Miedo a volar en el Boeing 737 MAX

Una encuesta de Barclays revela que la mitad de los pasajeros prefiere esperar un año para volver a montar en el modelo

Una encuesta de Barclays revela que la mitad de los pasajeros prefiere esperar un año para volver a montar en el modelo.

Reputacional y económico. El daño que están infligiendo a Boeing los accidentes de dos aviones de su modelo 737 MAX en los que perecieron 346 pasajeros se va agrandando día a día. Los aparatos llevan en tierra desde el pasado 11 de marzo, un día después de la tragedia de Etiopía, a la espera de que el constructor americano resuelva los problemas con el software del sistema de estabilización de vuelo –MCAS, por sus siglas en inglés- que parecen estar detrás de ambos siniestros. Y aunque Boeing trabaja de forma intensa para solucionar el problema, el técnico se antoja más sencillo de arreglar que el de confianza que han suscitado ambas catástrofes.

Según una encuesta desvelada recientemente por Barclays Investment Bank, un 44% de los consultados necesitará al menos un año para volver a estar preparado para volar en uno de estos aparatos. Sólo un 39% estaría dispuesto a volver a viajar en un 737 MAX unas semanas después de que vuelva a entrar en servicio.

De la crisis reputacional a la que se enfrenta Boeing ya advirtió hace unas semanas con su particular estilo el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. El jefe del Ejecutivo americano sugirió semanas atrás al fabricante de Renton (Washington) que, además de solucionar los problemas técnicos del 737 MAX, cambiase su nombre y realizase una intensa campaña de márketing para lavar su imagen.

Económicamente, el daño causado por la crisis está haciendo estragos en las cuentas de Boeing. La compañía reconoce que en el primer trimestre del año tuvo un impacto en sus cuentas de 1.000 millones de dólares. La compañía ha dejado de recibir pedidos del 737 MAX, ha reducido al mínimo su producción y ha congelado las entregas que tenía comprometidas hasta que no solucione los problemas que provocaron los accidentes. Sin embargo, los analistas elevan el coste por encima de los 2.200 millones. La diferencia entre ambas cifras estriba en que los expertos incluyen en su análisis las compensaciones que tendrá que abonar la empresa a las aerolíneas que tienen sus 737 MAX en tierra. Algunas como Norwegian ya han anunciado públicamente que exigirán indemnizaciones.

En bolsa también está sufriendo un duro correctivo. Al día siguiente del accidente de Etiopía, el 11 de marzo, sus títulos abrieron la sesión cotizando en los 400 dólares. Ayer lo hacían en el entorno de los 350 dólares, un 12,5% por debajo.

Y mientras el daño avanza, la solución no tiene fecha. Boeing aseguró al poco del accidente de Etiopía que tenía preparado un parche para solucionar los problemas del software del MCAS. Sin embargo, después tuvo que reconocer que ni estaba disponible, ni sabía cuándo lo estaría. La compañía asegura que ahora está trabajando con cada aerolínea para encontrar una solución a medida. De momento, American Airlines ya ha retrasado hasta agosto la posible vuelta al servicio de los 737 MAX de su flota, lo que presagia que la solución sigue aún lejos.