Sube la temperatura del mercado

Tras el Brexit, el Ibex 35 cayó más de un 12% en la peor sesión de su historia. Ahora, después de experimentar una cierta recuperación, han aparecido las mejores oportunidades de los últimos dos años. La volatilidad persistirá y no se descartan rebotes importantes al calor del verano

Tras el Brexit, el Ibex 35 cayó más de un 12% en la peor sesión de su historia. Ahora, después de experimentar una cierta recuperación, han aparecido las mejores oportunidades de los últimos dos años. La volatilidad persistirá y no se descartan rebotes importantes al calor del verano

Suben las temperaturas en el mercado bursátil. Los termómetros se han disparado y cada foco de incertidumbre supone un sofocón para las bolsas. Máxime, en verano, cuando disminuye el número de operadores cualificados, los volúmenes se resienten y el inversor minorista adquiere protagonismo. Estos suelen sobre-reaccionar ante los acontecimientos y, por la propia mentalidad humana, el miedo a perder supera con creces la ambición por ganar. Un comportamiento que se traduce, indudablemente, en caídas más verticales que en otras épocas del año.

En términos interanuales, el Ibex 35 ha caído cerca del 25%. Y, tras el cataclismo que supuso el Brexit, algunas compañías presentan un gran atractivo. El selectivo español se asentó entre los peores índices del mundo después del referéndum británico, cuando se desplomó más del 12% en la peor sesión de su historia. Pero ahora han aparecido las mejores oportunidades de los últimos dos años. El mercado se ha calentado e invita a los inversores a entrar en bolsa española.

Los periodos estivales suelen ser bastante movidos. El arranque de este verano no ha sido muy halagüeño, aunque falta por ver cómo terminará, ya que la volatilidad se ha instaurado y los expertos no rechazan que haya algún rebote importante al calor del estío. El Ibex 35 suma en torno al 5% en lo que llevamos de mes y el constreñimiento de inversores no se ha traducido en movimientos a la baja, sino en sesiones prácticamente planas.

David Galán, director de BolsaGeneral, recuerda que en verano se suele cumplir la pauta estacional de «Sell in may and go away», por la cual es mejor vender en mayo e irse a pescar. Y revela que, históricamente, de noviembre a mayo la bolsa sube con claridad, mientras que el comportamiento entre mayo y octubre es mixto.

FOCOS DE INCERTIDUMBRE

Desde XTB se contentan tan sólo con que el mercado deje de recortar niveles y quedarían satisfechos si cerrara agosto en la cota actual. Javier Urones confiesa que por debajo de los 8.500 puntos resultan interesantes muchas compañías que, más allá de la regulación que pueda estipular el futuro Gobierno, seguramente mantengan su crecimiento. «Consolidar los 8.500 puntos y cerrar agosto por encima sería, sin duda, una noticia realmente positiva, ya que sentaría las bases para posibles subidas a finales de año», apostilla. Además, algunos analistas auguran que la conquista de los 8.600 puntos prolongaría el rebote.

Al margen del divorcio entre Londres y Bruselas, que originó bruscos movimientos y sembró el pánico entre los inversores de todo el mundo –ha obligado al FMI a revisar sus expectativas de crecimiento a la baja–, existen otros focos de incertidumbre que podrían originar un verano tormentoso en bolsa. La economía china creció un 6,7% en el segundo trimestre, pero sigue generando dudas, y no se descarta otra intervención de las autoridades para devaluar su moneda, que constituiría un nuevo revés bursátil. Por otra parte, el ajuste que la Reserva Federal estadounidense pueda hacer sobre su política monetaria afecta de forma muy directa a varios mercados, como el de divisas, bonos y renta variable. Pero en unos meses se celebrarán las elecciones en EE UU y el resultado parece muy incierto, por lo que los expertos no creen que se suban los tipos en el futuro más próximo. Aun así, Urones asegura que los inversores tienen puesta la mirada en el impacto que tendrán estos eventos en la política de los bancos centrales que rigen a día de hoy los principales mercados.

Otro foco de incertidumbre es la banca europea, que se ha dejado más de un 35%. Y, en concreto, la italiana –cuya morosidad amenaza con convertirse en el nuevo «tsunami» económico de la eurozona–. El sector financiero siempre se comporta de una forma más agresiva que el índice, tanto en las subidas como en las caídas. Y a la incertidumbre regulatoria que se avecina para los próximos años se suma el entorno de tipos de interés al 0% en la zona euro. La publicación de los test de estrés a la banca europea –a finales de este mes– puede dar la puntilla a algunas entidades transalpinas, y constituye un quebradero de cabeza para todo el sector. En cualquier caso, en la comparecencia del jueves Draghi abrió la puerta a destinar dinero público para ayudar a los bancos italianos. Así, aunque mantuvo los tipos en el 0%, mostró la predisposición del BCE a emplear nuevas medidas de estímulo en función de las consecuencias de la salida del Reino Unido.

El Brexit ya ha tenido su reflejo en los mercados. En el caso de la bolsa española, ha castigado con especial crudeza a empresas con intereses en Reino Unido. Pero el varapalo se debe no sólo a la incertidumbre, sino a la fuerte devaluación de la libra, que lastrará los resultados de estas compañías. Galán asegura que el Brexit es, sobre todo, un factor de volatilidad, aunque explica que los activos más fuertes antes del referéndum continúan subiendo y los más débiles, bajando.

Si bien el «impasse» político ha afectado, mayoritariamente, a la inversión, la inestabilidad es otro factor de riesgo que se ha de tener en cuenta. Sin embargo, no hay estadísticas que muestren una diferencia significativa entre la evolución de la bolsa con un partido u otro. Un Gobierno de coalición o con mayoría suficiente para poder aprobar leyes y gobernar siguiendo la senda de la estabilidad presupuestaria marcada por Bruselas satisfaría a los inversores. En cambio, el peor escenario pasaría por la repetición de elecciones. El director de BolsaGeneral opina que el Ibex 35 difícilmente se desmarcará del resto de índices europeos, independientemente del color del futuro Gobierno. Pero sí podría mejorar su comportamiento. Y es que la inestabilidad política cotiza como una prima negativa que si desaparece supondría cierta recuperación. «Llevamos una buena caída desde abril de 2015. Estamos más cerca del pánico y, por tanto, de un buen momento para invertir, que de la euforia».

Los resultados empresariales tendrán bastante peso en la directriz que seguirá el Ibex, aunque los expertos no creen que determine su devenir, dado que la bolsa española se mueve al compás de lo que acontece fuera de nuestras fronteras. Si bien después del fatídico 11-S los mercados se resintieron de forma alarmante, por desgracia ahora parecen inmunes y vacunados contra la barbarie terrorista. Y aunque la amenaza yihadista sea otro de los focos de incertidumbre, los parqués europeos ignoraron en gran medida los atentados de Niza. En cualquier caso, los riesgos geopolíticos cotizan y hacen mella en la confianza inversora. Y si no, véase el impacto del fallido golpe de Estado en Turquía en el hundimiento de la lira y en la cotización de las grandes compañías expuestas al mercado turco. Los inversores huyen de la inestabilidad política, pero –a diferencia de lo que ocurre con el aumento de llegadas de turistas a España desde destinos que se encuentran en el ojo del huracán– los analistas descartan que los inversores que tenían en mente entrar en Turquía terminen decantándose por nuestro país, que se encuentra dentro del club de los periféricos. Urones explica que los países que podrían beneficiarse de la huida de Turquía son los emergentes, tanto en Europa del Este como en Latinoamérica.

En estos entornos tan volátiles, hay que ser muy selectivo y hacer una buena diversificación. Y es que más allá de los vaivenes de las bolsas, las incertidumbres y la actuación de los bancos centrales han generado una distorsión en el precio de muchos activos de renta fija que obliga a ser muy cuidadoso. Victoria Torre, analista de Self Bank, subraya la poca liquidez de algunos activos de renta fija –se rotan menos y se mantienen en cartera hasta vencimiento–.

PRIMA DE RIESGO

La prima de riesgo española viene determinada por el diferencial en la evolución de las cuentas públicas entre Alemania y España, por lo que actualmente debería situarse por debajo de los 100 puntos básicos. No obstante, teniendo en cuenta los diferentes focos de incertidumbre no parece posible que en el corto-medio plazo descienda hasta esa barrera. El nivel durante este verano dependerá, explica Torre, del bono alemán. Y, a su vez, el bono alemán reaccionará al compás de las previsiones del mercado. Si desaparecen o se mitigan algunas incertidumbres, el bund debería de apreciarse, aunque posiblemente la deuda española también podría seguir el mismo camino, manteniéndose la prima de riesgo en niveles similares. En cambio, si la situación empeora, lo normal sería que la deuda alemana ahondara en sus mínimos y el bono a 10 años español bajara en menor medida, ampliándose la prima de riesgo levemente. Asimismo, Torre sostiene que si la situación mejora pero el foco de alarma se focaliza en los problemas políticos tanto de Italia como de España, «podríamos ver un incremento de la prima de riesgo, que sería mayor o menor en función de las negociaciones en nuestro país para la formación de Gobierno». Urones, por su parte, opina que si la prima de riesgo cerrara el verano en torno a los 120 puntos básicos sería excepcional. Sobre todo, dadas las rentabilidades tan bajas que está ofreciendo el bono alemán.

DEUDA PÚBLICA

La aversión al riesgo ha vuelto entre los inversores, éstos quieren blindarse bajo los activos refugio, y la deuda pública de calidad es uno de los preferidos. De hecho, hoy en día unos tres billones de euros están invertidos en deuda pública europea que ofrece intereses negativos. Y si buena parte de la explicación se debe a las compras masivas de activos que realiza el BCE, también es cierto que esta anormalidad refleja la actual fragilidad del mercado. Torre revela que los inversores se han refugiado en la deuda considerada más segura, generando rentabilidades negativas, «una situación insólita». Sin embargo, esa búsqueda de refugio ha ido más allá, y también la deuda periférica ha visto cómo algunos tramos entraban en terreno negativo. Suiza ha sido el primer país en tener tipos negativos en todos los plazos de la deuda pública, incluyendo los más largos (como el de 50 años). En el caso de la deuda española, la analista de Self Bank señala que también se ven esos tipos negativos en distintos tramos de la curva, y que las rentabilidades del bono a 10 años han bajado sustancialmente. Estefanía Ponte, directora de Análisis y Asesoramiento de BNP Paribas, señala que, desde un punto de vista estrictamente macroeconómico, las rentabilidades de la deuda pública no tienen argumento. «La deuda pública presenta un elevado riesgo al alza en términos de rentabilidad, a la baja en términos de precios. Las noticias positivas podrían conllevar una rápida recuperación de los rendimientos».

El Tesoro público ha aprovechado para dar el último sprint antes de las vacaciones y realizar varias subastas. La situación de los tipos de interés en el mercado de deuda es tan buena que conviene colocarla sea como sea y beneficiarse de estos tipos, que no se sabe cuánto durarán.

GESTIÓN ACTIVA FRENTE A LA VOLATILIDAD

Los analistas prevén fuertes vaivenes bursátiles en el futuro más inminente. David Ardura, subdirector de gestión de Gesconsult, asevera que «la volatilidad continuará amenazando los mercados durante los próximos meses», por lo que apuesta por una Gestión activa flexible como respuesta para proteger las inversiones sin perder oportunidades. «Es necesario un enfoque a largo plazo, flexibilidad en la gestión y controlar los posibles riesgos que puedan surgir para ayudar a los inversores a conseguir rentabilidad en las carteras». Ardura piensa que cuanto peor es el entorno y mayores son las dificultades, mayor es también la necesidad de una gestión activa que aporte soluciones y cree valor para el inversor.

Oportunidades interesantes

El sector eléctrico es el más sometido a la regulación, por lo que ha sido el principal beneficiado de los resultados electorales, ya que había cierto pánico a que Unidos Podemos entrara en el Gobierno –ante propuestas sobre la nacionalización de las compañías–. No obstante, desde XTB también ven con buenos ojos aquellos sectores más ligados al ciclo, entre los que destaca el de la comunicación. Y, en concreto, compañías como Atresmedia, que ha logrado incrementar un 52% su beneficio con respecto al mismo periodo del año pasado.

De forma generalizada, «en 2016 nos estamos encontrando con mejores oportunidades de inversión en el mercado continuo que entre las empresas del Ibex 35», admite Urones. Galán, por su parte, resalta acciones que están en máximos históricos y que aguantan mucho mejor que la media las turbulencias bursátiles: Kellogs, Reynolds, General Electric, Monster, Coca-Cola, Facebook, Fresenius Medical Care, Danone, Henkel, Campari, Terna, Ebro Foods, Red Eléctrica, Enagás....

Ponte insiste en diferenciar áreas. Y en que, salvo sorpresas muy negativas en términos de beneficios o de datos macro, el S&P500 continuará mostrando un mejor comportamiento que la renta variable europea. Torre cree que en EE UU podrían empezar a acelerarse los beneficios y que en Europa hay valores muy atractivos por valoración. «Puede invertirse en renta variable, intentando evitar aquellos sectores más complicados. Eso sí, lo que se recomienda es mantener una visión de medio plazo, ya que en el corto los vaivenes del mercado podrían seguir siendo protagonistas», sugiere.