Santander avisa de riesgos «ocultos» en el Popular

El folleto de la ampliación de capital apunta al impacto de las demandas de los inversores.

Ana Botín, presidenta de Banco Santander
Ana Botín, presidenta de Banco Santander

El folleto de la ampliación de capital apunta al impacto de las demandas de los inversores.

La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) aprobó ayer el folleto de la ampliación de capital de 7.072 millones de euros que Banco Santander pondrá en marcha para reforzar la absorción del Popular. En el documento, la entidad presidida por Ana Botín avisa a los potenciales inversores de los riesgos que Santander afronta en el futuro próximo, con un capítulo especial dedicado a los peligros derivados de la adquisición de Popular.

En el folleto, Santander advierte de que la operación podría ser objeto de «recursos o reclamaciones de toda clase cuyo resultado podría conllevar un cambio material adverso para el grupo». Apunta que la resolución del Popular, que provocó la pérdida de su inversión a los accionistas, no tiene precedentes en España ni en la Unión Europea, por lo que «no puede descartarse que se presenten recursos contra la resolución del FROB o reclamaciones frente» a Popular o Santander.

Posibles indemnizaciones

En este sentido, recuerda que desde la adquisición, diversos inversores han confirmado la interposición de reclamaciones. «No es posible anticipar las pretensiones concretas ni sus implicaciones económicas». De concretarse en el abono de indemnizaciones, ocasionaría «un efecto adverso significativo en los resultados y en la situación financiera del grupo Santander». Se refiere sobre todo a los inversores que compraron acciones o instrumentos de capital de Popular antes de la resolución y en particular a los que acudieron a la ampliación de capital de Popular de 2016. Recuerda además que el pasado abril corrigió sus cuentas de 2016, lo que expone al banco a más reclamaciones.

Santander señala también que la absorción del Popular «podría no proporcionar los resultados y beneficios esperados y podría exponer al grupo a riesgos no previstos». El banco explica que su decisión de adquirir Popular se basó en la información pública disponible sobre la entidad, a la que tuvo acceso de modo «limitado» y por un periodo de tiempo «reducido». No obstante, avisa de que «es posible que haya sobrevalorado» las sinergias y beneficios de la operación para el grupo, «o que no lleguen a materializarse».

De hecho, admite que «no verificó de forma independiente la exactitud, veracidad e integridad de dicha información», por lo que «no puede descartarse que la información facilitada por Popular al mercado o al banco contenga errores u omisiones, ni Santander puede garantizar que sea precisa y completa». Por ello, advierte de que podría encontrar activos dañados o deteriorados, riesgos desconocidos y pasivos ocultos», que podrían resultar en problemas que excedan sus previsiones, «sin que estas circunstancias estén cubiertas o protegidas».

Trump, un riesgo más

Santander ve otro riesgo en las reclamaciones al Popular por la devolución de las cláusulas suelo, de las que apenas tiene provisionado el 50% del riesgo máximo estimado por este asunto. Señala además que la urgencia del proceso de resolución le impidió obtener antes de la adquisición todas las autorizaciones administrativas pertinentes. También indica que la ampliación de capital «podría no completarse». Entre los riesgos no asociados al Popular, el folleto advierte del impacto para su negocio del Brexit en Reino Unido, donde tiene el 27% de sus activos, o de la volatilidad por el triunfo de Donald Trump en Estados Unidos el año pasado.