«Lo importante no son los títulos, sino “tener hambre” y ganas de hacer cosas»

Yovav Meydat
Yovav Meydat

Moovit es fruto de ese hervidero emprendedor en que se ha convertido Israel. Nació hace seis años y se ha erigido en la empresa de datos de movilidad más importante del mundo y la aplicación líder en transporte público. Disponible en 45 idiomas, cuenta con cerca de 500 millones de usuarios en más de 2.800 ciudades de 90 países. Yovav Meydat, su vicepresidente de Marketing y Desarrollo del Negocio, afirma que, aunque pretendientes no le faltan, su compañía quiere seguir creciendo siendo independiente y depender sólo de sus inversores.

– ¿Cuál ha sido la principal contribución de Moovit a la movilidad urbana?

– Sin duda, simplificar el tránsito urbano, poniendo al alcance de las administraciones toda la información necesaria para planificarlo y mejorarlo, y empoderando al ciudadano permitiéndole el acceso a ella. Se trata de una app que combina todas las opciones de transporte público desde el colectivo e individual a las diferentes modalidades de «sharing» existentes (coches, motos, patinetes...). A los operadores y organismos públicos les ofrecemos lo que llamamos MaaS (Mobility as a Service), una plataforma que ayuda a hacer más inteligentes las ciudades.

– Un software llave en mano.

– Sí, pero la tecnología no es el fin. Nuestra misión no es la de diseñar y desarrollar soluciones punteras. Nosotros tenemos el foco puesto en las personas y empleamos la tecnología como un medio para propiciar a los ciudadanos una mayor calidad de vida. Trabajamos para que puedan acudir a su empleo en mejores condiciones y en menos tiempo sin sufrir el estrés que originan las congestiones de tráfico.

– ¿A qué aspira Moovit? ¿Cuáles son sus principales retos?

– Alcanzar los 1.000 millones de usuarios en 2022. Hay unas 2.000 ciudades en lista de espera para incorporarse. Y, por otro lado, queremos que el MaaS esté en manos de más empresas e instituciones responsables del transporte público.

– La internacionalización de las empresas no siempre es uniforme. ¿En qué países les cuesta más asentarse?

– Hay que analizarlo a nivel de ciudades y cada una tiene su propia idiosincrasia. Prácticamente todas están interesadas por el portfolio de soluciones que ofrecemos. Hay lugares en los que ciertamente nuestras soluciones son más necesarias o fáciles de adoptar que en otros.

– ¿Han copiado ya su app en China?

– Está disponible en ese país y se encuentra en pleno funcionamiento, aunque hay otros competidores. El gran valor añadido de Moovit es que, con solo una aplicación, se puede utilizar en infinidad de sitios y los datos están en constante actualización.

– Las empresas israelíes siempre son muy pretendidas. ¿Tiene Moovit muchas novias?

– Estamos volcados en seguir creciendo. Varios fondos de inversión han aportado el capital y nuestro objetivo es estructurar y desarrollar un modelo de negocio sostenible, al tiempo que generar los recursos necesarios para ser autosuficientes.

– ¿Por qué su país tiene tanto empuje innovador?

– Una clave es que, como la demanda interna israelí es muy pequeña, siempre que se plantea lanzar un proyecto se hace pensando en un mercado global desde su origen. El talento, el sistema educativo, la formación, la mentalidad de los ciudadanos... ayudan. Una segunda pata es la percepción del fracaso en la cultura israelí. No estigmatiza. La tercera es la disposición de la gente a afrontar retos aparentemente imposibles. Propenden, además, a pensar a largo plazo y a ser muy persistentes.

– ¿Qué ecosistema es más parecido al suyo, Silicon Valley o Shenzhen?

– Existe mucha vinculación con EE UU. La influencia de Silicon Valley particularmente es grande. Mucha gente de Israel pasa un tiempo allí –es el caso del CEO de Moovit o el mío propio– que se empapan de la cultura de ese polo y, luego, regresa a Israel para emprender.

– ¿La formación adquirida en el Servicio Militar es tan decisiva en la posterior trayectoria profesional como mantienen muchos expertos?

– El hecho de que a los 18 años te juntes con personas de culturas y formaciones diferentes y tengas que trabajar en equipo y asumir responsabilidades hace que se madure a mayor velocidad. La gente se familiariza con esos ambientes de incertidumbre, presión, escasez de recursos... Esta experiencia es un valor incalculable para emprender.

– Usted está ahora muy centrado en Moovit, pero ¿ha tenido la tentación de compatibilizar la gestión con volver a emprender por cuenta propia?

– Cuando me incorporé a Moovit, muy al principio, me sentí muy emprendedor porque me dediqué a desarrollar el producto. No descarto planteármelo en un futuro.

– ¿Qué demandan más a sus empleados: conocimientos o «skills»?

– Lo más importante no es el título, sino tener hambre y ganas de hacer cosas. También es importante el «engagement».

– ¿La «chutzpah» se le supone a todo el mundo?

– Ese carácter osado forma parte de la cultura israelí y ayuda a saltar barreras y a no achantarse ante las dificultades. Es una forma de actuar que puede ser vista como mala educación en otros sitios, pero para nosotros es algo normal.

De aplicación a plataforma

Cuando Yovav Meydat se incorporó a esta empresa como vicepresidente de Producto –hace seis meses fue designado vicepresidente de Marketing y Desarrollo con el objetivo de situarse al frente del proceso de crecimiento en el que está inmersa actualmente–, Moovit era una mera aplicación de transporte urbano. Hoy en día, ha evolucionado hasta el punto de convertirse en una plataforma de movilidad urbana que ciudades de todo el mundo quieren incorporar para hacerlas más agradables. Meydat, que ha conocido de cerca Silicon Valley, participó en la fundación de dos empresas tecnológicas en Estados Unidos y lleva ya 20 años trabajando en el área de producto y marketing en «start-ups».