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Oro, una carrera de fondo

En los últimos 20 años, es el segundo activo de inversión que mejor se han comportado, con una rentabilidad anualizada del 7,7%

  • Este lingote de un kilogramo tiene un valor de 38.700 euros
    Este lingote de un kilogramo tiene un valor de 38.700 euros

Tiempo de lectura 8 min.

17 de junio de 2019. 10:35h

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Cristina Ruiz 17/6/2019

«El oro es dinero, todo lo demás es crédito». De esta forma, J.P Morgan aludía a la seguridad que reporta el dorado metal. Aunque, como cualquier inversión, no está exenta de riesgos y volatilidad, es cierto que se trata de uno de los activos que mejor resiste el paso del tiempo. El oro ha acompañado a la Humanidad prácticamente a largo de toda la historia. Es una alternativa de inversión que existe desde que el hombre es hombre y que propició el nacimiento del propio mercado. La mayoría del oro obtenido a lo largo de los tiempos sigue estando entre nosotros, tanto es así que, si hoy se acumularán todas las piezas que existe sobre la faz de la tierra, obtendríamos un cubo de 23 metros de lado, cuya base equivaldría a la longitud de una pista de tenis. Los expertos consideran que este metal precioso no debe faltar en una cartera de inversión bien diversificada, muy aconsejable para los perfiles conservadores que no quieren correr riesgos con su dinero a lo largo del tiempo. Y es que se podría decir que «el oro es una carrera de fondo». En los últimos 20 años, este activo ha tenido el segundo mejor rendimiento anualizado en el universo mundial del mercado de inversión, con una rentablidad del 7,7%, la cual sólo se ha visto superada por la de los fondos cotizados inmobiliarios americanos –equivalentes a nuestras Socimis–, que alcanzan el 9,9%.

A modo de ejemplo. Si hace dos décadas hubiéramos invertido poco más de 1.000 euros en oro, esta cantidad se hubiera convertido , a día de hoy, en 40.933,78 euros, tras haber realizado aportaciones anuales del mismo valor que la inicial, lo que apenas alcanzaría un centenar de euros mensuales.

Buena alternativa

En un momento como el actual, son pocos los productos que pueden resultar atractivos, especialmente para los perfiles más conservadores. Tomás Epeldegui, director general en España de Degussa, la mayor empresa europea minorista de metales preciosos, considera que, con unos depósitos prácticamente al 0% de interés, el oro de inversión permite, además de sacar partido al ahorro en el largo plazo, preservar el poder adquisitivo, mitigar las pérdidas en momentos de incertidumbre, contribuir a proteger el patrimonio, además de ser un activo líquido y sin riego crediticio. «Actualmente, vivimos en una sociedad de intangibles, en la que, cada vez, todo es más electrónico. Pese a ello, todos necesitamos tener unas posesiones físicas, y el oro responde a esta demanada y, además, sin letra pequeña», explica. La recomendación que hacen desde Degussa al inversor es que sea prudente y paciente. «La mitad de los españoles no sabe en qué invertir su dinero, y prueba de ello es que el ahorro en depósitos se encuentra en máximos. Los hogares tienen 811.000 millones de euros en depósitos, prácticamente al 0%. Y eso les está restando poder adquisitivo», añade Epeldegui.

Esta inversión también cuenta con una ventaja importante, ya que la demanda es elástica. En tiempos de recesión, es muy demandado por inversores y bancos centrales, y en épocas de bonanza como objeto de lujo o para fabricar componentes tecnológicos. El lingote de oro, al contrario que las joyas, tiene un comportamiento muy estable porque no tiene costes añadidos como la fabricación o la comercialización.

Ante un momento de incertidumbre como el que vivimos, en el que la mayoría de los analistas coinciden en que hay una ralentización de la economía global, puede actuar con contrapeso de otras inversiones. «Ahora, es el momento ideal para invertir en oro, especialmente para los perfiles más conservadores. Y es que este activo actúa como seguro del resto de inversiones. Se trata de no poner todos los huevos en la misma cesta y el oro en una cartera bien diversificada, como sería lo deseable, debe ser una pata más. Está demostrado que incluirlo mejora la rentabilidad de las carteras», añade Epelgegui

Desde 2001, la demanda de inversión de oro en todo el mundo ha crecido, en promedio, un 15% por año. Tan sólo en el ejercicio pasado se incrementó un 4% especialmente por las compras realizadas por los bancos centrales. En el primer trimestre del año, las reservas mundiales se elevaron en 145,5 toneladas, alcanzando su máximo en seis años, según los datos del Consejo Mundial del Oro. Y se prevé que la demanda vaya a más, espoleada por el creciente interés de inversores chinos e indios. Por volumen de reservas, Estados Unidos es el país que más oro atesora, seguido por Alemania, Italia y Francia. España se encuentra en el puesto 21, después de que en 2007 se deprendiera de la mitad de sus reservas por considerarla «una inversion poco rentable».

¿Qué oro puedo comprar?

A diferencia del de uso para joyería, se considera oro de inversión a los lingotes o láminas, cuya pureza es igual o superior a 995 milésimas, y aquellas monedas de oro iguales o superiores a 900 milésimas, que hayan sido acuñadas con posterioridad a 1800, que hayan sido de curso legal en su país de origen y que sean comercializadas habitualmente por un precio no superior en un 80% al valor de mercado del oro contenido en ellas.

Para invertir en oro, no hay que atesorar un gran capital. Se puede ser propietario de una lámina de 2,5 gramos desde algo más de 100 euros, aunque los bolsillos más pudientes puede adquirir un lingote de un kilogramo por un precio aproximado de 38.700 euros. «Lo importante es que la inversión se haga en un lugar adecuado que cuente con todas las garantías y que cumplan con los estándares de Good Delivery, que aseguran que el oro cuenta con una determinada calidad y pureza», afirma Epeldegui.

Así que si dispone de algunos ahorros y tiene dudas de donde invertirlo, quizá le pueda resultar interesante poner un poco de oro en su vida.

Entre la «basura electrónica»

Aproximadamente, dos tercios del oro procede de la extracción en minas, mientras que el tercio restante es reciclado.

La industria de la reutilización del oro está creciendo mucho, porque, aparte del uso para joyería, también hay un porcentaje muy importante que se destina a la fabricación de componentes electrónicos. Es, precisamente, la segunda oportunidad que se da a estos elementos la que más se está expandiendo. Y es que de una tonelada de «basura electrónica» se pueden llegar a obtener 300 gramos de oro, frente a los cinco gramos que se consiguen por cada tonelada de tierra extraída de una mina.

Cómo declarar la inversión

Ahora, que estamos a vueltas con la declaración de la Renta, no está de más recordar cómo tributa este activo. La compra está exenta de IVA. A la hora de vender, se tendrá que declarar como pérdida o ganancia en la base de ahorro del IRPF. En Patrimonio, su fiscalidad es igual a la de otras inversiones. Desde Degussa, recomiendan siempre hacer la correspondiente declaración en el Impuesto de Sucesiones, puesto que se contará con una justificación de procedencia y un importe de adquisición, lo que evitará posibles multas por un incremento irregular del patrimonio. Además, supone un ahorro en la factura fiscal. puesto que el pago de impuestos se aplicará sobre las plusvalías y no sobre el importe total percibido

por la venta.

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