La brecha de género en empleos científicos

Alumnas del Colegio Inmaculada Jesuitas de Alicante, en el laboratorio
Alumnas del Colegio Inmaculada Jesuitas de Alicante, en el laboratorioLa RazónLa Razón

La posición relativa de la mujer ha mejorado notablemente en el último medio siglo en los países desarrollados, superando a los hombres en proporción de titulados superiores. Las alumnas finalizan en mayor medida los estudios post-obligatorios tanto la enseñanza secundaria como de estudios superiores, de modo que la tasa de abandono educativa temprano es más baja entre las alumnas qué entre los alumnos. Pero hay una excepción sustancial a este mejor resultado educativo de las chicas: los niños han seguido teniendo muchas más probabilidades de participar en cursos intensivos en matemáticas a nivel universitario, con pocos cambios en la brecha de género en los últimos 20 años en materias como informática, ingeniería, física y matemáticas en la universidad.

Es mucho más probable que los chicos se matriculen en estudios STEM tanto en la Universidad como en FP. Los alumnos que cursan al menos 3 asignaturas de matemáticas o ciencias en su último curso de Secundaria tiene un 80% de probabilidades de matricularse en estudios STEM en la Universidad, por sólo el 5% en caso contrario (Card y Payne, 2021).

Esta menor presencia relativa de mujeres en carreras universitarias técnicas es un determinante relevante de la brecha de género salarial en los países desarrollados. Además, de que las matemáticas puedan dar la oportunidad de acceder a ocupaciones mejor pagadas, también pueden proporcionar las habilidades para promocionar en mayor medida en otro tipo de empleos. Las personas con mayor dominio de matemáticas (una desviación estándar) tienen un 17,8% más de salario en la OCDE, 22,8% más en el caso de España.

La diferencia en el rendimiento de matemáticas entre alumnas y alumnos afecta a muchos países, entre ellos España. Las diferencias empiezan a aparecer en la primera etapa de educación primaria, y no dejan de incrementarse desde entonces. La existencia de un creciente diferencial desfavorable a las chicas en el rendimiento en matemáticas durante la educación primaria provoca que, durante la etapa de educación secundaria, los chicos elijan más materias relacionadas con esta asignatura.