Transporte aéreo

Liberalización por goteo del control aéreo

La gestión de las torres de Murcia y Córdoba acaba de ser entregada a manos privadas y la de otras cuatro está en proceso. Estos centros registran mejores índices de puntualidad y seguridad que los de Enaire

Enaire gestiona el control aéreo de la mayoría de los aeropuertos / Efe
Enaire gestiona el control aéreo de la mayoría de los aeropuertos / Efelarazon

La gestión de las torres de Murcia y Córdoba acaba de ser entregada a manos privadas y la de otras cuatro está en proceso. Estos centros registran mejores índices de puntualidad y seguridad que los de Enaire.

Acuerdo o huelga. Hoy se celebrará la reunión definitiva entre los controladores aéreos del centro de control de Barcelona y Enaire de la que saldrá un compromiso o unos paros que afectarían a todo el arco mediterráneo a partir del próximo 20 de junio. No hay tiempo para más. Si no se acercan posturas, los controladores están dispuestos a convocar la huelga mañana mismo para cumplir con los plazos previstos por la ley. Según el colectivo, las posturas siguen más o menos donde han estado en casi toda la negociación. Enaire propone la incorporación progresiva de efectivos para paliar la falta de personal que ha motivado la amenaza de huelga de los trabajadores del centro barcelonés. Los controladores afirman que la incorporación sin más de más controladores no garantiza una mejora de lo que califican como «excesiva jornada laboral». Según aseguran, los turnos extraordinarios se han convertido en lo habitual. Además, quieren una garantía por escrito de que a partir de 2020 la situación se normalizará.

Liberalización

Una posible huelga en una zona eminentemente turística y en plena temporada alta preocupaba, y mucho, al Gobierno saliente y a las aerolíneas. Las compañías aéreas asociadas a ALA han acusado públicamente a los controladores de chantajear a Enaire tomando como rehenes a los viajeros con la amenaza de paro. El Ejecutivo apuntaba al daño que haría al sector turístico en su conjunto la huelga y había desempolvado la posibilidad de retomar los planes de liberalización de más torres de control. En realidad, nunca se han abandonado, aunque haya sido una privatización de la gestión del servicio casi por goteo. Como muestra, Aena adjudicó en abril el servicio de control del tráfico aéreo del aeropuerto de Corvera (Murcia) a Ferronats por un periodo de ocho años. Esta misma compañía comenzó a gestionar en abril el Afis –servicio de información de vuelo, por sus siglas en inglés– del aeropuerto de Córdoba. Se trata de un sistema que presta un operador en lugar de un controlador. Aena acaba de lanzar también el concurso para privatizar la gestión de este mismo servicio en los aeródromos de El Hierro, Gomera, Burgos y Huesca, del que ahora se ocupa la empresa pública de ingeniería Ineco. El gestor aeroportuario puso igualmente en manos privadas el año pasado, en este caso las de Saerco, otro servicio, este no de control de vuelo, pero sí trascendental por su función y el aeropuerto del que se trata: el servicio de dirección de plataforma de Barajas, encargado de mover los aviones en pista. Los aeropuertos de Castellón, Seu d’Urgell y Lérida, que no dependen de Aena, también han entregado a la iniciativa privada la gestión de sus respectivos tráficos aéreos.

Que la intención filtrada desde el anterior Gobierno de proseguir con la liberalización de más aeropuertos fueran una mera estrategia negociadora o se fueran a materializar a corto plazo es algo que el sector desconoce. Lo que sí le consta es que «los planes de cómo debe proseguir la liberalización están hechos. Ahora es una cuestión de voluntad política», explican algunas fuentes. Cuando la anterior ministra de Fomento, Ana Pastor, frenó el proceso lo achacó a que el control de tráfico aéreo es un servicio estratégico que debe seguir en manos del Estado y que no estaba siendo tan rentable como se esperaba. Desde el sector no están de acuerdo. «Por los servicios de control del tránsito aéreo liberalizados, Aena pagaba antes el doble», aseguran estas fuentes para defender su rentabilidad. Sólo en los salarios de los controladores, la diferencia es notable. Los de Enaire cobran, de media, entre 200.000 y 225.000 euros al año, si bien los sueldos de las nuevas incorporaciones se quedan entre 90.000 y 120.000 euros. Un controlador «privado» gana entre 50.000 y 60.000 euros.

Puntualidad y seguridad

Junto a sus virtudes económicas, desde el sector añaden que la gestión privada del control aéreo no ha provocado las catástrofes que algunos vaticinaban tiempo atrás. De hecho, y según datos de Comisión de Estudio y Análisis de Incidentes de Tránsito Aéreo (Ceanita), las torres de Ferronats registraron en 2016, último año disponible, dos incidentes por cada millón de operaciones, las de Saerco 8 y las de Enaire 28,2. Cierto es también que de los controladores de la sociedad pública dependen los aeropuertos más grandes como el de Madrid, Barcelona, Palma o Málaga. En cuanto a la puntualidad en las salidas, y según datos de Eurocontrol, en las torres de Ferronats alcanza el 98%, por 96-97% de las de Saerco y el 93,6% de las de Enaire.