Lisboa

Portugal vende 1.500 millones en deuda a la mitad de interés que hace un mes

La Razón
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Portugal colocó hoy 1.500 millones de euros en letras a tres y doce meses a cambio de tasas de interés históricamente bajas, reflejo del momento de confianza que reina en los mercados de deuda.

La baja rentabilidad exigida por los inversores para comprar estos bonos llevó al Tesoro luso a aumentar el importe a subastar, limitado inicialmente a 1.250 millones de euros.

Según los datos divulgados por este organismo, el país vendió 1.000 millones de euros en títulos a un año al 0,36 % de interés y otros 500 millones a tres meses a una tasa del 0,18 %.

Estas cifras rebajan prácticamente a la mitad las registradas en la última subasta equivalente, celebrada el pasado mayo, cuando el interés por su deuda a tres y doce meses se situó en el 0,43 % y en el 0,62 %, respectivamente.

El alivio de la presión que ejercían los mercados sobre Portugal es más evidente aún si se compara el resultado de la subasta de hoy con la rentabilidad exigida por los inversores durante el verano de 2013 en emisiones equivalentes, del 0,76 % en el caso de su deuda a tres meses y del 1,72 % en sus títulos a un año.

Los analistas atribuyen este brusco descenso de los intereses a las medidas de estímulo aprobadas recientemente por el Banco Central Europeo (BCE).

El director de gestión de activos del luso Banco Carregosa, Filipe Silva, destacó la caída de los intereses hasta niveles sostenibles para el país, aunque recordó que las tasas deben ser lo suficientemente atractivas para los inversores y no acercarse demasiado a cero para mantener viva la demanda.

Portugal cumple un mes desde que dijo adiós a la troika y salió oficialmente de su rescate después de tres años bajo la supervisión de la UE y el Fondo Monetario Internacional (FMI), lo que en la práctica le permite recuperar su autonomía financiera.

Por este motivo, Lisboa debe ahora colocar su deuda en el mercado a cambio de intereses sostenibles, un requisito indispensable para no volver a tener que recurrir a la ayuda externa.

La baja rentabilidad exigida por sus bonos es un dato especialmente positivo para el Gobierno luso, que anunció la semana pasada que renunciaba a recibir el último tramo del rescate para no tener que volver a alargar el programa de asistencia cerrado en mayo.

El fallo del Tribunal Constitucional que invalida varios ajustes incluidos en los Presupuestos de 2014 pone en causa los objetivos de reducción del déficit público adquiridos por el Ejecutivo con la troika, lo que obliga al Gobierno a presentar medidas alternativas.

Sin embargo, al renunciar a cobrar este último tramo del préstamo concedido por la UE y el FMI dispondrá de más tiempo para analizar cómo compensar el "agujero"provocado por el veto a los recortes del Alto Tribunal.