Podemos, Cataluña y Grecia atemorizan a los empresarios

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Temen una marcha atrás en las reformas y la posible ruptura del euro, según una encuesta de EY

Dinero e incertidumbre no casan bien. Todo lo que suponga un riesgo, o su mera posibilidad, ahuyenta las inversiones. Por eso, el capital siempre mira con recelo cualquier opción de cambio. Más si son radicales. La llegada al Gobierno de Podemos o la independencia de Cataluña lo serían. Por eso, como ambas coyunturas, con más o menos opciones de éxito, están encima de la mesa, son señaladas por los empresarios como dos de sus grandes preocupaciones. Según el último barómetro sobre confianza empresarial de EY –la antigua Ernst&Young–, el 31% de los directivos españoles encuestados apuntan a la inestabilidad política como uno de los grandes riesgos que perciben para su negocio para los próximos 6-12 meses. Los problemas para resolver la crisis griega, no obstante, son la principal amenaza para el 39% de los encuestados, que fueron consultados antes de las elecciones municipales y autonómicas del pasado 24 de mayo.

Aunque la irrupción de Podemos ha motivado decenas de advertencias por parte de las firmas de análisis económico, los expertos de EY creen que, más que las siglas, lo que debe preocupar es si finalmente cumplen con su programa de máximos o moderan su discurso. «Sería dramático para la inversión echar para atrás las reformas hechas. Por ejemplo, subir el impuesto de sociedades o deshacer la reforma laboral, porque esos cambios han mejorado sus resultados, que es lo que les importa. Que se modulen no les importa. Sí que se cambien de forma radical, con independencia del partido que lo haga», explicó Maite Ballester, asesora senior de la consultora.

Rafael Roldán, socio director de transacciones de EY, añadió que, aunque los riesgos estén ahí, también es cierto que España es «un Estado de la UE con un marco regulatorio muy sólido. Cuando se toman las decisiones, el sentido común impera», aseguró. De hecho, Roldán destacó la compra de la división de patrimonio de Sacyr, Testa, por la socimi Merlin como ejemplo de que las cosas siguen funcionando pese al resultado de las elecciones.

La fortaleza de la regulación no quita, añadió Roldán, para que este sea un momento de cierta incertidumbre dada la proximidad de las elecciones generales. Estos procesos, explicó, siempre provocan dudas entre los inversores, que prefieren esperar a que se aclare el panorama para dar pasos en una u otra dirección. Por este motivo, «las grandes operaciones están pendientes ante la incertidumbre que provoca el proceso electoral, principalmente en los sectores más regulados, como las infraestructuras, energía, medios o bancos. Hasta que no haya un escenario político estable no veremos operaciones de gran valor económico en estos sectores», añadió Roldán.

La economía mejora

Frente a la incertidumbre que les genera el futuro, la gran mayoría del medio centenar de directivos consultados en la encuesta consideran que la economía española se está recuperando en este momento con las actuales políticas del Gobierno. El 75% cree que está mejorando, frente al 28% que respondió que sigue estable y el 2% que opinó que está empeorando. Un 37% de los encuestados se están planteando incrementar sus plantillas, un porcentaje sensiblemente superior al 29% que respondió en este sentido a nivel global en la consulta.

La percepción del empresariado español de que lo peor de la crisis ha pasado también se vislumbra en el hecho de que el 59% de los directivos de las compañías nacionales encuestados aseguran que su objetivo para los próximos doce meses es crecer, porcentaje que contrasta con el 37% que se manifestaba en el mismo sentido en el barómetro de 2014 o el 33% de la encuesta de 2013.

Talento y tecnología

Lo que el sondeo arroja también es que, más allá de crecer, los empresarios españoles están muy interesados en dar un salto de calidad que mantenga la competitividad de sus firmas. A la pregunta de cuáles son las principales directrices que guiarán su estrategia de fusiones y adquisiciones en los siguientes doce meses, el 35% destaca la adquisición de talento y el 31%, la compra de nueva tecnología y propiedad intelectual. Para estos directivos, los dos sectores más atractivos para futuras adquisiciones son el de productos industriales (67%) y el tecnológico (57%). Sólo el 19% sitúa la diversificación geográfica como el principal objetivo de esta estrategia. Entre los países más atractivos para las empresas españolas destacan China, Brasil, EE UU e India, país donde ha crecido en los últimos años el negocio renovable y de automoción.