Las lecciones de un accidente

La Razón
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Cada vez que se produce un accidente o incidente de cualquier tipo, ya sea en el transporte, en la industria o en cualquier otro ámbito de la vida, se ponen en marcha una serie de acciones destinadas a conocer con detalle lo que ha ocurrido.

La Justicia interviene ante todo, para determinar responsabilidades, especialmente cuando se han producido daños a personas o bien daños materiales elevados.

Pero el resto de los actores implicados, en especial los responsables técnicos, analizan con detalle lo que ha ocurrido con el objetivo único de evitar que ese accidente, u otro similar, pueda volver a repetirse.

En el caso del ferrocarril, al tratarse de un sistema complejo, los accidentes llevan a plantearse muchas situaciones distintas y muchas posibles variantes (no hay dos accidentes ferroviarios exactamente iguales), siempre con el mismo objetivo de poder seguir garantizando la seguridad que caracteriza de manera incuestionable al ferrocarril desde sus orígenes, hace ya casi dos siglos.

Esta semana se cumple el primer aniversario de uno de los accidentes más desgraciados de la historia del ferrocarril español. Y como no podía ser de otra manera, independientemente de las acciones judiciales que comenzaron inmediatamente, los responsables técnicos del ferrocarril español, el Ministerio de Fomento y las empresas a cargo de la operación y de la gestión de la infraestructura, pusieron en marcha un análisis crítico de todo aquello que pudiera tener que ver con la seguridad.

Algunas voces sugirieron que sólo se actúa de esa manera después, y no antes de producirse un accidente. Sin embargo este análisis, y las acciones que de él se derivaron de manera inmediata, son un buen ejemplo de gestión responsable, que se enmarca dentro de la tradición que el ferrocarril practica desde sus orígenes, en todo el mundo. Apenas unos días antes, y también algunos días después, se produjeron sendos accidentes ferroviarios importantes en Francia y Suiza (julio de 2013 fue un mes triste para el ferrocarril europeo) y las acciones que llevaron a cabo los responsables de los respectivos ferrocarriles fueron del mismo tipo, más importantes cuanto mayor fueran las implicaciones del accidente.

Apenas unos días después del aquel 24 de julio, la ministra de Fomento anunciaba en el Parlamento un paquete de 22 medidas urgentes a aplicar en el ferrocarril español. Estas medidas, que abarcaban aspectos técnicos, operativos y normativos, no eran el resultado de una improvisación ni de una voluntad de dar un golpe de efecto, sino que fueron el resultado de un trabajo intenso de la mayor parte de las estructuras técnicas y funcionales de los respectivos organismos y empresas implicados.

Como medida complementaria, el Ministerio creó, también en breve plazo, una comisión técnico-científica con el objetivo de analizar el sector ferroviario español y proponer mejoras a considerar en el futuro.

Y, por supuesto, la Comisión para la Investigación de Accidentes Ferroviarios, CIAF, ha realizado su preceptivo trabajo técnico de investigación y ha elaborado su informe.

Con un año de perspectiva, y pese a que en algunos casos llevaban consigo implicaciones económicas, la mayor parte de las acciones propuestas ya se han llevado a cabo, como por ejemplo la señalización de aquellos puntos donde se produce cambio significativo de velocidad o el incremento las indemnizaciones por el Seguro Obligatorio de Viajeros, SOV. Alguna ha sido matizada o ajustada, a la espera de estudios más detallados, pero puede considerarse que aquella batería de decisiones fue implementada con éxito y su aplicación ha contribuido a consolidar aún más esa tradición de aprender siempre de una experiencia lamentable.

Podemos decir sin lugar a dudas (las estadísticas son irrefutables) que el ferrocarril (el Ferrocarril con mayúscula, el ferrocarril español) sigue siendo seguro, ni más ni menos que antes, tal como lo ha sido siempre y tal como esperamos que seguirá siéndolo en el futuro.

* Miembro de la Unión Internacional de Ferrocarriles y presidente de la Comisión Técnico-Científica para el análisis de mejoras en el sector ferroviario español