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Un ahorro importante

La Razón
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En el año recién comenzado se están produciendo movimientos llamativos en los mercados, especialmente, en el mercado de deuda. La rentabilidad del bono español a 10 años cae un 10%, desde el 4,15% (cierre de 2013), hasta el 3,80%, mientras que la prima de riesgo se mueve en el entorno de los 195 puntos. Si estos niveles se mantuviesen a lo largo de todo el ejercicio, el Tesoro se ahorraría más de 3.000 millones en el pago de intereses (el año pasado, el ahorro superó los 8.000 millones). El resto de los países periféricos están experimentando algo similar (la deuda portuguesa mejora con más intensidad incluso), sin que se haya producido ningún cambio estructural de gran calado (los buenos datos publicados en España sobre paro y PMI no justificarían por sí solos este rally).

Cambio de rumbo

El punto de inflexión de la economía española en el tercer trimestre del año pasado ha acelerado la vuelta de la liquidez de los inversores extranjeros. Pero la tendencia actual se inició mucho antes, en el verano de 2012, con la prima de riesgo en los 640 puntos, cuando Draghi despejó las dudas sobre la continuidad del euro, permitiendo que los riesgos comenzasen a ser percibidos a la baja. Es posible que estas últimas mejoras hayan sido principalmente originadas en el lado de los demandantes de bonos, al recomponer sus carteras en el inicio del ejercicio, cuando el año pasado se produjeron ciertas ventas ante el temor de que el BCE penalizase la tenencia de deuda soberana en los balances bancarios e institucionales. Así pues, estamos ante una muy buena noticia, con dos matices: tiene un mayor componente táctico que estructural, y no deja prácticamente recorrido para una caída adicional de la rentabilidad de nuestra deuda, que en estas cotas se sitúa en sus niveles óptimos. Máxime cuando este año se va a incrementar la oferta de títulos un 17% hasta dejar la deuda pública al borde del 100% del PIB.