La Valenciana, entre las autonomías con mayor crecimiento de paro y pobreza

La Comunidad Valenciana es una de las autonomías españolas más afectadas por la 'Gran Recesión' y donde en los últimos cinco años más se ha destruido el empleo, crecido el paro y deteriorado factores como la pobreza económica e índices como la salud, educación y bienestar social.

Estas son algunas de las conclusiones del último número de Papeles de Economía Española, editado por la Fundación de Cajas de Ahorro (Funcas) y dedicado a la economía de las regiones españolas durante la crisis, según un comunicado de la entidad.

El informe destaca que las consecuencias de la recesión sobre el nivel de vida de los ciudadanos de la Comunitat Valenciana "van más allá"de la evolución observada en el PIB per cápita y la tasa de paro y afectan a factores relacionados con el desarrollo humano o la pobreza económica.

Así, antes de la crisis la Comunitat Valenciana contaba con un índice de desarrollo humano, en el que se combinan indicadores de salud, educación y bienestar material, "ligeramente inferior a la media española".

Sin embargo, en el intervalo de tiempo que va de 2007 a 2011 es una de las autonomías "que sufre un mayor deterioro en dicho índice, motivado por una fuerte caída de la renta y el gasto medio de las familias".

De igual manera, ha experimentado en ese periodo un "gran deterioro"en el índice de pobreza económica, "hasta situarse entre las regiones con peores registros, tanto por la ampliación de la brecha relativa de pobreza como por la intensidad con que se manifiesta el desempleo de larga duración".

Según este informe, la Valenciana, junto con Castilla-La Mancha, Andalucía y Murcia, son las cuatro autonomías más afectadas por la "Gran Recesión", tanto en términos de caída acumulada del Producto Interior Bruto (PIB), del -9 % en los casi cinco años que van del segundo trimestre de 2008 al primer trimestre de 2013.

La Comunitat Valenciana también se ha visto afectada en este periodo por la destrucción de empleo (-21%) y el crecimiento del paro, cuya tasa "prácticamente se triplica al aumentar del 10 % al 29 % de la población activa).

Según el informe, la estructura productiva de la Comunitat Valenciana presentaba, antes de la crisis, un peso muy elevado de las actividades inmobiliarias y de construcción (por encima del 22 % del PIB), y éste uno de los factores que han tenido una contribución más negativa a la caída del PIB.

Pero el impacto de la recesión sobre la producción y el empleo "es incluso mayor"que el que correspondería a su fuerte especialización en el sector inmobiliario y los efectos de la crisis se extienden también al sector industrial, con un retroceso en el índice de producción que supera el 28 % en cinco años.

En lo que se refiere a la dotación de factores productivos, la ratio de capital por habitante en la Comunidad Valenciana "está por debajo de la media del país".

En este sentido, el informe señala que en la Comunitat Valenciana, una mejora de las dotaciones del capital no residencial, equiparándose con la media de España, produciría un impacto muy positivo sobre la producción de la región.

En relación con el factor trabajo, la Comunitat contaba, antes de la Gran Recesión, con una tasa de paro similar a la media nacional (del 8 % de la población activa), pero las consecuencias de la crisis la han situado "entre las regiones con mayor destrucción de empleo y superando la ya de por sí elevada tasa media de paro nacional".

Según el informe, al ostentar una tasa de paro tan elevada, la educación tiene un impacto bastante superior a la media nacional en su capacidad para reducir la probabilidad de desempleo de la población, aunque sus efectos sobre los salarios son algo menores.

De igual manera, las políticas de estímulo a los emprendedores encuentran en la Comunidad Valenciana, por su elevada tasa de paro, una de las regiones con mayor impacto sobre la reducción del desempleo, siempre y cuando se orienten hacia los nuevos empleadores con preferencia sobre otras alternativas como la conversión de asalariados en autónomos. EFE