¿Se avecina una nueva burbuja macrofinanciera?

Para muchas medianas y pequeñas empresas españolas la situación podría describirse de la siguiente manera: «Mi compañía está volviendo a crecer. Incluso me planteo nuevas inversiones y empezar a contratar. La banca me visita sin parar y me ofrece financiación a niveles anteriores a la crisis. ¡Menos mal que volvemos a la normalidad!». Después de varios años de «sequía», las empresas vuelven a recibir llamadas de comerciales bancarios para ir a verles y ofrecerles financiación.

A nivel de la economía real parecería que estamos avanzando y España crece. Sin embargo, a nivel macrofinanciero nos encontramos ante otra burbuja que no sabemos todavía ni cuándo ni por dónde va a estallar. En el año 2007, antes de la crisis, había tanta liquidez en el mundo que se hablaba del miedo a que estallara la burbuja, aunque nadie sabía por dónde reventaría, ni el día ni la hora. Pero la realidad es que en el mundo financiero estaba continuamente en boca de todos. Ahora, nos encontramos en una situación cuanto menos peligrosa.

La economía mundial crece poco. La inflación es un bien preciado en muchas regiones a costa de lo que haga falta. Algunos bancos centrales han establecido políticas monetarias expansivas. El dólar está muy fuerte. La FED está considerando subir tipos. El precio del petróleo, bajo. La renta variable está sobre valorada o, como mínimo, «en su justo valor». La renta fija presenta tipos históricamente bajos e incluso negativos y la volatilidad impera en los mercados. Los países emergentes están experimentando salidas de fondos. Las emisiones de deuda corporativa se encuentran en máximos históricos. Los «spread» de crédito actuales posiblemente no cubren el riesgo corporativo. Los inversores no saben dónde colocar su dinero. Los empresarios dudan si invertir o no. China es una economía con graves problemas y muy apalancada. Y el panorama internacional se salpica de riesgos geopolíticos que complican la situación, como el conflicto entre Ucrania y Rusia, Venezuela, Isis...

En este contexto tan difícil, que se podría describir de múltiples burbujas con posibilidad de estallar, la mayoría de las empresas españolas sigue teniendo una única fuente de financiación: los bancos. Una estructura financiera dependiente de la banca supone un riesgo añadido a la supervivencia de las empresas.

Supongamos, por ejemplo, que fruto de la complejidad descrita, Mario Draghi decide en un momento dado cortar la política monetaria expansiva, o que la regulación bancaria avance para que los bancos refuercen su capital y sus accionistas empiecen a exigirles rentabilidades mejores a los bajos niveles que presentan actualmente y las entidades bancarias vuelvan a ser restrictivas en su concesión de préstamos generales, o que la actividad de las empresas se resienta por el efecto del dólar, del petróleo, de sus exportaciones a China o de cualquier otra variable... y entonces la banca no le ve ya con el mismo apetito. ¿Qué alternativa tiene su compañía para financiarse? Recuerde que la financiación es mejor buscarla cuando no se necesita y cuando está disponible. Bravo Capital ha nacido para ayudar a las empresas en la financiación de su crecimiento como complemento a otras fuentes.

*Mar Turrado, general manager de Bravo Capital