inversores de depositar su confianza en nuestra economía y en su sistema financiero. En abril, la prima de riesgo se instala en los 400 puntos básicos. Ni siquiera el anuncio de un nuevo ajuste de 10.000 millones de euros en Sanidad y Educación es suficiente para calamar a los mercados, que exigen más rentabilidad a la deuda española ante las dudas de que el país sea capaz de pagarla.

España no viaja sola hacia el abismo. Italia, otra de las economías del sur, sufre en sus números el acoso de las dudas. A finales de mayo de 2012 el diferencial con Alemania vuelve a superar los 500 puntos básicos. Sólo los resultados de la cumbre de verano de la UE en los que los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea otorgan más protagonismo al BCE, relajan algo la presión sobre el mercado de deuda ante la posibilidad de que los fondos de rescate europeos puedan inyectar dinero a los bancos en apuros, e intervenir en los mercados de deuda para apoyar a los países con problemas. El resultado no se hace esperar. La prima española baja en una sola sesión (la del 29 de junio) nada menos que 68 puntos básicos, desde los 542,38 a los 474,67. Fue sólo una ilusión. Los inversores volvieron a la carga exigiendo en cada subasta de los tesoros nacionales más y más rentabilidad.

Salto por los aires

El 20 de julio la barrera de los 600 puntos básicos salta hecha pedazos. Cuatro días después la prima de riesgo alcanza el máximo histórico y llega a superar en la sesión la frontera de los 640 puntos para cerrar en 638,39. De Guindos recuerda aquel mes como el momento más delicado por el que ha atravesado la economía española. En pocas horas, el ministro viaja a Berlín, Roma y París para reunirse con sus homólogos. España tomaba medidas, anunciaba recortes para reducir el déficit, pero los mercados no respondían. La sensación de que la disciplina del euro podía saltar en pedazos pesaba como una losa.

Grecia llega a estudiar su salida del euro, lo que complica más el escenario. ¿Pensó España en pedir el rescate? De Guindos lo niega sobre el argumento de que un rescate se tiene que llevar a cabo cuando el Tesoro subasta deuda y ningún inversor acude. Y eso a España no le sucedió nunca. Otra cosa es que en ese fatídico mes tuviera que pagar un 3,990% por las Letras a doce meses; un 3,950%, por las Letras a 6 meses y hasta un 6,706% por el bono a diez años, que fue la media pagada en el mes de agosto (6,505%) en julio. Hubo que esperar unos días para que los ánimos se calmaran. La amenaza de Grecia se quedó en un órdago que la eurozona no quiso ver. Hubiera sido la ruina para la economía griega la vuelta a la dracma.

El punto de inflexión lo marcan unas declaraciones de Mario Draghi ante un grupo de inversores en una reunión en Londres: «El BCE hará todo lo que sea necesario para mantener el euro y, creánme, esto será suficiente». Era el 27 de julio de 2012 y la prima de riesgo española había bajado ya 104 puntos básicos, hasta 534,61%. Desde entonces, la normalidad se empezó a instalar en los mercados de capitales, aunque la prima de riesgo española reciba el año 2013 desde los 395,70 puntos.

Las reformas para controlar el gasto público y las subidas impositivas hicieron pensar a muchos españoles si no hubiera sido mejor pedir un rescate global y no limitarlo al bancario. El ministro asegura haber meditado mucho sobre esa posibilidad llegando a la conclusión de que un rescate hubiera desplomado el PIB el pasado año hasta niveles de entre el -4% o -5%, en lugar del 1,37%. «Estoy convencido de que lo mejor que se ha hecho el pasado año ha sido evitar el rescate a la portuguesa, a la griega o a la irlandesa», dijo en una entrevista concedida a LA RAZÓN en enero. A lo largo de este año la situación es diferente. Los mercados ven menos nubarrones y están más convencidos de que los deberes se están haciendo. Sólo el incidente de Chipre y su posterior rescate ante la falta de liquidez de su sistema financiero han alterado algo el panorama.

El Tesoro aprovecha para financiarse más barato

La relajación de los mercados de capitales ha sido bien aprovechada por el Tesoro para financiarse a medio y largo plazo en las mejores condiciones posibles. Tras la última subasta celebrada el pasado jueves, España ha captado en el mercado 88.373 millones de euros en deuda a medio y largo plazo. Esta cifra, según el Ministerio de Economía, supone casi el 73% de las necesidades para el conjunto del ejercicio. En estos primeros siete meses del año, el coste medio de la deuda ha sido del 2,66%, un 11,63% por debajo del 3,01% registrado a finales del pasado año.La situación de los últimos doce meses ha cambiado radicalmente. En julio del pasado año, el Tesoro tenía que pagar una media del 6,505% para que los inversores se sintieran atraídos por el bono a diez años. El jueves pasado España ofreció un tipo marginal del 4,758% para colocar con éxito en el mercado 1.017 millones de euros. La diferencia de rentabilidades ofrecidas es del 26,85%. En el caso del medio plazo, hace un año había que ofrecer un 5,197% para vender los bonos a tres años y un 6,543% en el caso de los bonos a cinco años. En la actualidad basta con el 2,768% y el 3,768%, respectivamente, para garantizar la colocación de las emisiones.Donde quizás más se ha notado la diferencia ha sido en el corto plazo. En los momentos de máxima tensión, las Letras a seis meses tenían que ofrecer un 3,950% para colocarse; hoy basta con el 0,968.

Italia también estuvo en la cuerda floja

Italia compartió con España un verano agitado. Rescatadas las economía de Grecia (por dos veces), Irlanda y Portugal, los inversores pusieron el punto de mira en España e Italia, las dos economías con más debilidades de la eurozona. El mismo día que España tocó techo en la prima de riesgo, Italia marcó también su récord en 536 puntos básicos. Al comienzo del verano, el diferencial con Alemania era de 415 puntos. Al igual que España, se benefició de los anuncios de la cumbre de verano de la UE y de la decidida apuesta del BCE por la moneda única. En diciembre la calma había regresado a la deuda y la prima marcaba mínimo de 2012 el 21 de diciembre en 311,20 puntos.Francia fue menos sacudida por los mercados. El 24 de julio, la prima de riesgo gala se elevó a 113 puntos. A penas un mes después estaba en 70 puntos. En la actualidad fluctúa en torno a los 65 puntos, después de marcar mínimo del año en mayo: 43,40. Aunque ha perdido la triple «A» para Fitch, la fortaleza de su economía parece estar a prueba de sacudidas de los mercados.